La Galería desempolva un velázquez casi desconocido

La Galería desempolva un velázquez casi desconocido (y recibe otro de Londres)

El museo de las Colecciones Reales va a recibir este año dos importantes lienzos del pintor sevillano. Por un lado, en octubre dará la bienvenida al Retrato de Felipe IV en castaño y plata procedente de la National Gallery como Obra Invitada; y, a partir de diciembre, una singular Cuerna de venado del círculo del pintor conservada en Patrimonio se expondrá en la muestra Insólitas maravillas que prepara Antonio Sánchez Luengo con decenas de piezas exóticas, raras e inesperadas.

Círculo de Diego Velázquez. Cuerna de venado. Óleo sobre lienzo. 127 x 150 cm. Patrimonio Nacional, Madrid.

Que los museos son lugares llenos de tesoros excepcionales es algo que ya sabíamos, pero de vez en cuando conviene recordarlo recuperando obras de los almacenes o levantando depósitos de piezas poco conocidas para sorprender al espectador.

Eso es lo que se ha propuesto La Galería con una exposición titulada –provisionalmente– Insólitas maravillas. Curiosidades y rarezas de las Colecciones Reales, donde quiere mostrar las obras más extrañas atesoradas por los monarcas.

Una de ellas es Cuerna de venado, un lienzo con una enorme cornamenta en el centro de la escena rodeada de cuatro cabezas de animales y un búho disecado con las alas extendidas.

Lo pintó Velázquez para decorar el Alcázar de Madrid y al parecer se quemó, sufriendo graves daños. Según Alfonso Pérez Sánchez solo la cuerna sería de la mano del maestro, mientras que el resto de elementos pertenecerían a su círculo, que probablemente trató de arreglar el lienzo después de su quema.

Si rastreamos la presencia de este cuadro en las colecciones reales encontramos que en el siglo XVIII, por ejemplo, Antonio Ponz lo sitúa en el Palacio de Villaviciosa de Odón del infante don Luis.

Ya en el siglo XX esta singular composición colgó durante años del Palacio de El Pardo, pero la realidad es que sigue siendo una gran desconocida para el gran público. Quizá por eso, Patrimonio Nacional la quiere recuperar este 2026 para que forme parte de ese discurso en torno a las mirabilia que prepara Sánchez Luengo, que tiene que ver con la fascinación que nobles y eruditos sintieron hacia las piezas raras, exóticas o fuera de lo común.

Esta propuesta va a dividirse en cinco ámbitos y piensa cubrir unos cinco siglos de historia. Se ubicará en la planta -3 del museo madrileño y los organizadores prometen un montaje novedoso a la altura de tan insólita exposición.

Pero para descubrir esos tesoros inusitados tendremos que esperar hasta fin de año. Mucho antes, en mayo, la institución presentará una monográfica de Fernando Brambila, pintor que retrató los Reales Sitios con una precisión tal, que ahora sus cuadros se aprecian como documentos gráficos además de por su calidad pictórica.

Maestro de la representación topográfica y cronista visual de la España de principios del siglo XIX, recibió el encargo –en 1821– de Fernando VII de inmortalizar todos los palacios, monasterios y conventos dependientes de la Corona, fijando para siempre la imagen oficial de estos lugares tan emblemáticos (algunos de los cuales han desaparecido, por cierto).

Continuando con la programación presentada esta semana por Víctor Cageao, director de La Galería, en verano le tocará el turno al tejido, que está tan de moda últimamente. A partir de junio, alojará entre sus salas Tejiendo la vida cortesana.

Una muestra compuesta por más de 200 piezas y apenas cuatro préstamos que permitirá acercarse a la indumentaria de la alta sociedad de los siglos XVIII y XIX, pero también a los doseles y cortinajes de las salas palaciegas, bordados, pasamanerías y encajes de seda, algunos de los cuales se exhiben por vez primera.

Miniaturas, estuches y cajitas, Andrés Pachón, Ballester, Bleda y Rosa o Teo Barba serán otros de los protagonistas del museo, que también participará en PhotoEspaña (esta vez con una exposición de Isabel Muñoz centrada en El Escorial).

Y entre las Obras Invitadas de este año, otro velázquez con mucho morbo: el retrato de Felipe IV en castaño y plata que regresará a nuestro país solo por unos meses. Procedente de la National Gallery de Londres, este retrato fruto del saqueo de los franceses durante la invasión napoleónica y posteriormente vendido a los británicos, solo ha abandonado Inglaterra una vez en los últimos 25 años. Y aunque su presencia en España puede levantar ampollas entre algunos, seguro que merecerá la pena acercarse a ver esta obra junto al resto de retratos reales. Sol G Moreno

Diego Velázquez. Felipe IV en castaño y plata. 1631-1632. National Gallery, Londres.
Fernando Brambila. Vista de la fachada principal del Palacio Real de Madrid. 1829-1834. patrimonio Nacional.
Almohadón. Hacia 1560-1600. Patrimonio Nacional.