Ansorena, más de un millón de ventas por Navidad
La tabla del Maestro de la corona de Aragón, ¿Gonçal Peris?, y los lienzos virreinales fueron las mejores venta en la cita de los días 11 y 12 de diciembre
Ya avisamos en nuestro artículo de previos (ver), que parecía que Ansorena había ido guardando obras para esta licitación que cerraría “el año por la puerta grande”. Y lo que intuíamos, se ha cumplido con creces, con más un millón de ventas en lo que a pintura se refiere, a pesar incluso del problema informático -perfectamente resuelto- que obligó a retrasar la subasta del jueves por la tarde a la mañana de ayer viernes.
El lote más atractivo era una tabla con una Verónica de la Virgen (temple y oro/T, 37 x 29,5 cm; lote 400), del Maestro de la Corona de Aragón, ¿Gonçal Peris? (1380-1451), que cumplió las expectativas. La catalogación la relacionaba con la Verónica de la Virgen bifaz de mano de Gonçal Peris (su trasera, en cambio, está atribuida a Pere Nicolau), una especie de icono -como comentamos- con fondo de oro, pleno de sensibilidad y refinamiento -al decir de Amadeo Serra (ver)-, que custodia el Museo de Bellas Artes de Valencia (ver). Y así las cosas, no fue extraño que dos coleccionistas pujaran desde los 100.000 euros de la salida, y el primero se la adjudicara por 120.000 euros.
Por 50.000 euros, la salida también, se remató la tabla de roble de Flandes con Los siete dolores de la Virgen María (O/T, 51,5 x 34,5 cm; 399), de Escuela flamenca del siglo XVI, hacia 1520. La calidad de los siete tondos, del tocado y del rostro y manos de la Virgen pedía una cifra importante. Ya que estamos en lo internacional, del círculo de los Bassano, siglo XVII, el lienzo con el Cristo en casa de Marta y María (O/L, 41 x 66 cm; 392), se adjudicó por la salida, 14.000 euros.
En lo hispano, sobresalía el gran lienzo de Juan de la Corte, con la importante victoria de la Batalla de Mülhberg (O/L, 148 x 220 cm; 401), del 24 de abril de 1547, en la que Carlos I de España y V de Alemania derrota a los protestantes que se habían unidos en la Liga Esmalcalda. Se remató por los 48.000 euros de inicio al único interesado. En cambio, la Virgen de la antigua abriendo las puertas de Sevilla a san Fernando (O/L, 45,5 x 35,5 cm; 394), de Juan de Valdés Leal, presente en la muestra de 2023 Milicua-Barcelona. Tres generaciones (pág. 34-35), de Artur Ramón, subió de 18.000 a nada menos que 32.000 euros. Por último, la tabla de Fray Alonso de Zamora, Aparición de san Miguel en el monte Gargano (O/T, 75 x 46,5 cm; 370), se adjudicó en la postventa por 9.000 euros, ligeramente por debajo de los 11.000 pedidos.
Del siglo XVIII ya, el conjunto de tres lienzos de Escuela virreinal del siglo XVIII, con Vistas del canal de la Viga y ¿Ciudad de México? (O/L, 110 x 85 cm; 402). Aunque el conjunto en su día debió ser más amplio, recoge interesantes paisajes, gentes y costumbres a lo largo del Canal de la Viga. Y un coleccionista ofreció los 90.000 euros pedidos, y a él se lo adjudicaron. De Escuela virreinal también, o filipina, pero también del siglo XVIII, el Retrato de niña (O/L, 69 x 48 cm; 385), se adjudicó por 10.000 euros pedidos.
En lo europeo, los dos lienzos del sueco Joham Richter, Vista de San Giorgio Maggiore desde la iglesia del Espíritu Santo de Venecia y Vista de la basílica del Redentor desde las zattere de Venecia (pareja de O/L, 37,7 x 52,7 cm c/u, quitados ya de la web), subieron de 38.000 a 42.000 euros. En menor medida, algo similar sucedió con los dos cobres de José Camarón: Noé y su familia conducen los animales al arca y José sacado del pozo para ser vendido por sus hermanos a unos comerciantes madianitas (pareja de O/cobre, 45 x 56 cm; 397); obras tempranas, de hacia 1750/1760, subieron finalmente de 18.000 a 24.000 euros. Y de Vicente López, su interesante San Fernando, c. 1797 (O/L, 51 x 37 cm; 396), subió ligeramente, de 15.000 a 16.000 euros. Un siglo más tarde, en 1898, Raimundo de Madrazo pintaba un gracioso y entrañable Retrato de una niña (O/L, 66 x 54,5 cm; 465), que con el éxito de la exposición de Mapfre terminó subiendo de 12.000 a 19.000 euros.
