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Rodin en papel, recordato y silueteado

La Fundación Canal presenta una faceta poco conocida del escultor, que fue además un gran dibujante, al reunir 36 recortes de sus figuras en movimiento ensambladas sobre papel. Junto a estas obras, varios bocetos y pequeñas esculturas muestran la forma de trabajar del maestro francés, así como el atrevimiento y el dinamismo que llegó a alcanzar en el estudio del cuerpo humano.


Auguste Rodin (1840-1917) fue un dibujante constante, apasionado y prolífico. Ya desde niño recurrió al lápiz para trazar brazos en movimiento o delinear cuerpos agitados. Llenó más de 7.000 páginas de sus cuadernos con las figuras que pintaba a diario; siempre con un modelo nuevo, y cada día con una postura diferente. No extraña, por tanto, que a menudo incluyese algunos de estos dibujos en sus exposiciones.

Sin embargo, hay una parte de este género que siempre mantuvo oculta: los recortes dibujados a lápiz y pintados con acuarela que atesoraba con celo en su casa. Eran bocetos de gesto rápido, casi inconsciente, que silueteaba con las tijeras y después pegaba sobre el papel. A veces ensamblaba varios de estos recortes, como si de un puzzle se tratase, mientras aprovechaba otros recortables para moverlos en el espacio y buscar variaciones del mismo.

«Siento una gran debilidad por estas pequeñas hojas de papel», confesó el propio Rodin en una ocasión. Curiosamente, ni él ni sus críticos mencionaron esta forma de trabajar, fundamental para su producción escultórica (sobre todo a partir de 1890). El artista apenas mostró en público estos recortes –solo uno de ellos es conocido–, quizá porque los consideraba una actividad lúdica perteneciente a su esfera más íntima.

Ahora, la Fundación Canal ha recuperado parte de este legado oculto del maestro gracias a Rodin. dibujos y recortes, una muestra organizada en colaboración con el Museo Rodin de París, que propone un recorrido temático por la producción más desconocida del padre de la escultura moderna.

Nos encontramos así con apuntes que se tornan en dibujos, dibujos que se convierten en recortes, y recortes que en la mano del autor se transforman en esculturas. Un singular modus operandi que permite entender mejor el proceso de creación de Rodin: parte de un boceto en dos dimensiones, lo convierte en un recortable para poder jugar con él en el espacio y, finalmente, lo traslada a la tercera dimensión gracias a la escultura.

La exposición, dividida en seis secciones, incluye 91 obras, con especial hincapié en el dibujo: un total de 76, de los cuales 36 son estos famosos recortables inéditos. A ellos se suman 15 esculturas de mediano formato, donde se aprecian algunos de los gestos o movimientos tratados inicialmente sobre el papel. Rodin. dibujos y recortes podrá visitarse de manera gratuita hasta el 3 de mayo. Sol G. Moreno 

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