Aún aprendo: una realidad alternativa

Aún aprendo: una realidad alternativa

Aún aprendo: una realidad alternativa

La Casa Encendida presenta el trabajo de Jonathan Baldock, el tercer episodio del proyecto expositivo Un rastro involuntario comisariado por This is Jackalope. El creador británico, dando vida a un escenario imaginario situado en otro espacio-tiempo, devuelve al espectador la habilidad de conectar con los elementos, sincronizándole de nuevo con el planeta.


La obra parte del dibujo de Goya que le ha dado nombre (Aún aprendo) y en el que aparece un anciano que camina a duras penas sosteniéndose con dos muletas.

Según cuenta Baldock, su inspiración nada tuvo que ver con el estilo del dibujo del aragonés sino con lo que la anciana figura representaba: “Tomé prestada esa idea como un concepto para mi trabajo y lo relacioné con la naturaleza y nuestro lugar en el planeta. Todavía estamos aprendiendo y nos queda mucho por aprender sobre el mundo en el que vivimos”, explicó en una charla con ARS Magazine.

Los visitantes podrán encontrar en la sala A, hasta el 26 de septiembre, una gran variedad de piezas que han sido realizadas artesanalmente con materiales naturales –arcilla, cera de abeja, agua, madera, etc.– e invocan a los cinco elementos; todo ello en sintonía con otra de las exposiciones del ciclo, Un encuentro vegetal.

Momento de la performance desarrollada por el artista y Rafael Zaiko el pasado jueves durante la presentación de la muestra. Fotografía: AE

Según Baldock, las esculturas presentes en La Casa Encendida son un repaso de las maneras en las que los humanos solían clasificar y organizar el mundo natural desde un punto de vista muy antropocéntrico: las estaciones, los sentidos, los elementos, etc. Además de estas piezas, otros dos elementos contribuyen a la experiencia quimérica que ha desarrollado. Por un lado, Luke Barton ha diseñado un paisaje sonoro que reproduce murmullos y zumbidos abstractos “que dan voz a los objetos de la sala”. Por otro lado, el olor desarrollado por Alex Margo a partir de la mezcla de 42 químicos acompaña al visitante desde otro de los ámbitos de su sensibilidad. Se trata, pues, de un intento de “crear una realidad alternativa que apele a todos los sentidos, de manera que encapsule completamente al espectador”, añade el autor.

Jonathan Baldock. Sin título, 2021. Cortesía del artista y Stephen Friedman Gallery, Londres © Jonathan Baldock. Fotografía: AE

El espacio en cuestión ha sido ‘activado’ con una performance del propio Baldock junto con el autor Rafael Zaiko. Durante la actuación, ambos artistas, ataviados con trajes ceremoniales, han asumido los roles de cuidadores de los seres elementales, conectado físicamente con las obras y desdibujando la línea que separa el cuerpo del objeto. No obstante, el británico deja claro que “no se trata de una actuación normal representada en un escenario, en la que realizas tu show y después todo el mundo aplaude. No, esto es más bien una serie de entidades simplemente existiendo y tú como espectador tienes una ventana o un momento para contemplarlas y estar presente”.

Por último, el artista británico quiso reflexionar sobre su mundo. La experiencia artística supone una oportunidad para ralentizar las cosas, “porque vivimos en una sociedad acelerada en la que consumimos, consumimos y consumimos… Creo que el arte y las exhibiciones proporcionan la oportunidad perfecta para detenerse y tener esos momentos de quietud, semejantes a los que se dan en las iglesias; momentos de silencio y meditación”. Alfonso Echevarne