Víctor Pasamar: «No hay aspecto de la existencia que no tenga cabida en el ukiyo-e»

Víctor Pasamar: «No hay aspecto de la existencia que no tenga cabida en el ukiyo-e»

Es propietario de una de los conjuntos más destacados de estampa japonesa, de la que ha llegado a atesorar más de un millar de piezas. Y continúa creciendo. Ahora algunas de sus obras maestras se estrenan en Madrid de la mano de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, gracias a Bellezas del mundo flotante. Hablamos con él de esta muestra, de su debilidad por las figuras femeninas y de cómo toda la Colección Passamar-Onila es un tributo a su pareja. 

Utagawa Kuniyoshi, El río joya, en la provincia de Settus, tríptico de la serie Seis ríos, 1847-1852; nishiki-e (grabado en madera al hilo). Colección Pasamar-Onila.

Reconoce Víctor Pasamar, propietario de la colección que lleva su nombre y que ahora presenta en Madrid, que lo suyo es la historia de una pasión. Esa que le ha llevado a conocer el periodo Edo (1603-1868) en profundidad, pero también todo el arte que vino después.

Comenzó adquiriendo las obras que más le gustaban, especialmente las que tenían figuras femeninas, y décadas después de aquel primer impulso ha conseguido sumar más de un millar de piezas. Un conjunto que guarda en Zaragoza, a cuyo museo ha hecho importantes donaciones o depósitos, que todavía sigue creciendo. Hablamos con él durante una visita a la exposición que ahora presenta en la capital.

*¿Cómo nació esta colección?

*Es fruto de un flechazo, aunque suene a tópico. Aúna pasión y dolor. Un romance que tiene muchos visos de conservar su potencia hasta el fin de mis días y que me proporciona salud y vida. Confieso que nunca pretendí formar una galería enciclopédica de estampa japonesa, pero las compras me fueron conduciendo poco a poco a ello.

*¿Qué tiene que tener una obra para que se decida a comprarla?

*Todas obedecen a un criterio sencillo: representan a la mujer, ella debe ser la ‘invitada’. No me ha importado tanto el autor, aunque confieso que mi ‘héroe’ es Utamaro y tengo alrededor de medio centenar de estampas raras suyas. Pero hay mucho más… Hokusai, Hiroshige, Kunisada, Yoshitoshi, etc.  Todos ellos deben de ser tenidos en cuenta como algunos de los artistas más sobresalientes de la historia del arte.

Víctor Pasamar muestra su colección en la exposición “Bellezas del mundo flotante” en la Academia de San Fernando, Madrid.

Todas las obras obedecen a un criterio sencillo: representan a la mujer, ella debe ser la invitada”

*¿Qué es lo que más le seduce de estas estampas?

*Creo que en el ukiyo-e está TODO [asevera categórico]. No hay aspecto de la existencia humana que no tenga cabida en el ‘mundo flotante’, que es la traducción de esa palabra japonesa: desde el humor, hasta la más desatada tragedia, el hedonismo o el misticismo, todo confluye en ese mundo.

Tsukioka Yoshitoshi, Taiso. Ushiwakamaru aprende artes marciales de Sojobo. 1865; nishiki-e (grabado en madera al hilo). Colección Pasamar-Onila.

*En la Academia de San Fernando exhibe varios ejemplos del periodo Edo, ¿no es así?

*Bueno, para abrir el relato en Madrid se escogieron varias hojas de Haronobu, un artista de una generación anterior a la de nuestro Goya. Es un rara avis en las colecciones españolas. Pero hay vida, y muy rica, después del Edo. Por eso en la muestra también está presente el periodo Meiji, especialmente Yoshitoshi y Chikanobu, sus preferidos; así como el movimiento shin hanga del siglo XX, que supone una vuelta a la tradición. Por ejemplo, Hasui Kawase.

*Creo que ese artista fue uno de los favoritos de Steve Jobs…  

*Eso es. Yo tengo varias obras de Kawase, pero las compré antes de la espectacular subida de precios que le proporcionó la propaganda del gusto del multimillonario americano. Vivo fuera de las tendencias y de las modas, pero lo cierto es que Hasui fue un artista sensacional que ha sido redescubierto y valorado especialmente en Estados Unidos, luego también en Europa. Insisto que no me importa en absoluto que ciertas obras de mi colección se hayan revalorizado. Solo busco en esas delicadas hojas de papel que correspondan a mi pasión.

Yoshitoshi Tsukioka, Taiso, serie Salvando la nación. Crónica femenina de la Gran paz, epoca Meijí; nishiki-e (grabado en madera al hilo). Colección Pasamar-Onila.

*¿Hay alguna mujer artista en su colección?  

* Desde luego, las creadoras ocupan un lugar importante en ella. De hecho, es uno de los apartados que más crece ahora mismo: desde la renombrada Katsushika Oi hasta la galardonada Uemura Shoen, la voz femenina está muy presente. Por otro lado, siendo la mujer y su representación en la gráfica japonesa mi objetivo, no podía permanecer al margen de las últimas tendencias como Yayoi Kusama.

*¿Cuál ha sido su última adquisición?

*Solo compro en subastas especializadas. Todo fuera de España, porque aquí es perder el tiempo. Acabo de recibir desde Viena –vía Barcelona, gracias a mi amigo Miguel Ángel Gutiérrez especializado en kabuki– un tríptico extraordinario de Kuniyoshi, un artista coetáneo de Delacroix. Ahora, lo que más desearía es poder compartirlo con todos. El arte debe ser público y para todos. Esas miles de personas que están abarrotando las salas de la Academia me dan la vida y son la razón de ser de la colección; un tributo de amor a mi pareja Onila, desgraciadamente fallecida.