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La reapertura de los museos en Europa: de la teoría a la práctica

A través de los periódicos y de los medios de comunicación digital, vamos teniendo noticia sobre algunas fechas para la reapertura de algunos museos en Alemania, Italia o Japón, a partir de la semana que viene. Pero, más allá de la teoría sobre la posibilidad de abrir, esa vuelta a la normalidad será progresiva y parece que, en la mayoría de los casos, no se restablecerá de inmediato.


El mundo de la cultura ansía ver de nuevo abiertas las puertas de sus museos. En España, esa “realidad” comenzará su andadura a partir del 11 de mayo. En sintonía con ello, el Comité Español de ICOM (Consejo Internacional de Museos) ha elaborado un documento donde se recogen una serie de propuestas relativas a la actual situación de emergencia sanitaria y su repercusión en los museos y sus profesionales, con el objetivo de servir de punto de referencia y apoyo a todos los museos y sus profesionales, estableciendo las colaboraciones necesarias para retomar su actividad.  En este sentido, cabe señalar la conversación mantenida esta misma semana por los reyes con el Presidente del Patronato y el Director del Museo del Prado (Javier Solana y Miguel Falomir respectivamente), en la que se puso de manifiesto el impacto económico en el museo como consecuencia de una caída del 70% de los ingresos propios.

Mientras, en algunos países, la reactivación de las actividades se prevé ya para la semana que viene. Por ejemplo, en algunos medios de comunicación ha aparecido la noticia de que, en Italia, las Gallerie degli Uffizi de Florencia y la Galleria Borghese de Roma comenzarán a acoger visitantes a partir del próximo 3 de mayo. Alemania lo haría un día más tarde, pero no serían todos: en Berlín se hablaba del Bode-Museum y Alte-Museum, ambos pertenecientes a los Museos Estatales (Staatliche Museen zu Berlin). Parece también prevista esta fecha para los Museos estatales de Dresde (Staatliche Kunstsammlung Dresden). Por último, el 6 de mayo figura en el horizonte de Japón con dos de sus instituciones, el Museo de Arte Contemporáneo de Tokyo y el Kyocera Museum of Art de Kyoto.

Ahora bien, pasar de la teoría a la práctica no parece tan sencillo ante las precauciones que deben tenerse en cuenta: desde posibles controles de la temperatura para los visitantes, como ya se hace en China, hasta decidir el aforo o el distanciamiento social dentro de los espacios, con pautas sobre cuántas personas pueden estar dentro de ciertas áreas a la vez; e incluso si se podrá acceder o no tras haber adquirido previamente la entrada online con una hora preestablecida para ello; porque todo esto repercutirá directamente en los ingresos, tan necesarios por otra parte, para cualquier institución museística.

Buen ejemplo sobre los problemas de financiación los tenemos, por ejemplo, en la última memoria publicada del Anne Frank House de Ámsterdam. Los datos son muy interesantes: no cuentan con financiación pública, pues es un museo privado que se nutre de las ventas de entradas y merchandising; tiene más de 1,2 millones de visitantes anuales; y en 2017 sólo el 6% eran visitantes locales (Países Bajos), mientras que el 94% restante visitantes fueron internacionales.

En su página web avisaban del cierre de emergencia y anunciaban la reapertura el 1 de junio. Pero, tal y como indicaba Teresien Da Silva, Directora de colecciones de dicha institución, en su intervención del webinar del ICMEMO del pasado martes 28 de abril, las fronteras están cerradas y no se permiten viajes internacionales, pero el 90% de sus visitantes son de procedencia internacional. El futuro de esta institución museística, como el de otras muchas, es por tanto incierto.

Otro asunto a tener en cuenta es el de las exposiciones temporales programadas: las que ya estaban en curso, parece que prolongarán su duración –y con ellas los préstamos– para tratar de mitigar la situación mientras todo vuelve a su cauce. Pero, ¿qué ocurrirá con las que estaban a punto de inaugurarse? Pensemos por ejemplo en la muestra Caravaggio, il suonatore di luto, prevista para el pasado 26 de abril en la romana Galleria Borghese. ¿Podrán viajar hasta Roma las dos versiones de Caravaggio desde Rusia y Reino Unido?

