TERESA LANCETA: “Cuando expuse en el Reina hubo gente que se molestó, pensaba que debía estar en el Etnológico”

TERESA LANCETA: “Cuando expuse en el Reina hubo gente que se molestó, pensaba que debía estar en el Etnológico”

Lleva toda una vida dedicada al tejido y al telar, esa labor que parece destinada únicamente a las mujeres. Su trabajo, a medio camino entre arte, artesanía y tradición, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2023, un reconocimiento que se suma a los numerosos proyectos que tiene entre manos. “Me ha costado llegar hasta aquí porque tengo 72 años, pero tampoco he sufrido más que otras personas”, confiesa Teresa Lanceta.

Teresa Lanceta en su exposición organizada en el IVAM de Valencia. © Miguel Lorenzo-IVAM.

Teresa Lanceta (Barcelona, 1951) despide el año con varias exposiciones en mente: en enero inaugura en el Patio Herreriano de Valladolid, al mes siguiente viaja a Dallas como artista invitada del Meadows Museum y en marzo protagoniza la reapertura de las salas del Museo de Arte Moderno de Céret. El premio que recibió en septiembre es solo otro hito más en su carrera y, aunque no es muy partidaria de este tipo de galardones, lo recibió con mucha ilusión (por el momento anímico en el que llegó). Pionera del arte textil en España, esta creadora habla de cómo ha sido su trayectoria; puede que en ocasiones haya sido difícil reclamar su faceta artística, pero habla de ello sin acritud.

*Enhorabuena por el premio, ¿qué ha supuesto para usted?

*No me lo esperaba. Confieso que no estoy muy a favor de los premios porque lo encuentro obsoleto y porque creo que nos deben ayudar de otras formas como el estatuto del artista o el mecenazgo, pero la verdad es que me puse muy contenta. Recuerdo que el día que me llamó el ministro estaba triste por todo lo que había ocurrido con el terremoto de Marruecos, zona a la que estoy muy vinculada. Cuando recibí la llamada pensé que me iba a pedir alguna obra para organizar una exposición solidaria o algo parecido, así que cuando me dijo lo del premio me quedé cortada. No tenía ni idea de que estaba propuesta.

El jurado quiso reconocer en usted a toda una generación de mujeres y a la técnica del tejido como lenguaje artístico. ¿Siente esa responsabilidad?

*No siento ese peso, la verdad. Yo no creo que represente a las mujeres tejedoras porque habrá muchas que no se sientan identificadas con lo que hago. Sí me parece que somos muchas mujeres las que trabajamos el textil y es lógico que nos den algún premio, pero tampoco soy la primera. Antes de mí se lo dieron a Carola Torres [en 1980], aunque parece que nadie se acuerda.

*Cuénteme cuál es su primer recuerdo con el tejido.

*Conservo algunos de cuando era pequeña y parecía que la lana daba alergia. Porque hubo una época en que picaba, eso lo recuerdo con pavor…

Vista de la exposición ‘Tejer como código abierto’, de Teresa Lanceta, en el IVAM. Fotografía: Miguel Lorenzo.

CUANDO TENÍA 20 AÑOS ME PROPUSIERON EXPONER EN LA FUNDACIÓN MIRÓ, DIJERON QUE TENÍA QUE ROMPER UN TROZO DE MI OBRA [AÑOS 70]»

*¿Y en qué momento decidió convertirlo en su forma de expresión?

*No hubo una idea consciente de hacer arte. En una época en que todo era acrílico vi un algodón que me cautivó. Estaba en la universidad y entonces hacía ponchos para venderlos; pero aquel algodón era tan bonito que no quería utilizarlo. Lo tuve guardado hasta que hice un pequeño tapiz. La cuestión es que el tejer me atrajo muchísimo, por eso seguí haciéndolo.

*Entonces, ¿cómo fue ese viraje al arte?

*Supongo que surgió de manera natural. Estudié Historia Antigua y Contemporánea, pero los tejidos tuvieron un peso muy fuerte desde el primer momento. Cuando acabé la carrera, que no me gustó, poco a poco me fui quedando en el telar.