Por encima de modas, y con una acreditada calidad a través del tiempo, el Effet de lune o Torres góticas, 1901 (O/L, 29 x 35 cm; 467) de Darío de Regoyos, que se ofrecía por apenas 18.000 euros concluyó su periplo con el martillo en los 42.000 euros, que sí le hacen justicia. Su claramente menos interesante Muelle de Fuenterrabía o Marea baja en el puerto de Fuenterrabía (O/L, 45 x 55 cm; 468), del año siguiente, 1902, se adjudicó al único coleccionistas que ofreció los 22.000 euros pedidos. Me llamaron la atención, debo reconocerlo, los 34.000 euros ofrecidos finalmente por un coleccionista, tras salida desde apenas 15.000, por el buen lienzo de Eliseo Meifrén, Vista de la bahía de Palma de Mallorca (O/L, 80 x 100 cm; 469); siempre pensé que la obra los merecía, pero el hecho de que en julio pasado nadie ofreciera los 19.000 euros pedidos (ver) me hizo ya dudar.
En el artículo llamé la atención sobre dos piezas un tanto menores pero interesantes en la relación calidad-precio: el Suplicio chino, 1915/7 (O/T, 32 x 24 cm; 472), de José Gutiérrez Solana, que pasó finalmente de 24.000 a 30.000 euros, y el Segoviano (O/L, 58 x 36 cm; 473), de Ignacio Zuloaga, de 12.000 a 28.000 euros. Por contraste, en la España más luminosa de Emilio Sánchez Perrier, su tabla Preparándose para la pesca (O/T, 35 x 26 cm; 479), subió de 6.000 a 9.500 euros.
El gran lienzo de Toreros y manolas (O/L, 130 x 162 cm; 974), de Francisco Iturrino, se disparó de 40.000 a 55.000 euros, una de las mejores cifras de la licitación, mostrando que sigue interesando a los coleccionistas. Lo mismo sucedió con Lucienne Boyer, 1932 (O/cartón prensado, 88 x 55 cm; 968), artista de la canción callejera con el fondo parisino, de Celso Lagar, que triplicó su salida de 8.000 euros y se terminó adjudicando por nada menos que 26.000.
Me alegré por la venta del gran tríptico de 1950 del burgalés José Vela Zanetti, El descubrimiento de América (O/T de madera dominicana, de 129 cm de alto y 159, 185 y 159 cm de ancho cada uno de los paneles; 979), que duplicó la salida de 25.000 euros y terminó con el martillo en 55.000. Por el contrario, me sorprendió que nadie se interesara por los dos atractivos bodegones de Rafael Zabaleta, Nocturno del quinqué o La ventana, 1956 (O/L, 81 x 65 cm; 977) ni su más suave Interior con mar al fondo, 1957 (O/L, 82,5 x 65 cm; 978), por 50.000 y 42.000 euros, respectivamente.
De esos años, con precios muy rebajados respecto a los que se pedían hasta hace no demasiados años, por Mujeres con frutas, 1956-60 (O/L, 101 x 81 cm; 976), de Manuel Colmeiro, se ofrecieron los 11.000 euros pedidos, mientras Lavanderas, 1977 (O/L, 98 x 130 cm; 975), pasó de 18.000 a 20.000 euros. De 1960, Paisaje de Plasencia (O/L, 73 x 92 cm; 965), de Benjamín Palencia, en tonos pardos, negros y terrosos, pasó de 12.000 a 14.000 euros. Por el simplificado dibujo de Pablo Picasso, de 1961, Etude pour Neptune (grafito/papel, 27 x 20,6 cm; 980), un coleccionista ofreció los 30.000 euros pedidos.
En el tramo final, sobresalió la gran Tauromaquia (O/L, 190 x 206 cm; 1104), de Juan Barjola, que pasó de 38.000 a 46.000 euros; interesante, sin duda, muestra que no está pasando por uno de sus mejores momentos pues ese precio lo alcanzaban con bastante facilidad hace años obras de un tamaño bastante más reducido. Pero hay que destacar su venta, porque el lienzo de Esteban Vicente, Sin título, 1986 (O/L, 81 x 101 cm; 1109), procedente de las galerías Guillermo de Osma y El cisne, de Madrid, y expuesto en la de Elvira González en 2020, no encontró comprador que ofreciera los 45.000 euros pedidos… De Carlos Nadal, su Chez Le colection (O/L, 50 x 61 cm; 986), subió de 12.000 a 13.000 euros. Y de Tere Solar, me temo que una desconocida aún para muchos, su Crushed by pressure, 2017 (76 x 301 x 57 cm; 1128), a base de tubos de acero galvanizado, cuerdas y cerámica rosa esmaltada, que es lo que le da la gracia, se adjudicó por los 9.000 euros de inicio.
Sólo las adjudicaciones mencionadas aquí suman 918.000 euros. Lo dicho, lluvia de ventas por Navidad. Enhorabuena a la sala por su brillante broche de fin de año. Nos leemos en enero. Daniel Díaz @Invertirenarte








