Un Francesco Francia para el Museo de Mineápolis
El Instituto de Arte de Mineápolis (MIA) acaba de anunciar la adquisición, junto a otras piezas, de una Virgen con el Niño y san Francisco realizada por el pintor boloñés en 1503. La obra, que se encuentra en un excelente estado de conservación, se ha comprado a través de la galería Rob Smeets. TEXTO: Fernando Rayón
En 2021 el Ministerio de Cultura y Deporte adquirió una tabla de San Francisco de Asís atribuida a Francesco di Marco di Giacomo Raibolini, llamado Francesco Francia (Bolonia, hacia 1447 – 1517), y la destinó al Museo del Prado.
Procedente de la colección del conde de Albiz, a quien le fue requisada durante la Guerra Civil, su autoría fue confirmada por David García Cueto, jefe del Departamento de Pintura Italiana y Francesa hasta 1800.
La tabla venía a cubrir un hueco en las colecciones públicas españolas, donde apenas tiene representación el pintor; de hecho, se trataba de la primera obra del boloñés que entraba en el Prado, que hasta la fecha solo poseía una pintura atribuida a sus hijos Giacomo y Giulio.
Pues bien, el Instituto de Arte de Mineápolis (MIA) acaba de anunciar la adquisición, junto a otras piezas, de una Virgen con el Niño y san Francisco, también de Francesco Francia.
Pintada en 1503, permaneció durante siglos en Bolonia en el palacio del amigo y mecenas del pintor, Paolo Zambeccari. En 1870-1871, pasó a manos de la familia Bevilacqua Ariosti, en cuyo palacio permanece hasta 1968, momento en la que lo heredó su último propietario.
El museo americano lo ha adquirido a través de la Galería Rob Smeets de Ginebra, que lo presentó en la última edición de la feria TEFAF de Maastricht.
La obra, que se encuentra en un excelente estado de conservación, es una de las versiones primeras de una composición que el artista repetiría posteriormente con variaciones en la Virgen con el Niño y los santos Jerónimo y Francisco del Museo de Castelvecchio de Verona; y supone para el MIA una importante aportación a sus colecciones de pintura italiana de principios del siglo XVI.
Aunque el MIA no ha hecho público el precio de la adquisición, los expertos hablan de una cifra de siete dígitos, nada que ver con los 70.000 euros que pagó el Estado por el cuadro del Prado cuando intentó exportarse al extranjero.


