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Los primitivos flamencos, de actualidad

Junto a los fastos del “Año Van Eyck”, a partir del 7 de marzo podrá visitarse en Lovaina la recién restaurada iglesia de San Pedro y con ella, su principal atractivo: el tríptico de La Última Cena de Dieric Bouts. Para ello, se han invertido más de medio millón de euros. Turismo de Flandes anuncia una amplia agenda cultural para el mes de marzo en sus principales ciudades, donde los grandes protagonistas serán los primitivos flamencos.


Sin duda, uno de los grandes alicientes para viajar a Bélgica es su amplio patrimonio artístico y cultural. Conscientes de ello, desde el año 2018 se vienen desarrollando una serie de actos y exposiciones que tienen como eje a los maestros flamencos. Los hermanos Van Eyck, Dieric Bouts, los Brueghel o Rubens son figuras indiscutibles de la historia del arte moderno estrechamente vinculadas a las ciudades en las que desarrollaron su carrera: Gante, Lovaina, Bruselas y Amberes. A través de una detallada información on-line (pinchar aquí) puesta a disposición de los visitantes, los interesados pueden planificar con detalle su viaje y los espacios y exposiciones que desean ver.

Uno de los grandes alicientes es, sin duda, el llamado “Año Van Eyck”, cuenta con una amplia muestra de actividades también disponible en la red (pinchar aquíaquí), cuyo mayor aliciente es, sin duda, la gran exposición que actualmente se desarrolla en Gante y de la que ya os hablamos hace unas semanas. Junto a ello, Brujas amplia el conocimiento de los primitivos flamencos a través de su red de museos. La prosperidad económica del siglo XV atrajo a esta ciudad a ricos comerciantes. Ocuparon los majestuosos sus palacios, adornándolos profusamente con importantísimas obras de arte. Bajo el auspicio de la casa de Borgoña, artistas como Jan van Eyck y Hans Memling encontraron en Brujas su morada. El mundo de las bellas artes no tardó en reaccionar y pronto la ciudad se convirtió en el lugar de inspiración y encuentro para numerosos artistas. Ejemplo de ello es la muestra titulada Van Eyck in Bruges que el Groeningemuseum dedica, del 12 de mayo al 12 de junio, a dos piezas capitales del flamenco pertenecientes a sus colecciones, la Virgen del canónigo Van der Paele y el retrato de su esposa, Margaretha Van Eyck.

 

Focalizamos ahora nuestro interés en otro acontecimiento de singular importancia: “Entre el Cielo y la Tierra. Vive La Última Cena de Bouts”. Con este atractivo titular, se anuncia  la reapertura de la iglesia de San Pedro de Lovaina tras más de tres décadas de trabajo. Construida en Grote Markt, en el corazón de la ciudad en el siglo XV, el templo alberga dos obras capitales de la producción del pintor flamenco Dieric Bouts (hacia 1410-1475): los trípticos de La Última Cena (1464-1467) y  El martirio de San Erasmo (1458), que también han sido restaurados. Se trata por tanto de un proyecto único que, como ha señalado la ministra de Turismo flamenco, Zuhal Demir, “no solo familiarizará al visitante con las obras maestras de la iglesia de San Pedro, sino que también utiliza la tecnología para tentar al visitante a descubrir la ciudad de Lovaina, el telón de fondo para la vida y el trabajo de Bouts”.

La Última Cena  de Bouts es su obra capital y una de las más importantes de la pintura flamenca del siglo XV, a la altura de las de las grandes figuras de la pintura flamenca como los hermanos van Eyck, Rogier van der Weyden o Hans Memling. En ella, el artista representó por primera vez el pasaje del Nuevo Testamento a una escala monumental. También fijó la iconografía del tema al situar por primera vez a Cristo en el centro de la composición, geométricamente ordenada, rodeado de los apóstoles. Si a ello se le suma el hecho de que el pintor empleó correctamente el sistema de perspectiva lineal y que dio gran protagonismo al paisaje –desde la ventana de la izquierda se aprecian las torres del ayuntamiento de Lovaina– la visita al recién restaurado tríptico se convierte en obligatoria.

Quienes se acerquen a la iglesia de San Pedro podrán admirar asimismo el tríptico de El martirio de San Erasmo, también de Bouts, junto a una serie de importantes piezas recuperadas tras notables intervenciones. Una de ellas es la cabeza del llamado Cristo inclinado, una talla medieval con una bella historia milagrosa a sus espaldas –cuenta la leyenda que se inclinó para agarrar a un ladrón que pretendía robar en la iglesia– que fue destruida durante la Primera Guerra Mundial y de la que sobrevivió sólo este fragmento gracias a que, por entonces, se encontraba en el taller de restauración de Egide Goyers.

Otra pieza singular es la maqueta en piedra de 1524 de las torres de la iglesia, diseñadas para alcanzar los 150 metros de altura, aunque finalmente el proyecto se paralizó en 1541 y sólo alcanzaron los 50 metros. Se trata por tanto de una obra maestra excepcional, ejecutada por Joost Massys, el maestro encargado de la obra, que también ha sido restaurada para la ocasión. Junto a ella, se han recuperado también la capilla de Fiere Margriet, erigida en 1535 para venerar a la santa por sus curaciones milagrosas.  También el mausoleo de Enrique I  Brabante (1165-1235), que ocupó un lugar preeminente en el templo preexistente de estilo románico de la primitiva iglesia de San Pedro. Tras pasar por varias localizaciones, a partir de ahora podrá visitarse de manera permanente en la capilla de San Juan Apóstol, donde ha sido instalado.

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