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Rafael y el descubrimiento de la Domus Aurea

Con motivo de la reapertura de la famosa residencia del emperador Nerón, el Sitio Arqueológico del Coliseo inauguró ayer una exposición en la que pueden verse los trabajos de restauración llevados a cabo durante los últimos años. La muestra se enmarca dentro de las celebraciones del V centenario de la muerte de Rafael. Titulada Rafaello e la Domus Aurea. L’invenzione delle groteche, el visitante accederá a una propuesta inmersiva situada en la Sala Octogonal del complejo en la que conocerá de primera mano lo que supuso para el arte del Renacimiento el descubrimiento de las pinturas y estucos de la residencia imperial.


Todos tenemos en la retina la imagen del actor Peter Ustinov encarnando a Nerón en la película Quo Vadis de Mervyn LeRoy (1951). En ella, el emperador mostraba la maqueta de la nueva Roma que se construiría después del incendio que arrasaría la ciudad. Hoy sabemos que aquella catástrofe acaecida en el año 64 d.C. y que destruyó el centro de la urbe no fue causada por Nerón, si bien este aprovechó la ocasión para erigir uno de los palacios más famosos y efímeros de la historia, la Domus Aurea.

La nueva residencia imperial fue diseñada por los arquitectos Severo y Cérler y decorada por el pintor Famulus entre las colinas del Palatino y el Esquilino. El emperador no escatimó en gastos para construir un complejo compuesto por edificios ceremoniales separados por jardines, bosques y un gran lago artificial. Aquella gloria fue tan efímera como la vida de su promotor, que se acabó quitando la vida en el 69 d.C. De hecho, sus sucesores trataron de borrar su huella rápidamente. Sobre sus restos se levantaron el Coliseo y más tarde el Foro de Trajano y la Basílica Ulpia. Solo la zona colmatada en el monte Oppio se salvó de la destrucción y fue aquí donde, en 1480, comenzó su redescubrimiento.

La reaparición de aquellos corredores y salas sepultadas durante siglos, además de preservar su conservación, supuso un punto y aparte el la Historia del Arte. Esto es precisamente lo que ahora se muestra en Rafaello e la Domus Aurea. L’invenzione delle groteche, exposición que abrió ayer sus puertas y que podrá visitarse hasta el 2 de enero de 2022. Ha sido llevada a cabo por el profesor Vincenzo Farinella junto a Stefano Borghini y Alessandro D’Alessio.

La muestra, promovida por el Sitio Arqueológico del Coliseo, se enmarca dentro de las efemérides que desde el 2020 tienen lugar con motivo del V centenario de la muerte de Rafael. Se desarrolla en la Sala Octogonal del palacio, una de las construcciones más importantes de la Roma imperial, y en los cinco espacios limítrofes de esta, así como en la Sala de Aquiles y en la de Héctor y Andrómaca. A través de una propuesta inmersiva en la que lo digital se aúna con los restos arqueológicos, los visitantes tendrán la oportunidad de conocer a fondo el revulsivo artístico que supuso su descubrimiento.

En 1515 Rafael fue nombrado «Prefecto» sobre todas las antigüedades que se desenterrasen tanto en Roma como en su entorno. Sanzio remitió además al pontífice León X una famosa carta en la que le instaba a tomar medidas que evitasen la destrucción del patrimonio arqueológico para que este fuese debidamente consignado y salvaguardado.

Aquellas grutas –grotte en italiano– fueron rápidamente visitadas por los artistas, que quedaron maravillados por los paramentos cuajados de estucos y pinturas que aún se conservaban sobre sus muros y que dieron como origen al término grutesco –grottesche– para ese tipo de decoraciones. Pinturicchio, Ghirlandaio y, sobre todo, Rafael y su entorno, los reprodujeron y difundieron rápidamente por Europa. Este, junto con su colaborador de confianza Giovanni da Udine, fue quien entendió mejor la lógica de estos sistemas decorativos, proponiéndolos orgánicamente, gracias a su profunda habilidad anticuaria, por primera vez en la Stufetta del cardenal Bibbiena (1516) y luego en el apartamento Bibbiena del Palacio Apostólico del Vaticano, en la Loggetta (1516-17). Estas no fueron más que el ensayo para el gran ciclo de estucos y frescos inspirados en la Domus Aurea de las Logias del Vaticano (1517-1519)

En el catálogo que acompaña a la muestra, editado por Electa, se estudia en profundidad lo arriba señalado y el calado que tuvo no solo en el siglo XVI, sino para las generaciones posteriores hasta llegar a su reinterpretación en el siglo XX por el Surrealismo.

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