Un ‘Ecce Homo’ de Antonello da Messina que huele a récord
La tabla, pintada por ambos lados, perteneció a una colección española a principios del siglo XX y buscará el récord de artista el 5 de febrero. Será durante la primera sesión de Master Paintings & Works of Art en Sotheby’s Nueva York, en una jornada en la que también se ofrece Desposorios místicos de santa Catalina de Francisco de Zurbarán, estimado en 1,2 millones de dólares.
Sotheby’s quiere estrenar el año con un récord. Veremos si lo consigue. De momento, sacará a subasta una obra maestra, de esas que escasean en el mercado, por un precio estimado de entre 10 y 15 millones de dólares. ¿Lo mejor? Que el lote ya cuenta con una guarantee, lo que permite mirar con optimismo las futuras pujas y garantizarse un precio mínimo de venta.
Tras un 2025 en el mercado internacional que acabó con fuegos artificiales y récords a pares –mejor olvidar el primer semestre–, parece que la casa de subastas quiere más. Ha tenido la picardía de esperar a que pase la cuesta de enero para ofrecer un Ecce Homo de Antonello da Messina que tiene todas las papeletas para convertirse en preciado objeto de deseo de los grandes coleccionistas de arte antiguo.
No en vano es uno de los lotes destacados de la sesión de Master Paintings & Works of Art Part I, con el que Sotheby’s desea sacar músculo.
Un día antes, ofrece un dibujo de Rembrandt –este sin garantizar–por nada menos que 15-20 millones de dólares, así que suponemos que para el 5 de febrero estará o bien celebrando su primer éxito, o bien buscando el premio de consolación con el récord italiano (si falla el récord del holandés).
Aunque la verdad es que, si hubiese que apostar por alguno, probablemente Da Messina es el que tiene más papeletas para superar su marca personal. Porque la tabla que sale a la venta en Nueva York tiene varios puntos a su favor. Primero: la escasez de obras del artista del Quattrocento en el mercado, convierten este lote en una oportunidad excepcional.
Segundo, está pintado por ambas caras, toda una rareza: en una presenta la típica iconografía del Ecce Homo, mientras que en la otra se puede ver un paisaje rocoso con san Jerónimo penitente. Doble satisfacción, por tanto, para quien se lleve esta obra.
Y tercero, según los expertos se trata de la primera de las cuatro versiones conservadas de Antonello da Messina (el resto están en el Metropolitan de Nueva York, el Palazzo Spinola de Génova y el Coleggio Alberoni de Piacenza).
El cuadro es una tabla de 20,3 x 14,9 cm pintada a la témpera –más tarde el artista será el introductor del óleo en Italia– que fue realizada hacia 1460, mientras trabajaba en su Messina natal. Adquirido por su actual dueño a Fabrizio Moretti, pasó de manos españolas –hacia el año 1900 estaba en una colección particular de nuestro país– a manos inglesas, cuando fue comprado por la familia Wildenstein, antes de ofrecerse en venta privada al galerista italiano.
La casa espera recaudar más de 10 millones de dólares por la pieza, con lo cual resulta poco probable que regrese a España, mucho menos a manos públicas, como desean algunos. Aunque por soñar… Eso sí, hay muchas más posibilidades de que podamos verla en Madrid dentro de un par de años, porque la ficha del lote incluye, casi como una petición para su futuro dueño, el dato de que ha sido solicitada para participar en la muestra del Thyssen Antonello da Messina: El Divino Poder de la pintura (31 de octubre de 2028- 4 febrero de 2029).
Más asequible resulta otro lote que ofrece Sotheby’s Nueva York en la misma subasta: un cuadro de Zurbarán que también salió de España. En este caso hablamos de los Desposorios místicos de Santa Catalina, obra ampliamente estudiada por Odile Delenda y expuesta en Bruselas, Madrid y Düsseldorf (de hecho, la publicamos en ARS Magazine número 27 como una de las incorporaciones recientes del maestro en la muestra celebrada en 2015 en el Museo Thyssen).
Probablemente formase parte del inventario post mortem del artista, hecho el 3 de septiembre de 1664, días después de su fallecimiento. Pero en la década de 1950 ya se encontraba en una colección particular del sur de Francia, quien la vendió a su actual propietario parisino en torno al 1990.
Este óleo de Zurbarán se sitúa durante la fase final de su carrera, en torno al 1660-1662 según la especialista en el autor. Delenda lo sitúa, por tanto, durante su periodo madrileño.
El único tratamiento conocido de este tema es, casi con certeza, la pintura registrada en el mencionado inventario post mortem del artista, donde se menciona: “Otra Señora y el Niño y Santa Catalina con marco”. Sin embargo, la casa de subastas no ha conseguido identificar con exactitud la obra en venta con el inventario.
Las estimaciones de esta pintura, donde el artista parece abandonar el claroscuro por un tratamiento de la luz más suave y naturalista, se han situado entre los 800.000 y el 1,2 millón de dólares. Veremos si Zurbarán también da la campanada el próximo mes. Sol G. Moreno



