El arte en los tiempos de los Austrias dentro de la Colección Sanz Peinado

El arte en tiempos de los Austrias dentro de la Colección Sanz Peinado

El pasado viernes se abrió al público en el MEET (Málaga Espacio Expositivo Tabacalera) la exposición El Arte de la Pintura. Confluencias en tiempo de los Austrias en la colección de Alejandro Sanz Peinado, una muestra comisariada por el historiador Ángel Rodríguez Rebollo, que reúne más de 80 obras entre pinturas y tapices de los siglos XVI y XVII, que reflejan el arte de la Europa de los Austrias y del Siglo de Oro español con los intercambios que hubo entre España, Flandes e Italia. Estará abierta hasta el 30 de septiembre de 2026 y es la primera fase de un proyecto expositivo que tendrá continuación con otra muestra más de la Colección Sanz Peinado.

Juan Pantoja de la Cruz (Valladolid, 1553-Madrid, 1608). Felipe III como generalísimo en el sitio de Ostende, ca. 1604. Óleo sobre lienzo. 85 x 71 cm. Colección Sanz Peinado

La colección de Alejandro Sanz Peinado se ha ido conformando a lo largo de tres décadas, hasta consolidarse como uno de los conjuntos privados españoles más significativos de pintura de los siglos XVI y XVII.  Sus comienzos se centraron en la pintura holandesa, pero la proximidad entre ciudades como Delft o La Haya y Amberes despertó su interés por la pintura flamenca, y, dada la vinculación de estos territorios con la monarquía de los Habsburgo, también por la pintura española del Siglo de Oro.

A partir de estos pilares, la exposición traza un recorrido cronológico que abarca desde los albores del siglo XVI hasta 1700, año que marca el final de la dinastía de los Austrias. La muestra se inicia con el Retrato de dama con guantes de Jakob van Loo, que fue primera adquisición del coleccionista.

Y en el recorrido por las más 80 obras presentes en la exposición encontramos buenos ejemplos de artistas españoles como Francisco de Zurbarán, Pereda, Velázquez, Gabriel de la Corte, Pantoja de la Cruz y José de Ribera, entre otros. Y entre los flamencos cuadros de Pedro Pablo Rubens, Anton van Dyck, Matthias Stomer, Snyders, Seguers, David Teniers II y III o Abraham Willemsens.

A la presentación estuvieron el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala delegada de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento malagueño, Mariana Pineda; el director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Picasso y Otros Equipamientos Museísticos y Culturales, Luis Lafuente; el coleccionista Alejandro Sanz Peinado y el comisario de la exposición, Ángel Rodríguez Rebollo.

Italia se consolidó en el siglo XVI como la referencia artística absoluta, alimentada por el desarrollo del siglo anterior. Los viajes de artistas y clientes, así como el intercambio de estampas y libros, permitieron a otros territorios adaptar modelos italianos, aunque Italia también incorporó influencias procedentes del Norte de Europa, como el uso del óleo o las estampas flamencas vinculadas a la Devotio Moderna, decisivas en la pintura española renacentista.

En la Península Ibérica, los cambios artísticos se produjeron de forma paulatina. A comienzos del siglo XVI predominaba la tradición flamenca heredada de los pintores vinculados a Isabel I de Castilla. Con el reinado de Felipe II, la orientación hacia Italia se intensificó. Su Felicísimo viaje (1548-1551) reforzó su interés tanto por la tradición norteña como por las novedades italianas. El interés por la mitología, en pintura y tapicería, también ocupa un espacio destacado en esta sección.

Este intercambio de modelos y experiencias desemboca en el Siglo de Oro español, una etapa marcada por la coexistencia de influencias propias y extranjeras. Tal como recordaba Antonio Palomino en su Parnaso español pintoresco y laureado (1724), muchos maestros del siglo XVII no viajaron a Italia y se formaron mediante el aprendizaje gremial, la teoría artística y el acceso a las colecciones reales y nobiliarias. La presencia de la monarquía en Flandes fue igualmente determinante para la adopción del Barroco. En esta sección se reúnen retratos de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, así como de figuras como el cardenal infante Fernando de Austria o la marquesa de los Balbases. La pintura española del XVII se representa con obras de Francisco de Zurbarán, Antonio de Pereda, Gabriel de la Corte, Diego Velázquez o Juan Carreño de Miranda.

