Rembrandt en España

Rembrandt en España

Rembrandt en España

La exposición Rembrandt y el retrato en Amsterdam, 1590-1670, con la que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza inauguraba el año 2020, ponía de actualidad el interés por la obra del pintor y grabador holandés en nuestro país. En ella se reunían obras llegadas a España en fechas muy recientes, compartiendo protagonismo con otras tantas que arribaron a nuestras fronteras en fechas ya lejanas. En el texto que os ofrecemos a continuación, viajaremos una vez más en el tiempo para mostrar la presencia de las obras de Rembrandt desde aquellos primeros indicios, allá por el siglo XVIII, hasta nuestros días.


Cada vez que nombramos la frase «Rembrandt en España», esta viene acompañada de la consiguiente explicación sobre la escasa presencia de su obra en nuestro país en tiempos pretéritos. Dicha afirmación, que se asocia fundamentalmente con la leve existencia de pinturas del holandés en las colecciones reales de nuestros borbones –no existe una sola referencia a él en los inventarios anteriores al del incendio del Alcázar de Madrid de 1734–, ya fue puesta de manifiesto en la primera exposición que el Museo del Prado le dedicó allá por 1985 bajo el epígrafe El siglo de Rembrandt (puede descargarse el catálogo de la muestra aquí). También, con el hecho de que la mayoría de las que en su tiempo se le atribuyeron, hoy se consideran bien copias, bien pinturas realizadas por otros artistas de su entorno. Muy diferente fue la aceptación de sus estampas, que gozaron de una gran admiración a partir de la Ilustración. Estas fueron coleccionadas con interés decidido desde finales del siglo XVIII y, sobre todo, durante la centuria siguiente. Buen ejemplo de ello son las que hoy atesora la Biblioteca Nacional de España. A ellas nos referiremos más adelante.

Retomando el epígrafe que nos ocupa, fue referencial la exposición que organizó el Museo del Prado en el año 2008: Rembrandt. Pintor de historias. Al hilo de ella, apareció publicado en el número 1 de ARS Magazine un artículo de la historiadora Isadora Rose-de Viejo en el que, bajo el título «Rembrandt en España», se daba a conocer con meticulosidad la presencia de pinturas y estampas del holandés durante los siglos XVIII y XIX. Tomando este texto como referencia y guía, nos adentraremos ahora en algunas novedades que han ido surgiendo en los últimos tiempos.

Todo parece indicar que, efectivamente, el primer cuadro original de Rembrandt en la península es la archiconocida Judith en el banquete de Holofernes (antes Artemisia. Museo Nacional del Prado, en adelante MNP, P2132) que Carlos III adquirió en 1769 en la venta de la colección del marqués de la Ensenada. A esta rara avis habría que añadirle también la Moza del barril del mismo museo (MNP, P2133) que estaba en manos del I duque del Arco antes de 1737 (1). Aunque se trate de una obra de un seguidor y en los inventarios se constate como anónima, no deja de ser uno de los testimonios más tempranos y menos conocidos de pinturas del entorno de Rembrandt dentro de nuestras fronteras.

Compartimos al cien por cien la aseveración de Rose-de Viejo al señalar cómo «en el pasado, los ‘avistamientos’ de cuadros de Rembrandt en España tenían más de espejismo que de realidad». Así lo demuestran las supuestas identificaciones de pinturas que eruditos y viajeros nacionales y foráneos como Antonio Ponz (1725-1792) o Richard Cumberland (1732-1811), fueron desgranando en sus escritos.

Rembrandt. Judith en el banquete de Holofernes. 1634. Óleo sobre lienzo. 143 x 154,7 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid (P2132). El cuadro fue adquirido por Carlos III en la venta del marqués de la Ensenada en 1769.

