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Portada del libro.

“OJALÁ NUNCA ENCUENTRE EL VELÁZQUEZ”, LAURA CUMMING

Laura Cumming, la escritora hechizada por Velázquez, encuentra la historia de un retrato desaparecido e inicia una investigación para dar con el cuadro que cautivó a un humilde librero en 1845, John Snare, que arruinó su vida por poseer la magnífica pintura velazqueña. Una biografía llena de desventuras combinada con un homenaje al artista sevillano. Hablamos con la autora sobre su exploración que parece una película de misterio.

¿Cómo encontró la historia de Snare? Y, ¿por qué empezó a investigar sobre ello?

A mis 20 años, cuando vine a Madrid por primera vez, supe que algún día escribiría un libro sobre Velázquez. Leí mucho sobre él, pero me daba la sensación de que ningún escritor hablaba con verdadera pasión de su arte, siempre eran más técnicos e históricos. En una tarde de invierno, en una antigua biblioteca, donde no había casi nadie, estuve consultando libros sobre el artista, era ya tarde y solo me quedaba uno por ojear. Este era un documento muy antiguo, que formaba parte de una colección especial.

Al cogerlo no esperaba encontrar nada interesante. Era del siglo XIX, así que me puse los guantes blancos y empecé a leer un panfleto polvoriento que no se había consultado desde 1893. El texto describía un cuadro, supuestamente un retrato del príncipe Carlos I de Inglaterra, que había en una tienda de Bond Street. Entonces me pregunté ‘¿habré visto yo ese retrato? ¿Cuál será este cuadro?’. Así que me puse a buscar en internet pero no encontré nada. Creí que había sido fruto de mi imaginación pero en realidad era cierto. La casualidad fue encontrarme con otro texto relacionado con este mismo cuadro en Escocia. Hablaba de la figura de John Snare, un humilde librero que había “robado” el cuadro. Hablaba de la obsesión del librero por poseer la pintura al comprarla por 8 libras en una casa de subastas y cómo la aristocracia se volvió contra él para recuperar el retrato hasta que el cuadro desapareció. Este descubrimiento fue lo que me impulsó a empezar una investigación sobre esta historia. ¡Y fue muy difícil! Es un personaje perdido del siglo XIX del cual no se escribió nada ni era un señor importante. Por eso nadie sabe dónde está el cuadro. Eso fue lo que me cautivó.

Entonces, ¿lo que cuenta en el libro son hechos reales?

Sí, es real. Lo que pasa es que no es una historia de alguien importante, no era ningún coleccionista de renombre. Y en esa época no era tan fácil como ahora expertizar y reconocer un velázquez con pruebas químicas y demás.

¿Cree que el cuadro podría estar ahora en alguna casa particular y que los dueños no sepan que es un velázquez?

¡Esa es muy buena pregunta! Puede ser que esté en alguna casa, pero yo personalmente no concibo el tener un cuadro y no saber su historia. Pero hay gente que hereda pinturas de generación en generación y realmente no saben nada sobre ellas. Por otro lado, tengo la teoría de que la pintura puede haber desaparecido por completo, quizá se ha deteriorado hasta su desintegración. No creo que su historia se base en herencias, porque Snare no tenía familiares cercanos. Pero siempre estoy dudando, porque hace unas semanas encontré unas cartas de un hombre que murió en 1940 y estaba igualmente desesperado por encontrar el mismo cuadro que busco yo.

¿Cree que, al igual que este caso, existen muchos otros cuadros de Velázquez por descubrir?

Los expertos dicen que el autor pintó cerca de 110 obras, lo cual es muy poco. Tenemos muchos documentos de palacio que hablan de ellos. Muchos se quemaron en el incendio del Alcázar. No creo que haya nada nuevo por descubrir, aunque sí muchos de su taller.

¿Cuándo empezó su fascinación por el autor sevillano?

Tenía solo ocho años. Mi padre coleccionaba arte y tenía una copia de Vieja friendo huevos. Es el único lienzo del que me acuerdo porque me fascinaba. ¡Velázquez lo pintó cuando era solo un adolescente! La calidad y realismo con el que pinta la clara del huevo en el momento en el que se transforma de líquido a sólido es realmente increíble. Me parecía algo mágico, me preguntaba ‘¿cómo lo hizo?’. Y hasta hoy en día me parece una pintura mágica.

¿Cómo es posible que Velázquez haya sido una influencia tan determinante para todo el arte posterior?

Es como Shakespeare en la literatura, un artista de su época pero perfectamente aplicable al mundo contemporáneo. Aunque Velázquez retratase a los reyes y príncipes de su época, podemos apreciar una atemporalidad absoluta en su arte. Digamos que habla en un lenguaje mágico y poético que perdura a lo largo del tiempo. No hay barreras en su pintura, él la inmortaliza.

Volviendo al tema de la publicación, ¿no hay nada ficticio en el libro?

¡Claro que no! Cada palabra es cierta. No es una novela, es una investigación. Sería ficticio si el tal John Snare se hubiese inventado toda la historia, lo cual a veces me lo he planteado.

Y esa investigación sigue abierta…

Efectivamente, de hecho estoy descubriendo cosas nuevas.

¿Habrá segunda parte entonces?

¡La habrá! [Risas]

¿No parará hasta encontrar el cuadro?

Ojalá nunca lo encuentre. No quiero verlo. Me aterroriza la idea de conseguir verlo y descubrir que no sea un velázquez. Ana Robledano Soldevilla@ARobledano

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