Millares y Chirino: reencuentro de dos viejos amigos en su isla natal

Millares y Chirino: reencuentro de dos viejos amigos en su isla natal

El Castillo de la Luz recupera la relación intelectual y artística entre ambos creadores para conmemorar el centenario del nacimiento de Manolo Millares. Lo hace a través de una muestra en la Fundación Martín Chirino, una conferencia del teórico Alfonso de la Torre y la proyección del documental experimental realizado por el artista grancanario y Elvireta Escobio en 1970.

Extraña reunión para dos amigos desde la más temprana juventud. Se observan en silencio, frente a frente, como si necesitasen comprobar que el otro no es una reproducción. Así uno reconoce la espiral en la forja escultórica y el otro los rojos, negros y blancos en la arpillera remendada.

Nacidos en Las Palmas de Gran Canaria, Manolo Millares y Martín Chirino tenían la misma edad cuando se encontraron por primera vez de adolescentes en la Playa de las Canteras. Y fue a la orilla donde empezó todo, entre conversaciones sobre las raíces culturales del archipiélago y el desarrollo del arte contemporáneo español.

Si de estas charlas alguna quedó pendiente, ahora tienen la oportunidad de retomarla en la exposición que se inaugura hoy en el Castillo de La Luz. Bajo el título Homenaje a Manolo Millares. Volver sobre la trama del arte canario, en busca de sus raíces, el comisario Jesús Castaño –director de la Fundación Martín Chirino– propone un reencuentro entre los corpus de ambos creadores que fueron clave en el Grupo El Paso.

Martín Chirino (izq.) y Manolo Millares (dcha.) posan en una fotografía de Juan Millares Alonso.
Manolo Millares. 'Homúnculo 7. El Grito' (1966). Técnica mixta sobre arpillera. Colección Valyunque.

La muestra pone en contacto las arpilleras de uno y las espirales metálicas de otro para pensar cómo estos dos lenguajes plásticos nacieron de una misma reflexión sobre la identidad insular. En palabras del comisario: “Millares explicó Canarias a través de su tierra; Chirino, en cambio, prefirió hablar del viento que llega desde el océano”.

El interés del primero por la antropología y el acerbo cultural canario se manifiesta en la utilización de arenas, trozos de rafia o fragmentos de cerámicas en sus primeras obras. Incluso en su época informalista, donde experimenta con las arpilleras, se percibe esa vinculación con el archipiélago.

Según Castaño, ambos autores realizaban frecuentes visitas al Museo Canario, “donde se interesaron muy especialmente por las pintaderas y los fardos funerarios”. El uso mortuorio de la arpillera en Millares no solo se relaciona con la idea de muerte material del hombre, también lo hace con los recuerdos de esos fardos fúnebres.

Esta investigación matérica y simbólica alcanza su punto álgido en la serie Homúnculos, iniciada en 1960. En la muestra se puede ver uno de ellos: Homúnculo 7. El Grito (1966), de la colección Valyunque que formó parte del fondo particular de Martín Chirino.

Tras la inauguración de esta exposición, que tendrá lugar a las 18:30 horas en el Castillo de La Luz, se ha organizado una conferencia a cargo del teórico y crítico de arte Alfonso de la Torre.

Bajo el título Entre las basuras de un tiempo arrodillado, que evoca un diálogo de Millares con Alberto Greco en 1965, se mostrará al creador grancanario “rebelado contra ese tiempo, resuelto frente a su entorno, en franca oposición al peso de la historia, ironizando sobre su nacimiento en plenos carnavales”, como adelanta el teórico.

La jornada que conmemora el centenario de su nacimiento finalizará con la proyección de la película Millares, un documental experimental que combina imágenes en blanco y negro con otras a color, realizada por el propio artista junto a Elvireta Escobio en 1970.

Homenaje a Manolo Millares podrá visitarse hasta el 31 de agosto. Nerea Méndez Pérez

Manolo Millares. 'Cuadro 97' (1960). Técnica mixta y óleo sobre arpillera. Colección IVAM. Fotografía: Ángel Medina G.