Un velázquez inédito en el nuevo número de ARS Magazine

Un velázquez inédito en el nuevo número de ARS Magazine

Salvador Salort-Pons, director del Detroit Institute of Arts, publica el descubrimiento del primer Retrato del conde-duque con armadura que hizo el maestro sevillano al llegar a la Corte.

A continuación, se recogen varios extractos del artículo publicado en el número 71 de ARS Magazine, que se puede descargar gratuitamente por tiempo limitado en este enlace.

«En 1626, un Velázquez recién llegado a la Corte recibió el encargo de hacer dos retratos de Olivares y de Francesco Barberini, nepote del papa Urbano VIII. El valido promovió este encargo para conmemorar la extraordinaria visita del cardenal a Madrid, con el fin de que ambas obras se intercambiaran. Las fuentes de la época revelan que ninguna de las dos efigies fue del gusto del italiano. Mientras la de Barberini sigue perdida, en ARS 71 se presenta la que seguramente se hizo de Olivares.

[…] Entre 1623 y 1626, Velázquez desarrolló tres imágenes distintas del conde-duque de Olivares que reflejaban el poder del valido en la Corte y su cercanía al rey. Estos retratos –al igual que los que realizó de Felipe IV durante esos años– tenían como objetivo presentar a la nueva monarquía y su administración bajo una luz significativamente diferente a la del reinado anterior, reflejando un espíritu de reforma y austeridad.

[…] En 1626, coincidiendo probablemente con la visita del cardenal Barberini, el artista creó un tercer prototipo del retrato de Olivares. En este retrato de busto, se le representa con armadura y la banda roja de general. Aunque los rasgos faciales corresponden en gran medida al modelo ideado por el pintor en 1625, su cabello aparece ligeramente despeinado, destacando un mechón de pelo que cae sobre el lado izquierdo de su frente.

Diego Velázquez. El conde-duque de Olivares con armadura. Óleo sobre lienzo. 60 x 48 cm. Colección particular.

Mientras que la cabeza está pintada de forma ligera –permitiendo, por ejemplo, que la imprimación rojiza subyacente trasluzca, especialmente alrededor de la barba–, la armadura y la banda están ejecutadas con una pincelada fluida y un empaste más grueso. Esto es evidente en las decoraciones doradas del metal y en los sutiles reflejos en los pliegues de la tela. Velázquez plasmó estos elementos utilizando un estilo y técnica comparables a los que encontramos en el Retrato de Felipe IV de 1626-1628. Por ejemplo, para los detalles dorados de la armadura, utiliza trazos largos de izquierda a derecha, comenzando con una densa aplicación de pigmento que se adelgaza de manera natural. Además, la composición del retrato de Olivares refleja con claridad la que se observa en el retrato del rey. Dispuestos sobre fondos parduzcos, ambos retratos de dimensiones similares presentan al modelo en busto de tres cuartos con armadura y banda roja.

[…] A diferencia de los retratos de 1624 y 1625, donde Velázquez presentaba a Olivares como estadista en su despacho, esta nueva obra marca un giro hacia una iconografía militar, que lo presenta como líder del ejército. A este respecto, es posible vincularla con los esfuerzos del valido por instaurar una Unión de Armas entre 1626 y 1626. La visita del cardenal Barberini a Madrid brindó a Olivares la oportunidad inmejorable de difundir esta nueva imagen a través del retrato, asegurando que su liderazgo estratégico fuera reconocido en la corte pontificia».

Las tres nuevas piezas descubiertas por Mario Mateos.

En el nuevo número de ARS Magazine también se da a conocer el descubrimiento por Mario Mateos, conservador de la colección de mobiliario del Palacio Real de Madrid en Patrimonio Nacional de tres nuevas piezas –inspiradas en esculturas egipcias custodiadas en los Museos Vaticanos– que forman parte del surtout de Carlos IV obra del orfebre Luigi Valadier.

Tal y como cuenta Mateos, «la descripción más detallada del conjunto antes de su intervención en España se encuentra en el Catalogue des tableaux des écoles d’Italie, de Flandes, et de France… de 1785, donde se recogen las obras de arte del bailío prontas a subastarse. En él, junto a las arquitecturas, se mencionan varios candelabros y esculturas decorativas. Es el caso de las tres piezas que aquí mostramos por vez primera: dos figuras de rosso antico que forman pareja, y una tercera correspondiente a la pareja realizada en una piedra descrita como «una especie de amarillo de Siena pálido o mármol blanco jabonoso». Por el momento, no se tiene noticia de las piezas realizadas en mármol negro y alabastro. A todo ello se sumaban otros elementos de carácter egipcio, además de los obeliscos: dos figuras de Isis en mármol gris y 12 esfinges de alabastro».

Puede leer el artículo completo en este enlace.