Calo Carratalá: “El dibujo es como una agresión dulce sobre el papel, utilizo el lápiz como una especie de arma”

Calo Carratalá: “El dibujo es como una agresión dulce sobre el papel, utilizo el lápiz como una especie de arma”

El artista valenciano reconoce que nuestra visión sobre el paisaje se ha transformado, dejando atrás los bosques de bandoleros tan comunes en la pintura romántica española. La exposición que ahora presenta en Fundación Bancaja –Todo lugar es provisional– habla precisamente de esas transformaciones y cómo la pintura puede ser un medio para detener el tiempo y atrapar la armonía de los entornos naturales. 

  • ¿Quién es Calo Carratalá y qué no es?

* Me creo que soy una persona corriente que pinta lo que ve. Desde luego no tengo ese concepto de artista tocado por la mano de Dios que hace unas obras que nadie entiende. Pinto todos los días, porque para mí es una forma de vivir. De hecho, cuando monto exposiciones como esta de Valencia [abierta hasta el 7 de junio] o estoy sin pintar, me pongo malo.

  • Tengo entendido que su proceso creativo parte del viaje…

* Sí, comienza con los preparativos de este, luego hay un periplo físico y continúa con el recorrido en el estudio, donde vuelvo a ver las imágenes del viaje o leo sobre el tema. Félix de Azúa decía que “el viaje empieza con los preparativos y termina cuando lo cuentas”. El mío suele durar alrededor de un mes, porque en ese periodo me da tiempo a integrarme en el lugar.

Calo Carratalá en su estudio. Foto: Juan Peiró. ©Fundación Bancaja.
  • ¿Y cómo organiza esas salidas? 

* Si voy a un sitio cercano, me llevo unas pinturas y un cuaderno de dibujo. Si tengo que coger un avión, suelo llevar una cajita de acuarelas, lápices, cuadernos DIN A4 y la cámara de fotos. Así, voy haciendo bocetos y sacando fotos in situ. Luego, me gusta ir al mismo sitio días o semanas después.

  • ¿Qué ocurre a su vuelta?

* Normalmente guardo todo ese material y al cabo de cinco o seis meses, a veces un año, lo retomo. Al ver las fotografías me vuelve el recuerdo de todo lo vivido, porque si las miro nada más volver del viaje, no me dicen nada. Si lo tengo demasiado reciente, la imagen no consigue transmitirme esas sensaciones, olores, colores o miedos que necesito para empezar a trabajar.

Vista de la exposición 'Todo lugar es provisional' de Calo Carratalá en Fundación Bancaja.

* La provisionalidad no solo está en la pintura, sino en la vida en general. Vivimos en un presente que parece eterno y, sin embargo, todos los momentos y sitios son más provisionales. El paisaje también lo es. Soy de Torrent (Valencia), que es el lugar de los naranjos, pero antes había olivos, uvas, muchas fábricas de chocolate y muebles… Hoy no queda nada de eso.

  • En la exposición conviven paisajes muy diversos de distintos países. ¿Cómo los conecta?

* He pretendido que las gamas de colores sean las que conecten las colecciones y vayan creando espacios de absorción y de vacío. A veces veo mis pinturas por colores; es decir, cuadros verdes, blancos, azules… Por ejemplo, las obras de Noruega, que son blancas y grises, se relacionan con los paisajes de los Pirineos y los Alpes.

  • ¿Hay alguna pieza que sintetice el espíritu de la exposición?

* Quizás las últimas obras, que se corresponden con los dos viajes a África: uno a Tanzania y el otro a Senegal. Creo que la ilustran bastante bien por la técnica y los elementos que aparecen, como esa bandada de pájaros cruzando el río de Sant-Louis al atardecer. La pintura tiene ese punto de fugacidad.

  • De esta etapa surgen varios trabajos dedicados al baobab. ¿Por qué ese árbol es tan frecuente en su producción?

* Porque te vuelves loco cuando lo ves, por eso lo he repetido muchísimo en mis dibujos. Lo estudié en mi primer viaje a Tanzania y me lo volví a cruzar en Senegal, donde me contaron que no pueden cortarlo y que, si lo hacen, tienen que llevar a cabo una especie de ritual.

Vista de la exposición 'Todo lugar es provisional' de Calo Carratalá en Fundación Bancaja.
  • Su concepto de dibujo también es muy particular…

* El dibujo es como una agresión dulce sobre el papel. Utilizo el lápiz como una especie de arma por los rayados que hago, igual que Lucio Fontana hacía cortes en el lienzo. Tomo esa sensación de empuñadura, aunque sin llegar a romper el soporte, como se ve por ejemplo en los baobabs hechos con lápiz o sanguina.

Vista de la exposición 'Todo lugar es provisional' de Calo Carratalá en Fundación Bancaja.
  • En su producción se percibe una dimensión estética, ecológica y ética. ¿Qué quiere transmitir con sus pinturas?

* Intento no hacer un arte panfletario donde evidenciar la problemática actual con el medio ambiente. Pero sí trato de que la gente reconozca la necesidad de preservar la armonía del lugar. Mis cuadros transmiten un silencio, un momento de relajación, de encontrarse con uno mismo. Frente a un mundo lleno de inputs en el que intentas optimizar al máximo el tiempo hasta destruirte, como hacemos con el paisaje, propongo tomarnos la vida con más calma.

  • ¿Qué artistas le han inspirado a lo largo de su trayectoria?

* Antonio López es un referente a nivel nacional, pero también he seguido a Broto y Lamazares. Creo que mi pintura, además de entroncar con el arte clásico europeo, tiene un componente abstracto en su ejecución, aunque luego el resultado sea figurativo. Hubo una época en la que también me volvía loco Rothko, Tàpies y el pop valenciano con reminiscencias del Equipo Crónica. Y entre los Nuevos Salvajes alemanes, Anselm Kiefer es otro de mis referentes. Nerea Méndez Pérez