También, aquellas referencias en las colecciones del por entonces Príncipe de Asturias, don Carlos de Borbón (futuro Carlos IV).En efecto, ni El dolor de Hécuba (MNP, P2069), ni Abraham y los tres ángeles (MNP, P2070), que figuran en el inventario de la Casita del Príncipe de El Escorial de 1779 –habían sido adquiridos cinco años por Andrés de la Calleja en el comercio madrileño para el Príncipe– han mantenido la atribución a Rembrandt. De hecho, poco después se adjudicaron a Leonaert Bramer. Aun con todo, el monarca llegó a tener, al menos, una copia como tal del holandés. Nos referimos al casi desconocido Retrato de caballero (Patrimonio Nacional, PN 10010166) que figura en el inventario de la Casa del Labrador de Aranjuez de 1808 (2).

Leonaert Bramer. Abraham y los tres ángeles. Hacia 1640. Óleo sobre cobre. 47 x 74 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid (P2070). Tanto esta pintura como su compañera (P2069), fueron adquiridas para la decoración de la Casita del Príncipe de El Escorial, en cuyo inventario de 1779 aparecen atribuidas a Rembrandt.
Leonaert Bramer. El dolor de Hécuba. Hacia 1630. Óleo sobre cobre. 46,2 x 59,6 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid (P2069). Tanto esta pintura como su compañera (P2070), fueron adquiridas para la decoración de la Casita del Príncipe de El Escorial, en cuyo inventario de 1779 aparecen atribuidas a Rembrandt.
Copia de Rembrandt. Retrato de caballero. Óleo sobre lienzo. 79 x 65,5 cm. Patrimonio Nacional (Inv. 10010166). La pintura figura por primera vez en las colecciones reales españolas en el inventario de la Casa del Labrador de Aranjuez de 1808. Fotografía tomada de la referecia bibliográfica de la nota 2.

Pero el verdadero éxito de la obra Rembrandt en España no vino por sus pinturas, sino por sus admiradas estampas. Ya se traslucía en aquella célebre y repetida sentencia de Francisco de Goya y Lucientes: «Yo no he tenido otros maestros que la Naturaleza, Velázquez y Rembrandt». El aragonés llegó a poseer una veintena de ellas, y, desde luego, la influencia en su obra gráfica es innegable. Así se refleja, por ejemplo, en El sueño de la razón produce monstruos, la estampa número 43 de los Caprichos (1797-1799). Goya se inspiró para componerla en El Doctor Fausto (hacia 1652) del holandés (3).

No desarrollaremos aquí la amplia nómina de coleccionistas españoles que las poseyeron –ya se ocupa Rose-de Viejo en su artículo de Ars Magazine–, pero sí debemos fijarnos en tres de ellos. Juan Agustín Ceán Bermúdez (1749-1829), buen amigo de Goya, poseía ya 13 estampas en 1790, y siguió coleccionándolas hasta 1820. A ellas se refirió en su Arte de ver en las Bellas Artes del diseño (1827): «Sus estampas son […] las más buscadas y apetecidas de todos los inteligentes y aficionados […]. Tengo el gusto de poseer diez y ocho» (4). Contemporáneo de Ceán fue el diplomático Eugenio Izquierdo (hacia 1745-1813). Director del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, Izquierdo llegó a tener 135 estampas de Rembrandt. Por último, mencionamos al dibujante, coleccionista y viajero romántico, Valentín Carderera (1796-1880), que poseyó 13 estampas. Se ha planteado que pudo haberlas adquirido a los herederos de Goya. Su interés por ellas le llevó no solo a coleccionarlas, sino también a copiarlas. Buen ejemplo de ello es su réplica de la Resurrección de Lázaro de 1819 que conserva en Museo de Huesca (5).

La colección de Eugenio Izquierdo, al igual que parte de las de Ceán y Carderera, acabaron ingresando años después en la Biblioteca Nacional de España (BNE) y representan hoy uno de sus grandes tesoros. Un importante grupo de ellas figuraron en la magnífica exposición Rembrandt. La luz de la sombra, que tuvo lugar en la BNE en colaboración con la Biblioteca Nacional de Francia en el año 2006 (6). Parte de lo que en ella se expuso puede aún verse a través de la propia página web de la Biblioteca.

