Moda romántica, el último grito de la Alta Costura española

Moda romántica, el último grito de la Alta Costura española

En Ecos de la moda romántica, la indumentaria femenina decimonónica se escapa de los cuadros de las salas del Museo del Romanticismo para materializarse en maniquíes que lucen creaciones de Balenciaga, Pedro Rodríguez o Bibian Blue. Un recorrido con préstamos de la Fundació Antoni de Montpalau que evidencia las afinidades formales y conceptuales entre los códigos de la moda romántica y los diseños contemporáneos.

Miriñaques, mangas voluminosas, cinturas ceñidas, estampados florales, pedrería, basquiñas de raso adornadas con madroños… Podríamos estar describiendo la vestimenta de las cuatro mujeres que, dispuestas en círculo, mantean un maniquí en El pelele de Goya. De maniquíes también hablaremos, pero no exactamente el de este cuadro.

En cuestión de moda decimonónica, el artista aragonés es una fuente de consulta obligada, así como la colección de pintura del Museo del Romanticismo, que constituye un importante fondo documental para conocer cómo vestían la burguesía y la aristocracia españolas en las décadas de 1830 a 1870.

Un periodo en el que las prendas evolucionaron rápidamente y tuvieron una destacada difusión a través de publicaciones en tendencia, como El correo de la moda o El correo de las damas. Ambos invitaban al consumo y a llevar el último grito, lo que obligaba a las señoritas “de buen tono” a renovar constantemente sus vestidos.

Modelos de Andrés Adreu, Asunción Bastida, Margarita Nuez y Manuel Pertegaz. Sala Comedor, Museo del Romanticismo. Foto: Fabian Álvarez Martín.
Modelos de Pedro Rodríguez, La Innovación, Bibian Blue, Davidelfín y Carmen Mir. Salón de Baile, Museo del Romanticismo. Foto: Fabian Álvarez Martín.

Más allá de la anecdótica observación de que la moda siempre vuelve, un reciente estudio publicado por la Universidad Northwestern –De vuelta a la moda: modelización de la dinámica cíclica de las tendencias– ha demostrado que los gustos en el vestir femenino tienden a repetirse cada 20 años.

La exposición Ecos de la moda romántica sostiene el mismo argumento, aunque en lugar de dos décadas, esa repetición cíclica se haya dado dos siglos más tarde. La riqueza de la indumentaria decimonónica, presente en cada pieza del Museo del Romanticismo, fue objeto de inspiración durante los años dorados de la Alta Costura española (1940-1960).

Casi una treintena de diseñadores y firmas españolas de los siglos XX y XXI se dan cita en las salas del museo madrileño para evidenciar las conexiones formales y conceptuales entre los códigos de la moda romántica y las creaciones actuales. Cada modista con una reinterpretación de la estética de entonces, aunque desde distintas sensibilidades.

El más representado en la muestra es Pedro Rodríguez, acompañado de sus discípulos más relevantes: Josep Andreu (Andrés Andreu), Roberto Dalmau y Jordi Anglada.

Traje de novia de Pedro Rodríguez. Capilla, Museo del Romanticismo. Foto: Fabian Álvarez Martín.

El modista valenciano protagoniza una sala dedicada en exclusiva a su proceso creativo, donde se puede contemplar una selección de trajes y 30 figurines procedentes de la Fundació Antoni de Montpalau.

Profundo conocedor de la moda romántica, Rodríguez recuperó cinturas ceñidas y amplios volúmenes de falda que se pueden ver en sus trajes de noche y vestidos de novia, algunos de sus diseños más celebrados.

En esta sala es donde encontramos también la semilla de esta exposición, comisariada por Josep Casamartina i Parassols e Ismael Núñez Muñoz. Un figurín de moda de la década de 1950 de Pedro Rodríguez, conservado en la Fundació, que representa un boceto del Retrato de Josefa García Solís, depositado en 1923 por el Museo del Prado en el entonces Museo Romántico.

Traje de noche de Roberto Dalmau. Sala Billar, Museo del Romanticismo. Foto: Fabian Álvarez Martín.

El recorrido reúne a los modistos que, junto con Rodríguez y El Dique Flotante, conformaban el núcleo de los llamados Cinco Grandes de la Moda Española: Asunción Bastida, Manuel Pertegaz y Santa Eulalia (Joan Serra).

Cristóbal Balenciaga es otro nombre en mayúsculas que no podía faltar, escoltado por dos de sus colaboradores que continuaron su legado en Madrid, tras el cierre de su maison en 1968: Felisa Irigoyen y José Luis Molina.

Por las salas también desfilan creaciones de Flora Villarreal y Jesús del Pozo, que completan la alta costura clásica, hasta piezas de David Delfín y Bibian Blue, entre muchos otros modistas y casas de moda españolas.

Ecos de la moda romántica puede visitarse en el Museo del Romanticismo hasta el 7 de junio de 2026.

Traje de noche de Tot-Hom y capa de Sybilla. Sala Antesalón del Museo del Romanticismo. Foto: Fabian Álvarez Martín.