*Con su obra tiende puentes entre arte, artesanía y antropología. ¿Le ha supuesto eso algún problema a la hora de reivindicar su trabajo?

*Al principio no entraba en ese debate porque ya veía que había muchísima gente que no lo consideraba arte. Cuando tenía 20 años me propusieron exponer en una colectiva de la Fundación Miró, dijeron que para poder participar tenía que romper un trozo de mi obra o algo que fuese acorde con aquellos años rupturistas [década de los 70]. Yo les dije que me parecía muy bien que la pintura siguiera ese camino, porque ya había tenido un Velázquez o un Picasso, pero que el textil popular bastante tenía con la agresión del mundo que le rodeaba y que no estaba dispuesta a romperlo. Y no expuse…

*Difícil decisión, sin duda.

*Bueno, no tenía éxito en los espacios de arte, pero sí que exponía en las instituciones culturales. Recuerdo una crítica que escribieron en La Vanguardia cuando expuse en el Museo Textil de Terrassa [1989]: decía que no me había enterado de las cosas que realmente se estaban haciendo, que tenía que ser más rupturista. Al final de la crítica demoledora, se añadía: “Aunque he de reconocer que sus obras son bellísimas”.

*¿Ha habido más críticas de ese tipo?

*Alguna ha habido sí. Cuando expuse en el Reina Sofía hubo gente que se molestó, pensaba que debía estar en el Etnológico y no allí.

*Hablemos de su forma de trabajar. ¿Hace dibujos previos?

*No. Tengo una idea de los colores o las formas, pero trabajo directamente sobre la pieza, porque el tejido popular está muy cerca del lenguaje del telar.

Una de las obras que ha podido verse en el IVAM de Valencia hasta febrero de este año. Fotografía: Miguel Lorenzo.
Vista de sala con varios tapices de Teresa Lanceta.

*¿Y si comete algún error?

*Nunca deshago nada. Siempre digo que esto es como la vida: si has cometido un error lo que tienes que hacer es asumirlo. Si hay algo que no está bien o que no me ha gustado, lo incluyo dentro de otro dibujo más grande.

* Creo que ha estudiado en profundidad los tejidos de Marruecos. ¿Cómo son?

*El país tiene una tradición viva y variada cada vez más atenazada por los tiempos modernos debido, en parte, al turismo que siempre quiere comprar barato. Allí existen tres tipos de trabajos: el del Alto Atlas, que es una reminiscencia de Oriente; el de la zona del Sur de Marrakech a Essaouira, muy libre de dibujo tipo Paul Klee; y el del Medio Atlas, que representa la abstracción más alejada de Europa. Este es el que yo elegí.

*Dice que “tejer es como alcanzar el nirvana”. ¿En qué sentido?

*[Risas] Eso es una frase que dije una vez medio en broma, pero sacada de contexto parece como si me fumase algo antes de trabajar. Me refería a que el trabajo es muy repetitivo. No tienes que estar pensando en el siguiente punto, porque es una labor mecánica, de modo que acabas en un hipnotismo que invita a la concentración en ti misma.

*Aclarado entonces. ¿Y qué está preparando para su desembarco en Dallas?

*Soy la artista invitada del programa Meadows/ARCO el año que viene, así que van a organizar una exposición mía con obra reciente. He seleccionado tres piezas grandes de 2018, 2019 y 2020. También viajaré a Texas en febrero para participar en los talleres educativos. A principios de año inauguro en el Museo patio Herreriano de Valladolid y en marzo tengo otra exposición en el Museo de Arte Moderno de Céret, han remodelado algunas de sus salas y me han propuesto inaugurarlas.

*Vamos, que es la artista del momento. ¿Le ha costado mucho llegar hasta aquí?

*Me ha costado porque tengo 72 años, pero tampoco he sufrido más que otras personas. Diría que estoy en el término medio, disfrutando de lo que esta sociedad me da. Sol G. Moreno