La Generalitat Valenciana adquiere ‘El matador Pepillo’ de Zuloaga
Este óleo sobre lienzo de 1908, comprado en Segre por casi 150.000 euros con destino al Bellas Artes, completa la colección española de los siglos XIX y XX del museo junto a otras incorporaciones recientes de ese mismo periodo.
Ya lo habíamos anunciado en la crónica de resultados de Segre del pasado 11 de febrero: El matador Pepillo pintado por Ignacio Zuloaga se queda en manos públicas. Concretamente en el Museo de Bellas Artes de Valencia, que sigue engrosando sus fondos de pintura española costumbrista de principios del siglo XX. Y si a finales de enero la Generalitat Valenciana adquiría en Ansorena un par de escenas regionalistas de Francisco Iturrino y Carlos Vázquez, ahora le ha tocado el turno a Zuloaga.
Su retrato del torero Pepillo es un óleo sobre lienzo fechado en 1908, cuando el artista comenzaba a consolidarse en el panorama internacional. Además, se inscribe en la serie de retratos de figuras populares que desarrolló en la primera década del siglo XX, junto a El enano Gregorio el Botero (1908) o Las brujas de San Millán (1907).
Esta figura de cuerpo entero del matador, vestido con un traje de luces y un capote verde, formó parte de la exposición de la Hispanic Society of America celebrada en 1909, y ya entonces acaparó muchas atenciones. No solo por su tema tan español, sino porque bebía de toda esa tradición pictórica de Velázquez, Goya y El Greco.
Hace justo 25 años que la tela se subastó en Sotheby’s Londres con gran éxito, pues consiguió rematarse por algo más de 100.000 libras, un precio nada desdeñable para principios del milenio y para un autor español en el mercado internacional. Hace unas semanas volvió a ofrecerse en venta pública, esta vez en suelo español de la mano de Segre, y el Museo de Bellas Artes de Valencia no se lo pensó dos veces. Lo compró por la salida: 120.000 euros (unos 146.000 en total, sumadas las costas).
Desde el punto de vista formal, El matador Pepillo responde a las constantes del lenguaje de Zuloaga: composición cerrada, fondo austero y una paleta dominada por tierras, negros y rojos profundos. Además destaca por su pincelada firme y por un dibujo que estructura la figura.
Esta obra y las otras dos recientes adquisiciones en 2026 de escenas costumbristas firmadas por Francisco Iturrino y Carlos Vázquez, demuestran el interés del director del museo, Pablo González Tornel, por completar su colección de pintura española de principios del siglo XX a lo largo de este año. Un periodo fundamental para comprender la llegada de la modernidad a nuestro país, que ahora podrá verse en su contexto y con diferentes escuelas, gracias a los valencianos José Benlliure o Joaquín Sorolla, el novecentismo catalán de Josep Llimona o Miquel Blay, las escenas carnavalescas del madrileño Solana o el propio Zuloaga, de quien también posee su Señora de Atucha.

