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Retrospectiva de Tomoko Yoneda en la Fundación Mapfre en Madrid


La obra de la fotógrafa japonesa Tomoko Yoneda (Akashi, 1965) es muy poco conocida en nuestro país, y por eso resulta muy pertinente esta primera retrospectiva que acoge la Fundación Mapfre en su sala de Recoletos de Madrid. Comisariada por Paul Wombell, reúne más de un centenar de fotografías de 17 series o proyectos distintos en más de dos décadas. Entre ellas se incluyen sus últimos trabajos, como Diálogo con Albert Camus, Correspondencia. Carta a un amigo o Cristales, así como una serie inédita sobre la Guerra Civil española y la figura de García Lorca, que ha sido un encargo de la Fundación Mapfre. Asimismo su huella personal está presente en la serie de libros, postales, cámaras de fotografía, un vídeo y otros objetos personales de la artista japonesa.


Tomoko Yoneda se fue a Estados Unidos para estudiar periodismo pero lo dejó para matricularse en fotografía en la Universidad de Illinois, Chicago y luego entró en contracto con la Escuela de Fotografía New Bauhaus, fundada por Moholy/Nagy en 1937, cuya huella ha permanecido en la imaginación de la creadora japonesa, Más tarde completó su estudios en el Royal College de Londres, ciudad en la que vive desde finales de los ochenta.

A lo largo de su carrera ha viajado por numerosos países, desde Europa hasta América Latina, así como por Asia: Japón, Corea, China y Taiwán. Siempre hace una aproximación rigurosa a los escenarios que luego irá a fotografiar porque suele apoyarse en los restos del pasado para explicar el presente. Fina observadora de la realidad política, medioambiental e histórica, esboza con sus encuadres, siempre medidos, reflexiones visuales tanto en paisajes exteriores de gran belleza como en los interiores de edificios vacíos, en los que laten la memoria de historias humanas anteriores. Sus fotografías tienen la fuerza de hacer pensar al espectador y de sugerir un futuro esperanzador.

En el recorrido encontramos algunas imágenes de la serie Analogía Topográfica (1996) con interiores de edificios abandonados en el East End londinense, preludio del cambio que tendrá Londres en años posteriores y que cambiarán la fisonomía de la ciudad, mientras que Entre lo visible y lo invisible, una serie de largo recorrido que comenzó en 1998 y todavía continúa, donde Yoneda fija su cámara en las gafas de figuras destacadas de siglo XX como Freud, Le Corbusier o Benjamin mientras enfocan algunos documentos.

Los escenarios siempre le han inspirado, tanto los paisajes naturales como los urbanos o industriales, En ellos indaga con la cámara al elegir emplazamientos que están ligados a catástrofes humanas anteriores como las guerras mundiales, la de Corea, la de Bosnia o la del Líbano, entre otras. En 2004 realizó la serie Después del deshielo, en la que retrató lugares de Hungría y de Estonia tras su independencia con el recuerdo de la opresión y la Guerra Fría en ambos países.

Hay también una mirada a los últimos días de Hitler en Berlín y los lugares que frecuentó Richard Sorge como espía soviético en Japón durante los años treinta para conocer los planes de Alemania y Japón. Yoneda fotografió los lugares donde reunían los espías reclutados por Sorge para intercambiar mensajes.

Los terremotos también han sido objeto de su interés como que hubo en Hanshin-Awaji, que afectó a la ciudad de Kōbe y a la región meridional de la prefectura de Hyōgo, residencia familiar de la fotógrafa, pudiendo retratar años después la reconstrucción tras la catástrofe con imágenes en blanco y negro.

En ese territorio de escarbar en la memoria vuelca su interés en los recuerdos de infancia con los bombarderos que usaron los americanos en Japón o los que utilizaron en la guerra de Irak, objeto de su foco y que estarán en el imaginario de los jóvenes iraquíes al recordar su niñez.

Sus pasos le han llevado a retratar Gimusa, un edificio modernista en Corea, hoy sede del Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Seúl, las casas japonesas con sus interiores domésticos. Y nuevamente en Cúmulos (2011-2012) documenta con su singular poesía el desastre natural de un terremoto como el de Fukushima y el desastre nuclear posterior por el tsunami. E incluso cómo se vive en Japón la conmemoración del final de la Segunda Guerra mundial.

Chéjov le inspiró a Tomoko Yoneda para una serie de fotos en la isla de Sajalin, objeto de disputa de Rusia y Japón desde el siglo XVII y que después de varios avatares históricos que culminaron con la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial pasó a formar parte del territorio soviético. Se exhiben varias instantáneas que evocan la franja neutral entre las dos Coreas: alambres de espino, muros de hormigón o la flora de esos territorios simbolizan dos modelos políticos y sociales enfrentados.

Por último mencionar dos series que tienen como foco su interés en la figura de Albert Camus, tanto en Argelia como en Francia, sobre todo del período en que el Premio Nobel escribió El Extranjero y La peste, así como los emplazamientos que tuvieron una incidencia en la biografía de Camus, desde la batalla del Marne en la que murió su padre en la Primera Guerra Mundial a los parajes de Tipasa o las ciudades argelinas y francesas que habitó.

Y la serie de Yoneda titulada El sueño de las manzanas (2019-2020), cuyas imágenes recogen algunos lugares que fueron campo de batalla de la Guerra Civil española, en la que lucharon miembros de las Brigadas internacionales, o el asesinato de García Lorca en Granada, al que homenajea rememorando el recorrido que hizo por varias provincias con el grupo de teatro La Barraca, con el que llegó a innovar apoyándose en la cultura y los mitos andaluces, simbolizados en ese maletín de cuero que portaba y ese mono azul que vestía durante esta expedición inolvidable por numerosos rincones de España.

  • Hasta el 9 de mayo
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