En Actualidad

Rubens en el Palacio de Lebrija

El palacio sevillano acoge una pequeña muestra donde podrán verse dos pinturas del pintor flamenco procedentes de los museos reales de Turín, que dialogan con esculturas procedentes de la ciudad romana de Itálica.


Hablar de Sevilla es sinónimo de hablar de la antigüedad clásica. La antigua Híspalis y su vecina Itálica, cuna de los emperadores Trajano y Adriano, albergaron dos de los enclaves más importantes del Imperio romano. Parte de su legado artístico se haya hoy en el Palacio de Lebrija, un edificio situado en el corazón de la ciudad, tras cuyos muros se conserva una de las mejores colecciones de mosaicos romanos del mundo, amén de un importante conjunto de estatuas y piezas arqueológicas de este y otros periodos.

Todo ello se debe al impulso dado por doña Regla Manjón Mergelina (1851-1938), condesa de Lebrija, quien, a partir de 1901, rehabilitó el palacio familiar y lo llenó de piezas arqueológicas procedentes de campañas financiadas por ella misma en sus terrenos próximos a Itálica. Esta ilustre dama fue nada menos que la primera mujer académica de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, así como académica de la de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En este marco incomparable se muestran ahora dos pinturas mitológicas de Pedro Pablo Rubens procedentes de la Galleria Sabauda de Turín. La muestra, titulada, Rubens: Hércules y Deyanira: Obras maestras de las colecciones italianas, permite contemplar por primera vez en España dos lienzos de sus últimos años. Se trata de Hércules en el Jardín de las Hespérides y Deyanira tentada por la Furia.

El primero se contextualiza con el gran mosaico del patio principal del palacio, donde se narran las aventuras amorosas de Zeus, padre del héroe. El vínculo de Hércules con Sevilla tampoco es nuevo. Considerado como el origen simbólico de la casa real española, tuvo espacio propio en la ciudad desde 1574, cuando, a instancias del duque de Barajas, se construyó una alameda en su honor. Allí se colocaron dos grandes columnas, aún in situ, traídas seguramente del Traianeum de Itálica. Hay que recordar, además, que las fuentes clásicas –como por ejemplo, el geógrafo Estrabón– situaron el Jardín de las Hespérides en el sur de la Península ibérica.

Por su parte, el lienzo de Deyanira, mujer de Hércules, entabla diálogo con tres mármoles: un torso juvenil de Afrodita, copia de una réplica del original de Fidias, realizado por su discípulo Agoráclitos de Paros en el siglo V a. C.; un segundo torso femenino con chitón y manto, que evoca las vaporosas vestiduras pintadas por Rubens en sus cuadros, de los que Deyanira tentada por la Furia es un claro ejemplo. La tercera representa a Minerva, diosa de la guerra, en actitud de lucha, carácter que la une a Deyanira, pues, como indicó Apolodoro, «conducía un carro y practicaba el arte de la guerra».

Hércules en el Jardín de las Hespérides y Deyanira tentada por la Furia figuran por primera vez en 1766 en Génova, cuando pertenecían a la familia Gentile, aunque es posible que ya perteneciesen a dicha estirpe desde finales del siglo XVII. Su traslado a Turín data de 1952, cuando, ya en poder del milanés Florio De Angeli, fueron cedidos en depósito al Palazzo Madama de Turín. En 1981 se incorporaron al patrimonio público italiano y se asignaron a la turinesa Galleria Sabauda.

Aunque se ha discutido mucho sobre su fecha de ejecución, los especialistas los consideran hoy pintados hacia 1638, al final de la vida del maestro, quien fallecería dos años más tarde en Amberes. Todo parece indicar que fueron concebidos desde el origen como pareja, pero no para ser expuestos uno al lado del otro, sino enfrentados. En cuanto a las fuentes formales, Hércules repite la famosa escultura del héroe romano descubierta en 1546 en las termas de Caracalla y que se incorporó a las colecciones de los Farnesio. Actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico de Nápoles. Son numerosos los dibujos (ver aquí o aquí) que realizó Rubens de ella durante sus años de estudio en Italia (1600-1608). Además, el Jardín de las Hespérides parece un homenaje a Tiziano, pues es evidente su relación con el Adán y Eva del Museo del Prado que en su día perteneció a Felipe IV y que pudo estudiar y copiar en Madrid en 1628. Por su parte, Deyanira evidencia grandes similitudes con el retrato de Helena Fourment (ver aquí), segunda esposa del artista, conservado en Viena y pintado precisamente en 1638.

Hércules y Deyanira: Obras maestras de las colecciones italianas podrá visitarse desde el 4 de abril hasta el 22 de septiembre. Ha sido comisariada por Annamaria Brava, directora de la Galleria Sabauda, y Cristina Carrillo de Albornoz Fisac. Ha sido patrocinada por la Fondazione Terzo Pilastro-Internazionale y realizada por Poema, Comediarting y Arthemisia, con el apoyo del Ayuntamiento de Sevilla.

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search