En Mercado

Una perdida Entrada de Carlos III en Madrid de Lorenzo Quirós en Segre

Perfectamente documentado, se trata de uno de los ocho trabajos realizados para la entrada del Rey el 13 de julio de 1760, que perteneció a Manuel Godoy y que se subastará el martes 27 de octubre


 

Curiosamente, esta vuelta del verano está marcada, en la mayor parte de las salas, por la subasta de importantes piezas de pintura antigua. Abalarte con sus seis lienzos de Maella y los cobres de Pourbus (ver y ver), Fernando Durán con la pequeña colección de Bayeu, Vicente López y demás comprados antes de la crisis (ver), Alcalá con, entre otros (ver), un pequeño San Antonio abad atribuido a Goya… Y Segre con varias piezas de seguro interés. Así que vamos por partes.

Una herencia tardobarroca que asumió el reinado de Carlos III fue el engalanamiento de las calles y plazas por donde había de pasar el rey –al más puro estilo romano si nos remontamos a los orígenes- en su entrada triunfal en la capital del Reino, el 13 de julio de 1760. Para ello se encargó del simbolismo del recorrido, para la conveniente exaltación monárquica, a Pedro Rodríguez Campomanes y a Vicente García de la Huerta, que confiaron en las reconocidas capacidades creativas de Ventura Rodríguez para lo arquitectónico y de Felipe Castro para lo escultórico. Como se detalla en la Relación de los Arcos, Inscripciones y Ornatos de la Carrera por donde ha de pasar el Rey Nuestro Señor Don Carlos Tercero en la entrada pública del día 13 de julio de 1760, se construyeron arquitecturas efímeras que engalanaban calles y balcones y se hicieron especiales arcos según el gusto de la época para los lugares donde debían parar el monarca. Parte de esa magnífica escenografía quedó recogida, de alguna manera, en una serie de lienzos, probablemente ocho, firmados por Lorenzo Quirós, pertenecientes hoy a la Academia de San Fernando aunque depositados en el Museo de Historia de Madrid (ver).

De los ocho lienzos, tres se creían perdidos; y el que ofrece ahora Segre, que refleja el Ornato en la Puerta de Guadalajara, 1760 (O/L, 111 x 165 cm; lote 77), es uno de ellos. Aparece éste perfectamente descrito no sólo en la Relación de 1760 sino también en el inventario de 1808 de la colección de Manuel Godoy; tras su caída, sin embargo, quedó incautado con el resto de la serie en el Palacio de Buenavista, donde se pierde su rastro puesto que no llega a ingresar en la Academia como el resto. Sirva esta larga introducción para justificar, desde el punto de vista histórico, la importancia de tal descubrimiento y, de manera secundaria, su precio pedido: 30.000 euros de inicio.

De una generación posterior, nacido en 1763 concretamente, es Zacarías González Velázquez. Del que fuera “pintor de cámara y académico de la Real de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, de la que llegó a ser director de pintura y director general” (ver), casado en 1792 con Juana Fernández Rebustillo, se ofrece un magnífico Retrato de la hija del pintor, c. 1810 (O/L, 64,6 x 51,5 cm; lote 78). La sala sugiere que, dada la edad de la retratada, podría tratarse de María Clara González Velázquez (1795-1836), tercera de los cinco hijos del matrimonio. Sobre su calidad, simplemente hay que mirar con cierto detenimiento y pasmarse ante la sutileza del velo, la psicología captada o la cercanía transmitida. E interesante sería también comprarlo con el Retrato de dama con abanico del Meadows Museum de Dallas (ver), verdaderamente cercano, su hermana mayor, Andrea, tal vez. Su precio, que debería subir unas cuantas pujas, son unos atractivos 15.000 euros…

Para terminar la sección de pintura antigua, deténganse también en la pequeña tabla con la Virgen de la rosa, c. 1540 (25,5 x 15 cm; 56), que en 1988 adjudicaron a los pinceles de Lorenzo de Ávila los especialistas Matías y Aída Díaz Padrón (ver); posteriormente han escrito sobre ella Irene Fiz Fuentes y Juan Carlos Pascual de Cruz, que la relaciona con las tablas del retablo mayor de la iglesia de la Santísima Trinidad de Toro (ver). 8.000 euros. Y les recomiendo también el imponente lienzo del Taller de Rubens, Sobrepuerta con tres amorcillos portando una guirnalda de frutas (O/L, 72,5 x 236,5 cm; lote 57), por 18.000 euros; el San Juan Bautista (O/L, 115,5 x 88 cm; 59), de Pedro de Orrente, por 6.000 euros; el San Francisco en oración (O/L, 111 x 91 cm; 58), del taller de Zurbarán, por 14.000 euros; o, ya finalizando el siglo XIX, el boceto muy avanzado de Francisco Pradilla, Escena histórica del Reino de Aragón, 1878 (O/L, 50,5 x 98 cm; 101), por apenas 2.000 euros.

