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La última donación Gerstenmaier, para el Bellas Artes de Valencia

Menos de dos meses tras el fallecimiento del empresario y coleccionista Hans Rudolf Gerstenmaier, se da a conocer el destino de parte de su colección. Será el Museo de Bellas Artes de Valencia el que recibirá el legado de 41 obras de la escuela flamenca entre las que se encuentran, entre otras, pinturas y grabados de Hendrick Goltzius o Jan Brueghel, la Adoración de los pastores de Marten de Vos y la magnífica Virgen de Cumberland de Rubens.


El coleccionista Hans Rudolf –Rodolfo para sus amigos españoles– Gerstenmaier tenía reservada una última sorpresa para el mundo de la cultura. Tras su fallecimiento el 30 de enero a causa de la COVID-19 se había especulado con lo que sería de su amplia colección centrada en arte español y flamenco, pero no ha sido hasta este fin de semana cuando se ha desentrañado el misterio. Tal y como ha informado El País, ha sido un reciente cambio en su testamento –a finales de 2020– el que ha favorecido al Museo de Bellas Artes de Valencia con una donación de 41 obras. Estas se corresponden con piezas de escuela flamenca, entre las que se encuentran pinturas y grabados de Hendrick Goltzius o Jan Brueghel, la Adoración de los pastores de Marten de Vos y la sobresaliente Virgen de Cumberland de Rubens. El centenar de obras restantes del conjunto han sido heredadas por Leoncio Fernández.

El director del museo beneficiario, Pablo González Tornel, ha declarado su sorpresa: «Estoy muy feliz, no sabía nada. […] Cuando se procedió esta semana a la apertura del testamento, me comunicaron que un mes antes había sido modificado para legar al museo la mayor parte de su colección, una de las mejores que hay en España de pintura flamenca”. Tornel también ha especulado sobre la posible causa de esta decisión unilateral por parte de Gerstenmaier: “Quiero pensar que es un reconocimiento al trabajo que estamos haciendo y a la apuesta de futuro del museo. Los responsables son Rodolfo, por supuesto, y su pareja, Leoncio”.

Precisamente, en honor de los donantes se ha planificado la creación de una sala bautizada con sus nombres en la que se mostrará lo mejor de su legado. Además, esta inyección de piezas de primer nivel conllevará una reorganización de la colección, que se ha visto notablemente enriquecida.

González Tornel también ha reflexionado en sus declaraciones acerca del impacto que las 41 pinturas y dibujos tienen sobre un conjunto como el del museo que preside, en comparación con otras colecciones superiores, como la del Museo del Prado. Su argumento es que en este último la valía de las piezas podría haberse difuminado entre otras tantas obras maestras del mismo período y escuela.

Este último gesto de generosidad por parte de Rodolfo Gerstenmaier es el colofón a una vida dedicada al arte y a la difusión de su colección, que ha protagonizado numerosas exposiciones a lo largo de los años. Una de las últimas fue De Rubens a Van Dyck. La pintura flamenca en la Colección Gerstenmaier –tal y como lo contamos el año pasado– en el Museo Art Nouveau y Art Déco-Casa Lis. Allí se reunieron medio centenar de obras de la misma escuela que las que componen la donación al Bellas Artes de Valencia.

Pero hubo muchas anteriores y bajo el mismo título un conjunto flexible de pinturas flamencas viajaron también a Zaragoza, Cascais, Murcia y Vitoria. De la misma manera en Francia, México o Perú han podido ser testigos del afán coleccionista del empresario y filántropo.

Y es que, aunque fue uno de esos entusiastas del arte que quieren convivir con las obras que adquieren –como nos demostró cuando nos invitó a hacer un reportaje sobre su colección en 2011 para ARS11– también deseaba involucrar al público. Ahora habrá un lugar en nuestro país en el que se podrá contemplar permanentemente el fruto de su esfuerzo y pasión. Héctor San José.

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