Trío de esculturas modernistas y un retrato flamenco para Valencia

Trío de esculturas modernistas y un retrato flamenco para Valencia

El Museo de Bellas Artes continúa enriqueciendo sus fondos con unas tempranas compras públicas. En Setdart ha adquirido tres figuras femeninas de Josep Llimona, Miquel Blay y Josep Clará por un precio total de 9.200 euros, mientras que en Ansorena ha encontrado un interesante Retrato de anciana atribuido a Michiel Jansz. van Mierevelt –7.000 euros– que podría esconder mucho más.

Apenas disipado el entusiasmo por la adquisición de los lienzos de Iturrino y Carlos Vázquez, el Museo de Bellas Artes de Valencia vuelve a ver enriquecidas sus colecciones con cargo al presupuesto de la Generalitat Valenciana.

Esta vez ha apostado por un trío escultórico que compró en la subasta del 21 de enero en Setdart, tres piezas cuya incorporación no solo van a servir para consolidar los fondos públicos sino también para contextualizar sus tesoros con la inclusión del noucentisme y modernismo catalanes.

La primera adquisición es Modestia, una obra de Josep Llimona. La pieza ocupa un lugar destacado dentro de su producción artística, pues anticipa obras posteriores como DesconsueloJoventut, y ejemplifica la sensibilidad lírica y la depuración formal que caracterizan al autor que nació y vivió en Barcelona.

La obra refleja, además, la influencia de la escultura italiana y francesa que Llimona estudió durante su formación en Roma, así como las corrientes simbolistas y modernistas que recorrían Europa a finales del siglo XIX. Técnicamente, ha sido realizada en yeso y posteriormente reproducida en bronce, lo que permite apreciar tanto la frescura del modelado original como la solidez monumental de la versión definitiva.

La actitud recogida de su protagonista, una mujer en busto con los ojos caídos, la convierten en un símbolo de virtud e introspección, pues Llimona destaca por la profundidad psicológica y una constante atención a la dimensión humana. Si bien no es el único en hacerlo.

Josep Llimona Bruguera. 'Modestia' (1891). Bronce. Firmado. Dimensiones: 42 x 33 x 20 cm. (Lote 63)
Miquel Blay Fábregas. 'Ninfa'. Mármol. Firmada. Medidas: 48 x 52 x 16 cm. (Lote 35)

En esta misma línea encontramos a Miquel Blay, cuya Ninfa se recibe en Valencia con los brazos abiertos. Formado en el contexto de la Escuela de Olot, bajo la tutela de artistas como Joaquim Vayreda y Josep Berga i Boada, el escultor descubre en este entorno su gusto por la observación directa de la realidad.

De hecho, el mármol que acaba de incorporarse al museo dirigido por Pablo González Tornel constituye un ejemplo paradigmático de la evolución de su lenguaje escultórico hacia la integración del naturalismo, el simbolismo y el modernismo.

El altorrelieve representa una figura femenina de delicada belleza y gran expresividad. Además, evidencia el interés de Blay por el estudio anatómico, heredado de su formación en Olot, y por la transmisión de emociones mediante el gesto y la postura, rasgos característicos de su producción.

Asimismo, la elección de la ninfa como tema conecta con la tendencia modernista de evocar la naturaleza y la mitología como vehículos de introspección emocional y espiritual.

Completa el trío escultórico La romanesa, obra clave dentro del corpus de Josep Clarà, que trabajó en el taller de Louis-Ernest Barrias en París. Allí también entabló relación con artistas como Auguste Rodin y Aristide Maillol. Su producción se caracteriza por volúmenes sólidos y compactos, con especial predilección por la figura humana en actitud contemplativa.

Esta obra es un busto de bronce que mantiene una estrecha relación con otras esculturas femeninas del autor, como La deessa, Nu femení assegut o Serenitat, con las que comparte la contención gestual, la frontalidad implícita y la sensación de recogimiento, rasgos que definen la estética del autor.

Por estas tres piezas, el Bellas Artes de Valencia deberá pagar 9.200 euros. Pero no han sido las únicas compras públicas del centro. Un capítulo aparte merece la adquisición de una pintura atribuida a Michiel Jansz. Van Mierevelt que ha costado 7.000 euros y que resulta muy interesante. Porque Retrato de anciana –procedente de una subasta celebrada por Ansorena– introduce varios elementos difíciles de conciliar con la mano del neerlandés.

En primer lugar, el tratamiento del rostro carece de la dureza lineal y del acabado esmaltado característicos del maestro de Delft. En sus cuadros las arrugas suelen aparecer casi grabadas, mientras que en la tabla recién incorporada a Valencia los surcos de la frente y de las comisuras se disuelven en transiciones tonales suaves, construidas mediante veladuras superpuestas.

Josep Clarà i Ayats. 'La romanesa' (1905). Bronce. Firmada. Con sello del fundidor "A. Valsuani". Dimensiones: 38 x 39 x 24 cm. (Lote 62)
Atribuido a Michiel Jansz. vsn Mierevelt. 'Retrato de anciana' (1615). Óleo sobre tabala. Dimensiones: 69,5 x 56 cm. Con marco antiguo holandés de moldura rizada. (Lote 621)

Por otra parte, la relación entre figura y fondo resulta reveladora, pues el uso del claroscuro no es decorativo, sino estructural y psicológico. Mientras el neerlandés tiende a crear fondos planos que no interactúan normalmente con el retratado, aquí sí participa en el modelado de la figura. El fondo oscuro de la obra absorbe los contornos, genera penumbra y crea una profundidad envolvente que es ajena al lenguaje más descriptivo y frontal de Mierevelt.

La indumentaria también presenta matices significativos. Aunque la gorguera y la cofia podrían situarse dentro del repertorio iconográfico del artista, su resolución pictórica se aleja de sus hábitos (encajes y pliegues descritos con minuciosidad casi textil, con una intención de ostentación controlada).

Adicionalmente, la anciana aquí representada muestra una leve asimetría en la mirada, una tensión emocional contenida y una humanidad silenciosa que remite a una concepción del retrato como espacio de introspección. Una dimensión más cercana a la cultura visual de Leiden, Haarlem o Ámsterdam en torno a 1630, que al entorno cortesano de Delft de esos mismos años.

Finalmente, al Bellas Artes de Valencia también irán destinadas algunas otras compras públicas que ya anunciamos el mes pasado, como los grabados de Los proverbios de Francisco de Goya, o un Bodegón de cocina firmado por Vicente de Castelló y Amat. Nerea Méndez Pérez