Rembrandt. El Doctor Fausto. ¿Hacia 1652? Aguafuerte, punta seca y buril. 210 x 163 mm. Biblioteca Nacional de España, Madrid (Invent/29221). La estampa, que procede de la colección de Valentín Carderera, sirvió de inspiración a Goya para componer su Capricho 43 (véase imagen a la derecha)..
Francisco de Goya y Lucientes. El sueño de la razón produce monstruos. 1797-1799. Aguafuerte y aguatinta. 201 x 213 mm. Museo Nacional del Prado, Madrid (G2131).
Rembrandt. El regreso del hijo pródigo. 1636. Aguafuerte. 156 x 136 mm. Biblioteca Nacional de España, Madrid (Invent/29159). La estampa procede de la colección de Juan Agustín Ceán Bermúdez. El erudito se refirió a su colección en su "Arte de ver las Bellas Artes del diseño" de 1827.
Valentín Carderera (copia de Rembrandt). Resurrección de Lázaro. 1819. Lápiz grafito, pluma pincel con tintas grises y parda y aguadas gris y parda. 479 x 325 mm. Museo de Huesca (NIG 1788). Imagen tomada de la referencia bibliográfica de la nota 5.

Con todo este bagaje nos acercamos al final de nuestro recorrido. Sin olvidar la exposición Miradas afines que celebró el Museo del Prado el pasado 2019 –a ella le dedicamos el Portfolio de Ars 43 –, no podemos obviar la intención, en tiempos recientes, de traer a España pinturas de Rembrandt. Así sucedió con su Autorretrato con gorra y dos cadenas (hacia 1642-1643). Adquirido por el Barón Thyssen en 1976, fue uno de los cuadros seleccionados para engrosar la nómina de aquellos que acabaron conformando la actual colección permanente de la pinacoteca madrileña. Este bellísimo retrato cuelga ahora en la exposición del Museo Thyssen junto a la última adquisición del holandés, en 2019, por un coleccionista español: Retrato de joven con gorro negro (1632) de la colección Abelló.


(1). Aterido, Ángel; Martínez Cuesta, José Juan; y Pérez Preciado, José Juan. Inventarios reales. Colecciones de pinturas de Felipe V e Isabel de Farnesio. Madrid: Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2004, Vol. II, p. 452, nº cat. 877.

(2). Para las pinturas pertenecientes a Carlos IV hemos empleado el estudio de: Urriagli Serrano, Diana. Las colecciones de pintura de Carlos IV en España. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2012, pp. 44-45; 146-147, nº cat. 54 y 55; p. 273, nº cat. LII; p. 289, nº cat. CXXIII; y p. 296, nº cat. CLCCII.

(3). Rose-de Viejo, Isadora. Etched on the Memory. The Presence of Rembrandt in the Prints of Goya and Picasso. Lund Humphries Publishers Ltd, 2000, pp. 53-54.

(4). Santiago Páez, Elena (dir.). Ceán Bermúdez. Historiador del arte y coleccionista ilustrado. Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2016, p. 420.

(5). Lanzarote Guiral, José María. Valentín Carderera (1796-1880). Dibujante, coleccionista y viajero romántico. Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2019, pp. 44-45, nº cat. 6.

(6). Santiago Páez, Elena y Lambert, Giséle (dirs.). Rembrandt. La luz de la sombra. Cat. exp. Madrid: Biblioteca Nacional de España, 2006.

Rembrandt. Autorretrato con gorra y dos cadenas. Hacia 1642-1643 Óleo sobre tabla. 72 x 54,8 cm. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid (Inv. 331). El cuadro fue adquirido en 1976 para la colección Thyssen.
Rembrandt. Retrato de mujer joven con gorro negro. 1632. Óleo sobre lienzo. 68,7 x 53,5 cm. Colección Abelló.