Gaspar de Crayer (Amberes, 1582-Gante, 1669). Jerónima Doria Spínola, II marquesa de los Balbases, ca. 1630. Óleo sobre lienzo. 229 x 183 cm. Colección Sanz Peinado.
De izquierda a derecha: Luis Lafuente, director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Picasso y Otros Equipamientos Museísticos y Culturales;; Mariana Pineda, concejala delegada de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Málaga; Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; Alejandro Sanz Peinado, coleccionista; y Ángel Rodríguez Rebollo, comisario de la exposición.
Vista de algunas obras de la exposición "El Arte de la Pintura.... De izquierda a derecha: "Cristo a la columna", de Luis de Morales; "Retrato de dama", de Claudio Coello"; y "Retrato de una dama con guantes", de Jakob van Loo. Fotografía: Cortesía del MEET.

Por su parte, la trayectoria de numerosos artistas flamencos estuvo marcada por los viajes formativos a Italia. Entre los artistas presentes en la muestra destacan Pedro Pablo Rubens y Anton van Dyck, cuya estancia italiana (1622-1627) los llevó desde Génova hasta Roma y Sicilia.  La muestra aborda también a varios pintores que se asentaron y desarrollaron su carrera en territorio italiano. Entre ellos figura Matthias Stomer y Jacob van der Kerhoven, que al llegar a Venecia en 1683 italianizó su nombre como Giacomo del Castello. En relación con España, destaca el caso de José de Ribera, que en 1606 ya residía en Roma y una década más tarde se trasladó a Nápoles, donde se convirtió en el principal pintor de la ciudad.

Si hasta comienzos del siglo XVII la primacía la ostentaba Abraham Janssens y los italianos eran quienes dominaban el panorama artístico y comercial de la pintura, pronto emergió un artista destinado a monopolizar el panorama europeo: Pedro Pablo Rubens. Su trabajo al servicio de los archiduques en Amberes y su segunda estancia en España (1628-1629) le granjearon el favor de Felipe IV, que solicitó de manera constante sus pinturas. Rubens marcó además la pauta de varias generaciones de artistas del XVII, entre ellos Anton van Dyck, Frans Snyders, Willem van Herp, Jan Cossiers o Gerard Seghers; así como de algunas sagas familiares como los Francken o los Bredael, cuyos trabajos pueden contemplarse en esta exposición.

David Teniers II fue, junto a Rubens y van Dyck, uno de los grandes referentes de la pintura flamenca del siglo XVII. Conservador de la colección del archiduque Leopoldo Guillermo de Austria, gozó de una posición privilegiada. Sus escenas de género, pobladas de aldeanos y campesinos, tuvieron un éxito notable e influyeron en numerosos pintores flamencos y neerlandeses, entre ellos Abraham Willemsens y Joos van Craesbeeck, cuyas obras dialogan en esta sección con la pieza Aldeano con pipa y jarra de cerveza del propio Teniers.

Su hijo, David Teniers III, elaboró en su madurez los cartones para las célebres tapicerías Teniers, ampliamente difundidas desde las primeras décadas del siglo XVIII. Estos conjuntos, destinados a palacios europeos, fueron tejidos en Bruselas, Lille, Oudenarde, Londres o Madrid. En la exposición se presentan dos excepcionales paños realizados por las prestigiosas sagas bruselenses Leyniers y de Vos, al servicio de las principales casas reales europeas, especialmente la española y la austriaca.

De izquierda a derecha: "Carlos V como Gran Maestre de la orden del Toisón de Oro", Escuela flamenca del siglo XVI; y "Esthwr y Asuero", tapiz del siglo XVI de la manufactura de Bruselas