El siglo XX, mucho más rápido ya. Gego, al final, y lo español, donde recomendaría tres piezas especiales. La primera, la de Lucio Muñoz, Tabla 18, 1960 (pintura sobre madera quemada, 140 x 120 cm; 210); ya sé que la producción de Lucio no interesa hoy día a muchos coleccionistas, pero los 11.900 euros en que se ofrece me parece una oportunidad para cualquiera que quiera ver más allá de las modas actuales, porque Lucio Muñoz es un nombre propio ineludible y volverá a serlo.

La segunda y la tercera, de los años ochenta, de la mano de Manolo Quejido y Juan Navarro Baldeweg, dentro de esa particular Nueva figuración que cada cual entendió y expresó de una manera personal y diferente. Del sevillano, y por 15.000 euros, un espectacular Espejo 5, 1983 (O/L, 200 x 175 cm; 226), procedente de la galería Montenegro, con fuerza y calidad, y esa visión como borrosa, de lo que es aunque no lo parezca… Y del arquitecto santanderino, Dánae, 1984 (O/L, 200 x 200 cm; 234), en tonos rojo caliente, con la lluvia de oro para poseerla, por 13.000 euros, lejos de los 20.000 en que se ofreció en Ansorena en junio de 2015.

Por último, lo internacional, donde un papel del alemán Gego (1912-1994) debería subir notablemente. Porque su Sin título (Almanac Study), c. 1969 (tinta sobre papel BFK Rives, 65,4 x 50,4 cm; lote 202), procedente de la Dominique Lévy Gallery de Nueva York, y expuesto en Frieze en 2015 en el stand de la galería, se ofrece por apenas 40.000 euros. Claro, cualquiera que no sepa cómo cotiza el autor se quedará asombrado de tal afirmación, pero no hay más que mirar piezas similares y comparar. En ese sentido, en Christie’s su Untitled, 1969 (tinta y témpera, 28 x 35,6 cm) se vendió en noviembre pasado por 50,000 USD (ver). Y en Sotheby’s, Untitled, 1969 (50,8 x 66 cm) alcanzó en noviembre de 2015 los 100,000 USD (ver) mientras Untitled, 1970 (63,5 x 50,8 cm) en mayo de ese mismo 2015 se adjudicó por 87,500 USD (ver), siendo papeles más complejos, todo hay que decirlo.

Y para los coleccionistas de pintura cubana, no se pierdan las obras de René Portocarrero (196), Mariano Rodríguez (197), Mario Carreño (198), Bermúdez Cundo (199 y 309), Sandú Darié (200) y José María Mijares (201). Licitación variada e interesante, que promete buenas compras. Daniel Díaz @Invertirenarte

Lorenzo Quirós. Ornato en la Puerta de Guadalajara, 1760. Salida: 30.000 euros. Remate: 150.000 euros
Lorenzo de Quirós. Ornato en la Puerta de Guadalajara, 1760. Salida: 30.000 euros
Lucio Muñoz. Tabla 18, 1960. Salida: 11.900 euros. No vendido
Lucio Muñoz. Tabla 18, 1960. Salida: 11.900 euros
Gego. Sin título (Almanac Study), c. 1969. Salida: 40.000 euros. No vendido
Gego. Sin título (Almanac Study), c. 1969. Salida: 40.000 euros
Zacarías González Velázquez. Retrato de la hija del pintor, c. 1810. Salida: 15.000 euros. Remate: 36.000 euros
Zacarías González Velázquez. Retrato de la hija del pintor, c. 1810. Salida: 15.000 euros
Manolo Quejido. Espejo 5, 1983. Salida: 15.000 euros. Remate: 18.000 euros
Manolo Quejido. Espejo 5, 1983. Salida: 15.000 euros
Lorenzo de Ávila. Virgen de la rosa. Salida: 8.000 euros. Remate: 11.000 euros
Lorenzo de Ávila. Virgen de la rosa. Salida: 8.000 euros
Juan Navarro Baldeweg. Dánae, 1984. Salida: 13.000 euros. Remate: 14.000 euros
Juan Navarro Baldeweg. Dánae, 1984. Salida: 13.000 euros
Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search