Rusiñol triunfa en Durán con casi 120.000 euros
La venta de dos paisajes suyos de Aranjuez junto a la escultura de Gargallo y las dos compras del Estado fueron quizá lo más destacado de la cita de los días 23 y 24 de junio
En nuestro artículo de previos (ver), ya adelantábamos que en la penúltima de las citas del curso en Durán, preparada con esmero y criterio, sobresalían dos paisajes de Aranjuez del catalán Santiago Rusiñol, que partían desde los 35.000 euros cada uno.
El primero, Jardín de Aranjuez (O/L, 100,5 x 81 cm; lote 742), visión de otoño, con hojas caídas en tonos de marrón, naranja y amarillo, con estatua sobre pedestal en mitad del paisaje, se adjudicó en la salida a un coleccionista que había dejado su puja previa por escrito.
El segundo, Cipreses (Aranjuez) (O/L, 112 x 85 cm; 743), con un tono más fresco y primaveral, y un atractivo juego de tonos verdes, apareció publicado con el número 2 en la monografía de arte Estrella, volumen I (Madrid, 1919) de Gregorio Martínez Sierra. Procedente de la galería Cambio, de Madrid, según etiqueta al dorso, en buena lógica subió desde los mismos 35.000 euros de inicio hasta unos más razonables 60.000 de martillo, ofrecidos desde un teléfono que superó la última puja por escrito de 55.000 euros. Con el 23% de comisión de la sala, impuestos incluidos, ambas ventas alcanzan los 116.850 euros.
Con un grado de modernidad inferior, y en la línea más sorollista, la Vuelta de la pesca (O/L, 42 x 82,3 cm; 755) del valenciano José Navarro Llorens, pasó de 4.000 a 10.000 euros, ofrecidos por un coleccionista en la sala, que luchó contra otro al teléfono hasta llevarse el gato al agua, digo el lienzo a su casa.
Ya que estamos con la pintura regionalista, mencionemos la extremeña, poco valorada tantas veces. La atractiva Niña del pañuelo (O/L, 64 x 49 cm; 730), de Eugenio Hermoso, pasó en poco tiempo de 7.000 a 11.000 euros, ofrecidos por un coleccionista al teléfono, diferente del que ganó la puja por el buen y luminoso paisaje de Adelardo Covarsí, Vado de la atalaya en el río Bembézar (O/LT, 43,5 x 62 cm; 698), que fue escalando pujas desde los apenas 1.700 euros de salida hasta los definitivos 8.000 de martillo, ofrecidos en la sala.
Con una visión mucho más moderna, en 1932 Pablo Gargallo, fundía en bronce su Petite bacchante à la feuille (2/7, 17,7 x 20 x 9,5 cm; 320), una reducida bacante, con su novedoso y moderno lenguaje de lo lleno y lo vacío. Comprada en Christie’s Londres en junio de 1990, pasó a la Galeríe Marwan Hoss, de Paris, y finalmente apareció en Christie’s Nueva York, donde se compró, en mayo de 1998; en este caso, subió de 18.000 a 22.500 euros, ofrecidos por escrito previamente por un coleccionista.
Ya que estamos, mencionemos también la venta del lienzo del uruguayo Joaquín Torres García, cuyo Vilefranche -sur-Mer (O/L, 54 x 72,5 cm; 692), propiedad del doctor Eduardo Víctor Haedo, presidente de Uruguay entre 1961 y 1962, que lo regaló al Che Guevara durante su visita a Uruguay ese mismo año, se remató por los mismos 15.000 euros de la salida. Sorprende porque la obra se compró precisamente en esta misma sala, Durán, en el ya lejano octubre de 1990 por 81.103 euros, muy lejos de la cifra de hoy. Pero así es el mercado.
Si retrocedemos al siglo XIX, la venta más importante fue la de Juan Luna; su interesante Rostro de hombre (O/L, reentelado, 35,5 x 27 cm; 776), con una especial fuerza, subió de 18.000 euros a 25.000 euros, ofrecidos previamente por un coleccionista, probablemente filipino o asiático. Y ya que estamos, por El reposo de la guitarra (O/L, 47,5 x 34,5 cm; 779), de Raimundo de Madrazo, un coleccionista ofreció los 12.000 euros pedidos.
En pintura antigua, mencionemos los 10.000 euros ofrecidos por un teléfono por el lienzo del flamenco Jan Siberechts, Cruzando el río, 1669 (O/L, 153 x 133 cm; 351), procedente de las Grafton Galleries, Old Master, Londres, 1911, y luego de colección particular.
En esas estábamos cuando llegó la inesperada compra del Estado, un Niño Jesús de la Pasión (O/L, 90 x 67 cm; 833), de Escuela española de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, que había subido de 1.500 a 4.250 euros. La obra podría tratarse de una copia, u otra versión de su mano, del atribuido a Tomás Yepes, que se encuentra en el Museo de santa Clara de Gandía (ver), y que parece es como un híbrido entre el mundo americano, con abundantes elementos decorativos, y la tradición hispánica, con el buscado trampantojo del cojín.
Ya que estamos, mencionemos la otra compra del Estado. Por 9.000 euros se había ofrecido el libro de firmas del estudio del fotógrafo húngaro Juan Gyenes (lote 546), que inmortalizó con su cámara a muchos famosos, desde los príncipes Juan Carlos y Sofía, pasando por Cayetana de Alba o los duques de Windsor. Aparecen allí recogidas firmas, dedicatorias y dibujos, como los de Dalí, Cocteau o tantos otros que allí posaron: Cary Grant, Montserrat Caballé, Antonio Bienvenida, Juan March, Ramón Areces y un largo etcétera. Así que no fue extraño que el Estado ejerciera su derecho y se lo adjudicara en la salida, 9.000 euros.
De Lucio Muñoz, su colorida tabla El cauce, 1987 (Tm/T, 97 x 130 cm; 306), de la Joachim Gallery, de Chicago, pasó de 12.000 a 14.000 euros que muestra, de alguna manera, su creciente interés y recuperación. Lo mismo hicieron los dos lienzos de Juan Uslé: Arabian Nights #III, 1988 (Tm/L, 62,5 x 123 cm; 305), aún sin haber encontrado su definido estilo, pasó de 6.000 a 9.000 euros, mientras Sin título, 1991 (Tm/L/T, 61 x 46 cm; 304), subió de 8.000 a 10.000 euros.
Para terminar, de José María Sicilia, Flor. Blanco, 1987 (Tm/L, 80 x 80 cm; 309), pintada en París, que subió de 5.000 a 8.500 euros, ofrecidos directamente en la sala. Y de Modest Cuixart, su buen Capricho evangélico, 1959 (Tm/L, 130 x 97 cm; 312), procedente de L’Attico, galería de arte de Roma, y de la sala Neblí de Madrid, pasó de 4.000 a 7.000 euros, ofrecidos también por un coleccionista en sala que no quiso dejar pasar la oportunidad. Daniel Díaz @Invertirenarte









