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UN ARRANQUE PROMETEDOR
Hacía años que no asistíamos a un comienzo de curso tan lleno de buenas noticias. Bilbao inaugura en su Museo de Bellas Artes la ampliación de Norman Foster. Él mismo y el director de la institución, Miguel Zugaza, escriben para nuestra revista en este número. Un proyecto ilusionante para una ciudad que ha sabido renovarse gracias también a la cultura y el arte.
Pero es que Santander también estrena museo -El Faro- con las colecciones del Banco de Santander y una amplia oferta cultural. Un espacio que habrá que añadir al Centro Botín y al renovado Museo de Bellas Artes de Oviedo. Otras ciudades que miran al futuro. Y si miramos a Zaragoza, el nuevo Museo Goya de la Fundación Ibercaja
inaugura su ampliación. También en Madrid el Monasterio de El Escorial hace lo propio con su museo de pinturas, tras una larga etapa de restauración de sus piezas más importantes. Es decir, que no todo son robos ni desgracias.
Pero merece la pena detenerse en la inauguración de Bilbao. La institución ha aprovechado la ocasión para exponer la colección de uno de sus recientes benefactores, Plácido Arango. Sus hijos no solo exhibirán las piezas que heredaron de su padre sino que otros museos -Prado, Asturias, Metropolitan e Hispanic de Nueva York, o San Diego- han prestado algunos de los cuadros que recibieron del empresario o que tienen que ver con su colección. Algo que ha animado a otros -Patty Cisneros o Norman Foster- a depositar o regalar algunas piezas importantes. Una idea que entusiasmaría al propio Plácido y que además demuestra que el esfuerzo que hacen los museos nacionales acometiendo trascendentales reformas, no solo atrae público, sino también coleccionistas y donantes.
El arte sigue cambiando ciudades pero también puede cambiar a las personas para que, como diría Arango, comprendan que sus obras siempre serán mejores cuantas más las disfruten.
Por Fernando Rayón
