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Gerstenmaier: “Tenemos que ser conscientes de que estamos de paso y dejar el egoísmo aparte. Hay que pensar en la sociedad”

El coleccionista y exempresario alemán ha regalado 11 pinturas de Zuloaga, Anglada-Camarasa, Darío de Regoyos y Joaquín Mir, entre otros, al Museo del Prado, que amplía así el discurso expositivo del siglo XIX. Charlamos con él, tras presentar la decena de cuadros en la sala 60 del edificio Villanueva. 



Habla a voces, como los españoles; ríe a carcajadas; como los españoles; y trata de tú a la primera de cambio; como los españoles. Sin embargo, Hans Rudolf Gerstenmaier, Rodolfo para los amigos, es alemán. Nacido en Hamburgo en 1934, vino a España con 28 años en busca de nuevas oportunidades laborales. “¿A España? ¡Estás loco!”, le dijeron sus compatriotas entonces. Pero su instinto emprendedor, su esfuerzo y sus ganas de trabajar le llevaron a dirigir una empresa de piezas de recambio de coches con más de un centenar de empleados. Amasó una fortuna y comenzó a adquirir arte, desde tablas españolas del siglo XV, hasta pintura flamenca y paisajes del XIX (estos últimos le apasionan, porque son, dice, “la gran representación de los paisajes de España”).

Ahora, este alemán de nacimiento y español de corazón acaba de donar 11 obras al Museo del Prado. Un conjunto de pinturas que incluye nombres ausentes en los fondos de la institución, como Darío de Regoyos, Zuloaga, Joaquín Mir o Echevarría, así como autores ya representados e igualmente relevantes (Sorolla o Beruete). Todas ellas vienen a cubrir una etapa escasamente representada en la colección de “nuestra” primera pinacoteca –como dice el coleccionista– y suponen un enriquecimiento de los fondos más modernos del Museo. Cuando hace siete años le entrevisté en su casa madrileña, Gerstenmaier se lamentaba de “la falta de interés por las obras del siglo XIX” por parte de los centros nacionales. Esta mañana, en cambio, se mostraba exultante al ver una decena de ellas colgadas de la sala 60 del Prado.

*Enhorabuena, ha conseguido incluir a Regoyos, Zuloaga y Camarasa en las colecciones del Prado.

*Gracias, estoy muy contento. Algunos de estos autores estaban prácticamente ausentes en la colección y ahora van a poder verse en sus salas. La verdad es que es un sueño para mí.

*¿Por qué ha decidido donar estas pinturas?

*Porque soy un alemán que está a gusto en España, y porque me gusta ser generoso. Creo que el coleccionista tiene la obligación de enseñar y presentar sus obras. Mira, yo he organizado más de 30 exposiciones por todo el mundo para mostrar mi colección, desde México o Perú hasta Chile, París, etc. Creo que es obligación del coleccionista no ser egoísta, sino generoso con tu entorno.

*Se trata de obras del XIX. ¿Por qué se decantó por el Museo del Prado?

*Creo que el Prado es el sitio más adecuado para albergarlas. Y para mí es un honor que mis obras estén allí y que el museo haya aceptado esta donación.

*¿Cómo ha sido ese proceso de regalar las obras?

*Han sido dos años de conversaciones. En 2017 presté una pintura al museo para la exposición de Fortuny y a partir de ahí se creó un contacto. Luego Javier Barón se interesó por las piezas que tenía. En realidad no ha sido una propuesta mía ni una petición del propio museo, ha sido más bien una cosa entre los dos.

*¿Es la primera vez que realiza una cesión de este tipo a alguna institución española?

* Tenía algunas cartas de intentar donar cuadros a ciertos museos que no eran de Madrid, pero al final siempre me parecía más adecuado mantenerlos en casa. Hoy en día la situación ha cambiado: ya tengo una edad, no tengo descendencia y la pintura del siglo XIX comienza a adquirir valor. En todo caso, siempre he pensado que una parte de mi colección pasara a los museos estatales.

*Veo algunos cuadros conocidos. Habrá dejado alguna pared de su casa vacía por regalar estos cuadros.

*Sí, claro. Algunos de ellos estaban expuestos en mi piso de Madrid. Por ejemplo, la Familia de gitanos de Echevarría, Una manola de Zuloaga o Torre Solà. Montornès de Joaquín Mir que estaban en el primer piso.

*¿Y no le da pena desprenderse de ellas?

