El retrato de Alonso Cano vuelve a España
La galería Colnaghi confirma que una de las obras presentes en TEFAF que más han dado que hablar, volverá a España tras ser adquirida por un coleccionista de nuestro país. Esta y otras ventas destacadas demuestran que la 39 edición de la feria ha permanecido ajena a la guerra.
Algunos galeristas llegaron a Maastricht con miedo a que los americanos no quisieran pisar Europa, pero los primeros días demostraron un ritmo de compras frenético ajeno al conflicto. Alonso Cano –que vuelve a España– Mateo Cerezo, Tintoretto, Artemisia, Nonell y Fontana se vendieron, además del retrato restituido a los Rothschild que irá a parar a la Colección Leiden y el retablo de la Virgen de Adriaen Isenbrandt.
Que TEFAF es la mayor feria de arte del mundo –especialmente en el ámbito de los Old Masters– es algo que nadie discute. Pero estaba por ver cómo reaccionaban sus compradores habituales en tiempos convulsos, con una guerra en Ucrania enquistada desde hace años y otro conflicto reciente a las puertas de Europa. “¿Vendrán los americanos?”, se preguntaban algunos dealers durante la preview, celebrada diez días después del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. “¿Y qué pasará con los coleccionistas de Oriente Próximo?”, insistían otros después, cuando los bombardeos escalaron por el Golfo Pérsico.
Todo hacía presagiar una edición algo floja con expectativas más bien prudentes, pero la calidad de las piezas parece empeñada en demostrar lo contrario. Todavía no ha acabado la feria –se clausura mañana– y los participantes ya celebran los buenos resultados.
Gran parte de las obras estrella se ha vendido, los americanos han cumplido con su habitual apuesta por el arte europeo y las principales instituciones han hecho importantes desembolsos de dinero para engrosar sus fondos. Solo se ha echado de menos a ciertos jeques, los potenciales compradores de ese mediático Salvator Mundi del taller de Leonardo que ha recibido muchas visitas, casi todas de curiosos sin intención de comprar. E incluso este cuadro de precio estratosférico “está actualmente en proceso de negociación”, según anuncian fuentes de Agnews. ¿Quizá el Louvre Abu Dabi, cuya presencia estaba confirmada?
Hombre con un sombrero rojo con pluma de Willem Drost fue expoliado a la familia Rothschild durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente recuperado por los Monuments Men”
Lo cierto es que esta pintura está siendo una de las sensaciones de la 39 edición de TEFAF. A fin de cuentas, no todos los días se puede ver una versión del cuadro más caro del mundo, satisfacción morbosa que ha llevado a cientos de personas a pasarse por el stand de esta galería, cuyas paredes están llenas de reclamos de todo tipo: desde el impresionante retablo de Adriaen Isenbrandt –vendido–, hasta una copia que Sargent hizo de la Ascensión de Cristo de El Greco (también en proceso de venta).
Por tener, Agnews tiene hasta un cuadro restituido por los nazis a la familia Rothschild. Hombre con un sombrero rojo con pluma de Willem Drost fue expoliado durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente recuperado por los Monuments Men, tal y como demuestra una fotografía tomada en 1945 por los soldados norteamericanos en las minas de sal de Austria. Ahora esta pintura del alumno aventajado de Rembrandt pasará a manos de la Colección Leiden, que lo ha adquirido por un precio no revelado con la intención de mostrarla al público neoyorquino.
No ha sido la única institución que ha acudido con la chequera llena y ganas de enriquecer su museo. También lo han hecho la Colección Kremer –ha comprado un paisaje de Jan Porcellis– y la National Gallery de Canadá (se ha hecho con un papel pintado de Thomas Couture y Jules Desfossé que planea exhibir junto al original que ya poseía). A ellas se suman, además, otra decena de entidades europeas, estadounidenses y canadienses que prefieren permanecer en el anonimato, pero que se han gastado sus dineros en obras de Gustaf Fjaestad, J.J. Frey, Nillo Beltrami y William Paterson, entre otros artistas.
