Juan de Juanes, un tapado y el Estado en Ansorena
Lo más destacado de la cita de los días 21 y 22 de julio quizá fue la tabla del valenciano y el pastel de Vicente López comprado por el Estado, adjudicados por 36.000 y 16.000 euros, respectivamente
Termina el curso con la satisfacción del deber cumplido. Ansorena con su última subasta, nada menos que la undécima, en ritmo y niveles muy altos, y nosotros después de haber estado informando todos estos meses. El resumen de esta última cita tiene varias líneas interesantes.
La primera, la adjudicación de la tabla de Juan de Juanes, una Virgen de la Anunciación (O/T, 36,5 cm de diámetro; lote 119), pintada hacia 1542-1550, los años en los que fue asumiendo la dirección del obrador familiar, y de la que ya hablamos en nuestro artículo de previos (ver). Más allá de la belleza del rostro y del equilibrio y serenidad de la Virgen, es importante mencionar su paso por la colección del conde de Muguiro, formada por obras de grandes maestros como Goya, Mengs, Alonso Cano, Bayeu o Vicente López, donde estuvo hasta 1974.
Los 20.000 euros pedidos demostraron que el precio era una clara invitación; las pujas lo fueron subiendo hasta los 36.000 de martillo, ofrecidos previamente por escrito en una oferta que la mesa fue defendiendo hasta el final. Añadido el 23% del premium de la sala (incluidos ya los impuestos), los 39.360 euros finales son un precio mucho más razonable y a la altura de la calidad que claramente tiene y se percibe.
Hubo, sin embargo, una sorpresa previa, muy al inicio de la subasta. Se trataba de una pequeña Cabeza de Júpiter (O/L, 46 x 34 cm; 74), que se ofrecía por apenas 300 euros como de un seguidor de Anton van Dyck. Es fácil decir ahora, visto el resultado, que respiraba calidad, pero no deja de ser cierto; aquí lo importante es haberse fijado antes en esa pieza, haber investigado y haber llegado a alguna conclusión… Porque varios coleccionistas la pujaron y dispararon su precio hasta su adjudicación por nada menos que 9.000 euros. Un tapado o un sleeper en toda regla que, muy probablemente, veremos dentro de unos meses en el mercado de nuevo, con otra catalogación más ajustada y, a buen seguro, un precio bastante superior. Ya el propio @Artifash, tan acertado habitualmente, desveló que podría tratarse nada menos que de Giambattista Tiépolo…
Y ya que estamos con pintura extranjera, mencionemos también la subida de 32.000 a 40.000 euros del lienzo del francés Philippe de Champaigne, con su característico tono monumental: Las lágrimas de San Pedro, hacia 1669 (O/L, 70 x 51 cm; 122). Y del italiano Paolo di Matteis, su San Francisco Javier y el milagro del cangrejo, hacia 1692 (O/L, 218 x 220 cm; 120), que ya había salido a pujas en otra ocasión, pasó de 12.000 a 13.000 euros, según oferta de un colección al teléfono.
Cerramos este apartado de maestros antiguos con la compra del Estado. De Vicente López se ofrecía un muy buen pastel con el Retrato de María Isabel de Braganza, reina de España (60 x 41 cm; 123), procedente de la importante colección de José Lázaro Galdiano. Publicado ya por José Luis Díez en el catálogo de obras del artista (vol. II, pág. 281, núm. cat. PS-11), ya advertimos de la alta probabilidad de que el Estado se hiciera con él. Y eso sucedió; no hubo pujas de coleccionistas pero el Estado ejercitó su derecho de tanteo sobre los 16.000 euros pedidos, su salida, y ya veremos dónde acaba luciendo su calidad.
Muy avanzado ya el siglo XIX, del sevillano Emilio Sánchez Perrier, su Álamos en la orilla del Guadalquivir (O/T, 90 x 47 cm; 256), pasó en pocos segundos de 6.500 a 8.500 euros, ofrecidos también por un coleccionista al teléfono. Ligeramente más tardío, del a veces orientalista, como en esta ocasión, Mariano Bertuchi, su Guardia califal, 1940 (O/T, 81 x 63 cm; 258), firmado en Tetuán y procedente de la colección de sus herederos, subió de 20.000 a 22.000 euros, ofrecidos esta vez desde una de las plataformas digitales.
El siglo XX, en cambio, tuvo una acogida menor que en otras ocasiones, dados los precios de inicio, diría yo. De Josep Guinovart, su colorido y amplio díptico Aproximaciones al mar, 1998 (146 x 229 cm; 780), pasó de 12.000 a 14.000 euros. Más contenido, la buena pieza sobre tabla del alicantino Eusebio Sempere, Sin título, 1975 (Tm/T, 52 x 50 cm; 779), se adjudicó por los penas 7.500 euros de inicio, en lo que yo consideraría muy buena compra. Poco más. Enhorabuena a la sala. Nos leemos a la vuelta de las merecidas vacaciones. Y muy feliz descanso. Daniel Díaz @Invertirenarte