En Alemania se están creando ahora los protocolos a seguir y, lo más importante, se está valorando en qué museos podrán llevarse a la práctica con total fiabilidad. Por ello, y a pesar de las informaciones, Desde la Dirección General de los museos alemanes indican que aún está por decidir qué museos abrirán y que esta no será efectiva hasta mediados de mayo y de forma escalonada.

Desde luego, siempre parece haber excepciones, y la directora del Museo Barberini de Potsdam en el estado de Brandenburgo, Ortrud Westheider, ha asegurado que volverá a abrir el miércoles 6 de mayo. En coordinación con las autoridades responsables, el museo ha desarrollado un amplio catálogo de medidas de protección e higiene. Para ello, el número de visitantes se reducirá hasta nuevo aviso; la duración de la estancia se limitará a 120 minutos; y la distancia requerida será de 1,5 metros, garantizándose mediante un sistema de señalización. Además, la protección se incrementará mediante el uso de mascarillas y una reducción general de los contactos.

Westheider ha declarado que “estamos muy contentos de que finalmente podamos hacer que el museo sea nuevamente accesible. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos con nuestros huéspedes y empleados. En tiempos de crisis, en los que todos los museos del mundo estaban cerrados, el Museo Barberini ha experimentado una solidaridad sin precedentes: en muy poco tiempo, los numerosos prestamistas internacionales han ampliado las licencias de la exposición de Monet hasta el 19 de julio de 2020. Esto nos permite expresar el entusiasmo por el tiempo y el espacio de la pintura de Monet”

Para conocer con más detalle la realidad de los museos berlineses, nos hemos puesto en contacto con la conservadora de los Museos Nacionales (Staatliche Museen zu Berlin) María López-Fanjul y Díez del Corral, que actualmente dirige las estrategias para anclar el Bode-Museum en el siglo XXI:

*¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan estos días previos a la reapertura del museo? 

*El reto es triple: asegurar al público la protección sanitaria, garantizar el goce de la visita [a pesar de las propias medidas sanitarias] y demostrar que hemos aprendido del uso que la sociedad ha hecho estas semanas de la comunicación digital. Durante los dos meses de cierre en el Bode-Museum hemos potenciado la visita digital, diseñándola de tal manera que aliente una futura visita presencial. Es un equilibrio difícil, pero es fundamental que, a pesar de las nuevas tecnologías, transmitamos la experiencia única de contemplar el original.

*¿Qué estamos aprendiendo de esta crisis?

*Aguas limpias recorren Venecia y la calidad del aire ha mejorado sustancialmente en los países en cuarentena. Quiero pensar que somos capaces de aprender de nuestros propios errores y que la cultura ejercerá un pilar fundamental en ello. Por eso, ahora más que nunca hay que aportar respuestas concretas a la pregunta de ‘¿qué puede hacer el museo por la sociedad?’.

*¿Y qué es lo que puede aportar su museo?  

*En el Bode-Museum llevamos tiempo favoreciendo exposiciones centradas en la multidisciplinaria colección permanente, con el objetivo de incrementar nuestra relevancia social y la identificación de los berlineses con la institución. Gracias a esta decisión estratégica que tomamos hace años, ahora no dependemos de préstamos externos y podemos gestionar nuestros proyectos con total flexibilidad. Por ejemplo, en mayo íbamos a inaugurar una exposición sobre la historia de la institución a través de obras exclusivamente de nuestros depósitos. Vamos a retrasarla unos meses para adaptarla a un concepto más crítico, en consonancia a la nueva realidad.

*¿Qué cree que nos puede enseñar esta y otras crisis pasadas?

*La historia crítica del Museo –superviviente a las dos Guerras Mundiales, al nazismo, y al comunismo– es pura resiliencia. Un camino de aciertos y errores del que aprender para mejorar. La Historia está para que aprendamos de ella. Ójala este momento ayude a recuperar apoyo a la investigación y confianza en el trabajo académico, además de en los expertos.

 

Hemos de esperar, por tanto, para ver cómo se desarrollan los acontecimientos. A tenor de las decisiones que se vayan tomando volveremos, tarde o temprano, a pisar nuestros templos de la cultura (tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, por ahora cerradas).

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