El artista valenciano reconoce que nuestra visión sobre el paisaje se ha transformado, dejando atrás los bosques de bandoleros tan comunes en la pintura romántica española. La exposición que ahora presenta en Fundación Bancaja –Todo lugar es provisional– habla precisamente de esas transformaciones y cómo la pintura puede ser un medio para detener el tiempo y atrapar la armonía de los entornos naturales.
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