José de la Mano inicia nueva etapa en su 21º aniversario
Tras 14 años en la calle Zorrilla, la galería madrileña ha trasladado su sede a la calle Alameda, en pleno Barrio de las Letras. La apertura del nuevo espacio coincide, además, con la celebración de sus 21 años y la inauguración de Historia(s) Recuperada(s), una exposición que repasa los hitos de la firma de arte moderno.
Aunque el calendario oficial señale enero como el inicio del año, para muchos septiembre representa el verdadero comienzo. Tras el paréntesis del verano, llega el momento de pasar a la acción y poner en marcha los proyectos que durante los meses anteriores han ido tomando forma.
Dentro del ecosistema artístico madrileño, el curso se ha iniciado –entre otras cosas– con la reciente inauguración de la nueva sede de la Galería José de la Mano en la calle Alameda. La decisión responde a una necesidad de crecimiento y a la voluntad de ampliar las posibilidades expositivas.
José de la Mano, de quien recibe su nombre la firma madrileña, explica que querían emprender un “proyecto mucho más dinámico en que el que compaginar, dentro de un mismo espacio, muestras más ambiciosas con otras de gabinete más pequeñas”. La nueva sede, distribuida en dos plantas, permitirá combinar un showroom dedicado al arte contemporáneo con propuestas de menor formato.
La apertura ha coincidido con la presentación de Historia(s) Recuperada(s). Dos décadas reconstruyendo otra historia del arte, que reúne una selección de obras de los artistas que han marcado la línea de investigación de la galería desde 2005. “Hemos querido hacer una recapitulación de los grandes momentos de estos 21 años”, detalla De la Mano.
La muestra funciona como una síntesis de dos décadas consagradas a recuperar la memoria de creadores que, a juicio del galerista, habían sido olvidados en la historia del arte español y latinoamericano. Un objetivo que, pese al cambio de sede, continúa intacto.
“En este ecosistema del mundo del arte, el único sentido de la galería es dar visibilidad a los artistas que representamos”, mantiene. Y añade: “Lo que esperamos es dar todavía más presencia en el mercado nacional a todo este grupo de autores olvidados del siglo XX”.
Se mantiene así la esencia del origen, pero el recorrido no ha sido fácil. “Cuando montamos la galería, los primeros diez años fueron bastante duros, porque nadie entendía lo que queríamos hacer”, recuerda De la Mano.
Su programa, basado en recuperar a artistas del siglo XX que habían quedado relegados de los relatos dominantes, “irrumpió de una manera rara”, reconoce, porque se alejaba de las dinámicas de un mercado absorto en la contemporaneidad más reciente.
El galerista describe esos primeros momentos como “una travesía en el desierto bastante compleja”, durante la que desarrollaron proyectos en los que el reconocimiento llegó de manera progresiva. Su oportunidad vino con un cambio de visión en el mercado del arte y las ferias. “No podíamos entrar en un modelo, que era en el que estábamos, de devorar la contemporaneidad y estar buscando siempre el último artista joven. Había que parar y volver hacia atrás”.
Ese contexto contribuyó a impulsar un terreno que la galería ya llevaba años explorando. De hecho, muestra de ello es el caso de Aurèlia Muñoz, artista representada por esta galería y cuya obra fue objeto de un creciente interés institucional, hasta desembocar en la retrospectiva que el Museo Reina Sofía le ha dedicado este año.
Dos décadas después de su nacimiento, De la Mano inicia una nueva etapa en su trayectoria con el orgullo de haberse atrevido a explorar esa otra historia del arte. Lo hace en un nuevo espacio y en compañía de artistas como Agustín Ibarrola, Manolo Gil, Lola Bosshard, Maribel Nazco, Roberto González o Julujama. Nerea Méndez Pérez