Precisamente dos de esas instituciones estadounidenses han comprado en Caylus sendas obras únicas: Aparición de la Virgen con el Niño a san Francisco de Asís de Mateo Cerezo y Gitana azul de Isidro Nonell (embalada, enviada a su nuevo dueño y ya sustituida convenientemente por un retrato de Vicente López).
Los anticuarios madrileños vendieron también el crucifijo de Josefa Sánchez por 65.000 euros y un cuadro de Luis Antonio Fenech por 45.000 euros. Y todavía esperan colocar alguna pieza más a última hora, porque están en conversaciones con coleccionistas interesados pero no convencidos del todo.
La apuesta de este año de Colnaghi para TEFAF se centraba en los retratos, con un trío ganador de Tintoretto, Alonso Cano y Velázquez. El primero se lo ha quedado una colección particular estadounidense, el segundo un coleccionista de nuestro país y el tercero –que debe quedarse en España– ha generado interés, aunque todavía no hay ninguna respuesta definitiva.
Y para demostrar la diversidad de compradores que tiene esta feria internacional, un dato: el nuevo dueño del Retrato de Isabella Runi con una doncella de Lavinia Fontana es asiático (por cierto, que de esta artista se ofrece también una escena religiosa, Cristo expulsando a los mercaderes del templo, en Trinity Fine Art).
Junto a Lavinia, otros nombres femeninos que han triunfado en Maastricht son Artemisia –sinónimo de éxito y la autora más codiciada del momento– gracias a un Autorretrato como Cleopatra que ha vendido Jean-Francois Heim; y Virginie Demont-Breton, cuyo L’Homme est en mer se va a incorporar al Museo Van Gogh. Esta pintura, que tenía un precio superior al medio millón de euros, supone el estreno de la artista en una colección pública neerlandesa y tiene el aliciente de ser el original de un cuadro pintado en 1889 por Van Gogh a partir de una estampa.
Volviendo a los galeristas españoles, todos reportan destacadas ventas; tanto en la disciplina reina –la pintura–, como en dibujo, antigüedades, arte africano y joyería. Artur Ramon Art, por ejemplo, ha vendido una cerámica de Picasso –la presencia del malagueño sigue siendo ubicua en TEFAF– y una Naturaleza muerta de Theodule-Augustin Ribot, además del San Miguel Arcángel de Francisco de la Torre y una pieza de Aurelia Muñoz.
Por su parte, Deborah Elvira ha encontrado comprador para un Colgante de taller español fechado en el primer tercio del siglo XVIII, mientras Montagut conseguía que un particular pagase los 80.000 euros que pedía por la Máscara Pwo Tshokwe de Angola.
Bernat ha vendido una Crucifixión de Benito Arnaldin, además tiene iniciadas operaciones relativas a otras piezas que espera cerrar antes de culminar este jueves su estreno en la feria. Y aunque DELAMANO Old Masters no ha querido contar qué suerte han corrido los Goyas que lleva, sí ha colocado un punto rojo en el collage de Nacho Criado con el strip-tease de las majas del aragonés.
De momento, Robilant+Voena no ha conseguido encontrar comprador para su lienzo millonario de Artemisia, pero sí ha vendido una escena de Cesare Dandini por 300.000 euros, una pequeña pintura devocional de Carlo Dolci por la que se han pagado 200.000 euros y Concetto Spaziale I de Lucio Fontana por 900.000 euros.
Optimismo, satisfacción y balance positivo, por tanto, en una edición que –como todos los años– ofrece una lluvia de puntos rojos durante la preview a un ritmo que luego se ralentiza. Hasta el último día, cuando los coleccionistas deben decidirse, los galeristas ofrecen descuentos y las ventas vuelven a subir. Veremos qué pasa mañana. Sol G. Moreno






