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EL DIVINO MIGUEL ÁNGEL VISITA LA GRAN MANZANA

El Metropolitan Museum of Art de Nueva York propone para la temporada de invierno una de las exposiciones más esperadas del año: Michelangelo Divine Draftsman and Designer. Un ambicioso proyecto que cuenta con un elenco de prestadores que no deja indiferente a nadie: Casa Buonarroti, Uffizi o el Bargello de Florencia; las colecciones británicas de la reina Isabel II o el duque de Devonshire; los museos estatales de Berlín, la Albertina de Viena, el Louvre e incluso la Biblioteca Apostólica Vaticana, entre otros muchos, han cedido sus fondos para esta espléndida muestra que ofrece un total de 200 piezas para el deleite del visitante. Su propósito es también claro: examinar el genio de Miguel Ángel como dibujante y diseñador dentro del más amplio espectro de su creatividad como escultor, pintor y arquitecto.

El maestro florentino fue admirado por sus contemporáneos, como el tratadista Ludovico Ariosto quien, ya en vida, lo calificó de “divino”. La exposición ahonda en el genio del artista desde sus inicios hasta el final de su carrera. Por ello, el primer apartado está dedicado a su formación en Florencia en el taller de Domenico Guirlandaio entre 1487 y 1490/1491.  Con este virtuoso, Miguel Ángel aprendió las principales técnicas del dibujo: la punta de plata, el lápiz negro y la pluma y la aguada, fundamentales para el devenir posterior de su trayectoria. No extraña, por tanto, que algunos esbozos tempranos se exhiban junto a algunos dibujos de su maestro. Con Guirlandaio aprendería igualmente las técnicas del temple y el fresco, tal y como demostraría en su primera pintura conocida, también presente en la muestra: Las tentaciones de san Antonio (1487-1488), hoy en el Kimbell Art Museum (USA). Otra de las disciplinas en las que se ejercitó fue la escultura, que desarrollaría estudiando la obra de Donatello y, sobre todo, las piezas –clásicas y contemporáneas– reunidas por Bertoldo di Giovanni para Lorenzo de Medici en su famoso jardín sito en su palacio florentino.

El avance de su producción artística se desarrolla progresivamente en la exposición con el análisis de hitos tan importantes como el encargo de La batalla de Cascina para el gran Salón del Consejo del Palazzo Vecchio de Florencia (1496-1500), donde el gran protagonista sería el estudio del cuerpo masculino desnudo; o, ya tras su traslado a Roma, el proyecto para la tumba del papa Julio II (1505 y 1520-1525). Pero sin duda uno de los apartados más atrayentes lo conforman los dibujos preparatorios para bóveda de la Capilla Sixtina, que pintó también para Julio II entre 1508-1512.

La exposición no deja de lado en ningún momento al Miguel Ángel escultor y arquitecto, abordando los trabajos encargados para la basílica de San Lorenzo en Florencia para los pontífices de la familia Medici: León X y Clemente VII. Cubre también su colaboración con artistas de la talla de Sebastiano del Piombo a partir de 1516, Daniele da Volterra en la década de 1530-1540;  o Marcello Venusti ya al final de su vida. Y, en paralelo, la progresiva demanda de los coleccionistas por sus dibujos, especialmente en la década de 1520-1530, con especial atención a la relación con el noble romano Tomasso dei Cavalieri a partir de 1532.

Los últimos apartados de la muestra nos transportan al final de su apoteósica carrera, primero con el controvertido desarrollo del Juicio Final de la Capilla Sixtina de 1533, para continuar con sus proyectos arquitectónicos y urbanísticos en Roma. Maravillosamente elaborados –a menudo con ideas superpuestas–, sus dibujos arquitectónicos tardíos muestran sus altas capacidades a la hora de unificar y ordenar los espacios. Estos se muestran a través de dibujos propios y de artistas contemporáneos que lo alabaron, como los de Federico Zuccaro. Abarcaron la plaza y palacios del Campidoglio, el Palazzo Farnese, la iglesia de san Giovanni dei Fiorentini, la Porta Pia y, sobre todo, la fábrica de la basílica de San Pedro, de la que sería arquitecto jefe durante 17 años.

Michelangelo Divine Draftsman and Designer podrá visitarse hasta el 12 de febrero de 2018. Está comisariada por Carmen Bambach, autora también de uno de los ensayos del catálogo que se ha preparado para la ocasión.

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