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El coleccionismo privado de dibujos viaja a Zaragoza

El museo de la capital aragonesa acoge, por primera vez en más de cien años, una exposición dedicada al coleccionismo privado de dibujos, con nombres de la talla de Francisco Pacheco, Alonso Cano, José de Ribera, Bartolomé Esteban Murillo o Francisco de Goya. Una oportunidad única para admirar obras que, por su fragilidad, suelen estar apartadas de los circuitos expositivos habituales.


Ha tenido que pasar más de una centuria –concretamente 119 años– para poder asistir a una muestra de estas características. De hecho, hay que retrotraerse al año 1922 para encontrar la pionera Exposición de dibujos originales. 1750-1860, que, bajo el auspicio de la madrileña Sociedad Española de Amigos del Arte, fue comisariada por el ingeniero y coleccionista Félix Boix (Barcelona, 1858-Madrid, 1932).

Retomando aquella magnífica propuesta, a partir de hoy podrá visitarse en el Museo de Zaragoza, El dibujo en el gusto privado. Del Renacimiento a la Ilustración. La muestra propone un interesante recorrido por el arte español de los siglos XVI al XIX a través de una selección de sesenta y ocho obras creadas por los artistas hispanos más destacados. Para ello, cuenta con la generosidad de importantes colecciones privadas afincadas en Madrid y Zaragoza, que durante las últimas décadas, han adquirido buena parte de sus fondos en el mercado nacional e internacional. La iniciativa parte del coleccionista zaragozano Félix Palacios y de su deseo por dedicar una exposición al coleccionismo privado de dibujos.

Durante las últimas décadas hemos asistido a un interés cada vez mayor por el dibujo español. Tras los estudios pioneros de Francisco Javier Sánchez Cantón y, sobre todo, de Diego Angulo y Alfonso E. Pérez Sánchez, han sido los museos e instituciones públicas quienes han dedicado los mayores esfuerzos al estudio y catalogación de sus fondos gráficos. Fruto de todos ellos, han podido estudiarse las colecciones de la Biblioteca Nacional de España o el Museo del Prado. Han de sumarse también las de los Uffizi florentinos, el Museo del Louvre en París, el British Museum de Londres o las de la Kunsthalle de Hamburgo.

Hay que sumar a estas iniciativas otra corriente que se han centrado en estudiar a algunas figuras punteras del dibujo español como Vicente Carducho, Alonso Cano, José de Ribera, Antonio del Castillo, Bartolomé Esteban Murillo, Juan Carreño de Miranda, Mariano Salvador Maella, Francisco de Goya o Luis Paret y Alcázar. Todas ellas han sido objeto de exposiciones monográficas de enorme interés, pues han incluido piezas difíciles de contemplar al encontrarse en colecciones particulares.

El tema del coleccionismo privado de dibujo en España merece una reflexión que supere la tradicional opinión que habitualmente manifiestan los historiadores sobre el poco arraigo de este durante las centurias pasadas en nuestro país. Una atenta lectura al Museo Pictórico y Escala Óptica del tratadista Antonio Palomino (Madrid, 1715-1724) demuestra hasta qué punto ya nuestros artistas de los Siglos de Oro sintieron predilección por atesorarlos como obras de arte en sí mismas, más allá de su mero uso utilitario dentro del trabajo del obrador. Esto se hace especialmente patente en las biografías de muchos de los pintores madrileños de la segunda mitad del siglo XVII, siendo el caso más paradigmático el de Francisco Solís (hacia 1620-1684).

Nadie duda del interés que suscitó el coleccionismo durante el Siglo de las Luces. El ejemplo más destacado es de Juan Agustín Ceán Bermúdez, quien reunió una de las mejores colecciones de dibujo español de todos los tiempos Tampoco puede olvidarse al II conde del Águila y su famoso Álbum Alcubierre, hoy en la Colección Abelló, algunas de cuyas páginas figuran en la muestra de Zaragoza. El siglo XIX, en paralelo al descubrimiento del arte español fuera de nuestras fronteras, alumbró algunas de las colecciones más importantes de dibujo español de todos los tiempos, desde las de Valentín Carderera y Manuel Castellano a las de Luis Felipe de Orleans en Francia o William Stirling Maxwell en Reino Unido.

Emulando a estas últimas, los coleccionistas de nuestro tiempo se han propuesto volver a reunir importantes conjuntos que, con el paso del tiempo, se fueron dispersando. Gracias a su interés, ahora se reúnen en la capital aragonesa piezas sobresalientes desde Pablo Scheppers o Pietro Morone; Vicente Carducho y Eugenio Cajés; Alonso Cano o Bartolomé Esteban Murillo; José de Ribera o Francisco Rizi; Francisco Bayeu o Francisco de Goya; hasta Luis Paret y Alcázar o Antonio González Velázquez.

El dibujo en el gusto privado. Del Renacimiento a la Ilustración permanecerá abierta en el Museo de Zaragoza hasta el próximo 26 de mayo. Ha sido organizada por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, con la colaboración de la Fundación Goya en Aragón. Ha sido comisariada por José Ignacio Calvo Ruata, Patrono y Director del Centro de Investigación y Documentación de la Fundación Goya, quien se encarga también del texto introductorio del correspondiente catálogo.

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