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El Prado reabre este fin de semana de forma gratuita con “Reencuentro”

La pinacoteca vuelve a reunirse con su público a partir del 6 de junio, ofreciendo dos días de puertas abiertas con aforo limitado (1.800 personas al día) y previa inscripción en su página web. Además, rebaja al 50 % el precio de las entradas hasta el 13 de septiembre y presenta un montaje inédito con cerca de 225 piezas que se condensa en la Galería Central y varias salas aledañas. Un recorrido cargado de ‘reencuentros’ como «Las meninas», «Los borrachos» y «Las hilanderas» de Velázquez o «La familia de Carlos IV» de Goya con sus pinturas del 2 y 3 de mayo.


 Los otros dos grandes museos de la capital, Reina Sofía y Thyssen Bornemisza, se suman también a un fin de semana con jornadas de puertas abiertas, circulación regulada y recorridos señalizados, así como reducción de precio en sus entradas a partir del 8 de junio.

Visita al museo en la era postcovid: mascarilla, toma de temperatura y límite de aforo. Así es como lo han hecho a lo largo de estas últimas semanas los centros que han abierto en nuestro país, desde el madrugador Centro Botín, al Guggenheim y el Bellas Artes de Bilbao o los museos de Málaga. Pero aún faltaba el Paseo del Arte de Madrid: el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen. ¡Ya hay ganas de pisarlos!

Esta mañana algunos privilegiados hemos podido quitarnos el ‘mono’ y volver a visitar nuestra primera pinacoteca. Las circunstancias han obligado a establecer medidas especiales acordes con la situación, pero poco importa haber esperado un par de minutos más en la calle, cuando se trata de regresar  al museo nacional mejor valorado por los españoles, también el más visitado.

«En enero acabábamos un año espectacular, el del Bicentenario, por eso mirábamos hacia adelante con la idea de seguir ascendiendo hacia arriba… Hasta que desgraciadamente todo se paró», ha reconocido Javier Solana, presidente del Patronato del Museo del Prado y uno de los tres únicos trabajadores del centro que han tenido que ser hospitalizados.

87 días después de aquel ‘parón’ -porque el cierre del Prado se cuenta por días, no en semanas o meses–, este vuelve a abrir sus puertas, aunque «va a ser diferente al que cerró el miércoles 11 de marzo», confiesa Marina Chinchilla,  directora Adjunta de Administración. Para empezar, cualquier persona tendrá que programar su visita al museo con 24 horas de antelación y elegir en la web el día y la hora exacta a la que desea acudir.

El aforo limitado de un tercio exigido por Sanidad se traduce, en este caso, en 1.800 visitantes diarios, unas 80 personas cada media hora. Este es un detalle que muchos agradecerán seguro, acostumbrados a las habituales aglomeraciones en torno a obras maestras como Las Meninas de Velázquez o Adán y Eva de Durero.

Es evidente que las mascarillas, los geles y el aforo limitado han llegado a los espacios públicos para quedarse durante unos meses pero, en el caso de los museos, la adaptación a esta crisis sanitaria también ha llevado consigo una transformación en sus recorridos. Porque ya no estarán todas las salas abiertas ni se podrá deambular a nuestro antojo por las obras.

La apuesta museológica actual aboga por una visita reducida bajo el título Reencuentro, en un montaje inédito que recuerda la manera en que debieron de presentarse hace 200 años las primeras obras, cuando la institución se inauguró.

Se trata de un recorrido de aproximadamente hora y media que contiene lo mejor de lo mejor, además permite felices y extraordinarios «reencuentros» como La Familia de Carlos IV con otras dos obras cumbres de Goya: El 2 de mayo de 1808 o Fusilamientos del 3 de mayo. 

También la Sala 12, santa sanctorum del museo, consigue reunir antiguos inquilinos con nuevos invitados. De modo que ahora las todopoderosas Meninas deben ceder parte de su protagonismo a Las hilanderas y Los borrachos, en una orgía velazqueña de perspectivas aéreas y relatos mitológicos digna de admiración.

El director Miguel Falomir explica: “Podíamos haber reducido la reapertura a solo unas salas, pero eso estaría lejos de los retos a los que nos solemos enfrentar en este museo. Por eso hemos propuesto un recorrido donde están representadas todas las colecciones, siguiendo un criterio más o menos cronológico pero diluido por la rigidez de escuelas o periodos».

Dicha flexibilidad permite que ahora se puedan contemplar, juntos, los bodegones de Sánchez Cotán y Clara Peeters, todo un placer para los sentidos; lo mismo que Van Dyck, que ahora se mide con Claudio de Lorena. Fra Angelico, Van der Weyden, Mantegna y Durero se enfrentan en la primera sala. Un poco más adelante, el duelo es entre Rubens y Goya por ver quién captó mejor a Saturno devorando a su hijo (desgarradoras, ambas versiones).

En esta reubicación de cuadros parece que la Galería Central es la que menos ha cambiado, pero incluso ella acoge hasta el 13 de septiembre una nueva pieza: la Mesa de los pecados capitales del Bosco (lástima que el delicado estado del Jardín de las Delicias haya impedido su traslado hasta aquí).

Reencuentro está pensado para iniciar la visita en la puerta alta de Goya, junto a un Carlos V que se enfrenta sin armadura al Furor. Ofrece un recorrido unidireccional –aunque el espectador puede ir hacia atrás– desde los maestros flamencos e italianos del XV hasta el siglo XIX con Sorolla, antes de culminar en la puerta de Murillo (ya en Atocha) y vislumbrar, de lejos, la Inmaculada de Tiepolo.

Probablemente nunca más volvamos a ver las obras maestras del Prado como están ahora mismo expuestas. Faltan algunas, claro, pero esas serán la excusa para regresar a partir de septiembre. De momento, les deseamos un feliz reencuentro con los maestro clásicos y una mejor contemplación de sus obras, esta vez sin pantalla de por medio. Sol G. Moreno

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