*Verás, mi madre me dijo siempre: ‘chico, todo lo que tienes es alquilado. Algún día lo tendrás que dejar a otros propietarios’. Por eso ahora no tengo ni celos ni tristezas; al contrario, tengo alegría. Fíjate, yo vine a España en 1962 con 1.000 pesetas en el bolsillo, no tenía ni contactos ni trabajo. Los directivos de mi antigua empresa en Alemania me dijeron: ‘¡Estás loco! ¿Cómo puedes irte a España?”. Lo cierto es que ha sido una aventura muy bonita, porque descubrí un mundo muy distinto al de Hamburgo… Creo que tenemos que ser conscientes de que estamos de paso y dejar el egoísmo aparte. Hay que pensar en la sociedad.

*Le felicito, me parece un acto muy generoso y poco común en estos tiempos.

*[Risas] Hombre, debo confesar que también me gusta ver mi nombre representado en el museo. Pero me parece que este tipo de acciones son un ejemplo para todos. En los últimos tiempos se ha visto cómo otros coleccionistas como Plácido Arango, Várez Fisa o Alicia Koplowitz han hecho lo mismo y creo que tiene que cundir el ejemplo. Porque el Prado es nuestro, es una parte tan importante de la cultura española, que tenemos que darle la importancia que se merece.

*Vaya, tiene gracia escucharle a usted precisamente hablar de “nuestro” museo.

*Porque así es como lo siento. Por eso tengo obligaciones y voluntad de contribuir, en la medida de lo posible, con el Museo del Prado, que es más importante y más español que cualquier otro museo de los que existen en el país.

*¿Sigue comprando arte?

* ¡Claro! Hoy en día, coleccionar es lo más bonito y atractivo que hay. Es cierto que ya no adquiero tantas piezas, pero si veo una cosa que me gusta mucho y es razonable, lo compro.

*¿Ni siquiera ahora, con 85 años, piensa dejar escapar una oportunidad?

* [risas] Mira, yo he sido un currante toda mi vida y siempre he buscado mi propio camino. Cuando tenía 15 años me iba con un amigo al mercado central de Hamburgo y compraba 100 o 200 kilos de patatas… después las vendíamos por las casas de los pisos altos, cuando todavía no había ascensores. Igual me ganaba un marco con cada venta. Quiere decir que las posibilidades existen, solo hay que buscarlas. También hoy en día, aunque muchos jóvenes piensen que no hay trabajo y que todo está hecho. Yo creo que el trabajo tiene que ser uno de los amantes que tengas en la vida, porque al final termina dándote satisfacciones tan grandes como esta, por ejemplo, que a mí me ha permitido ver colgados todos estos cuadros en el Museo del Prado. No se me ocurre mejor legado para dejar a los demás. Sol G. Moreno

Relación de obras donadas: en la sala 60 hasta el 12 de enero de 2020 

1.- Agustín de Riancho. «Paisaje». Hacia 1890-1900, Óleo sobre lienzo, 77,5 x 127,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

2.- Aureliano de Beruete. «Grindelwald». 1907, Óleo sobre lienzo, 56 x 81 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

3.- Darío de Regoyos. «Alrededores de Bruselas». 1881, Óleo sobre lienzo, 101,2 x 70,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

4.- Darío de Regoyos. «El pino de Béjar». 1900, Óleo sobre lienzo, 55 x 35,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

5.- Joaquín Sorolla. «Ella J. Seligmann». 1913, Óleo sobre lienzo, 150,5 x 108,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

6.-Ignacio Zuloaga. «Una manola». Hacia 1913, Óleo sobre lienzo, 93,5 x 73,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

7.- Hermen Anglada-Camasarasa. «Interior de un café-concert». Hacia 1900 Óleo sobre tabla, 21,5 x 27 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

8.- Joaquín Mir. «Torre Solà. Montornès». Hacia 1914-21. Óleo sobre lienzo. 65,5 x 81,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

9.- Eduardo Chicharro. «Bayaderas india». Hacia 1924 Óleo sobre lienzo, 149 x 140 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

10.- Juan de Echevarría. «Familia gitana, Palencia». 1925, Óleo sobre lienzo, 73,5 x 92,5 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

11.- Juan de Echevarría. «Mariquiña de Valle-Inclán». Hacia 1928. Óleo sobre lienzo, 46 x 38 cm Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Gerstenmaier.

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