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Van Eyck como nunca se verá

Hasta el 30 de abril tiene lugar en el Museo de Bellas Artes de Gante (MSK) una exposición que no será fácil que se repita a lo largo de muchos años. Van Eyck. Una revolución óptica no solo ha conseguido reunir 11 originales de la veintena que se atribuyen al pintor flamenco (alrededor de 1390-1441), sino que permite ver, a la altura de los ojos, diez de los paneles del políptico de la catedral, aún en proceso de restauración, que constituyen la sorpresa de la muestra.


Indudablemente, el políptico de Hubert y Jean Van Eyck, su polémica restauración, y las versiones y copias que se han hecho a lo largo de los siglos son el plato fuerte de la exposición. La Anunciación, con sus profetas y sibilas y los espacios entre la Virgen y san Gabriel; los donantes Joos Vyd y su esposa, Elisabeth Borluut; las dos grisallas de los santos Juanes; y el Adán y Eva –estos últimos todavía sin restaurar– resultan toda una novedad, no solo por la cercanía al espectador, sino también por verlos limpios. Se han levantado los repintes –un 70% en la parte exterior del retablo– según el Instituto Real del Patrimonio Artístico de Bélgica, que ha llevado a cabo la restauración (con el apoyo de una comisión internacional).

Han aparecido hasta telarañas pintadas por Van Eyck en la hornacina de Joos Vyd, por no hablar de su verdadero rostro, que sucesivas intervenciones habían ocultado. Ahora sus arrugas, verrugas y manchas de su piel resultan impactantes, además de novedosas. Es la primera vez que los visitantes podrán acercarse tanto a las tablas de Van Eyck y esa experiencia es una fiesta para los sentidos, por la delicadeza de los dibujos, los detalles infinitos y la brillantez de los colores.

Pero la exposición es mucho más que el políptico. Por cierto, que todas las tablas interiores de dicho conjunto –salvo Adán y Eva– se siguen mostrando en la catedral de San Bavón, visita obligada también para los que acuden a la ciudad. Y es mucho más, porque incluye cerca de 120 piezas entre tablas, miniaturas, dibujos y esculturas a lo largo de 13 salas del museo. La corte borgoñona; el papel de Jan Van Eyck como ayuda de cámara y pintor de Felipe el Bueno; la vida urbana de su tiempo, o la valoración del pintor a lo largo de los siglos son algunas de las primeras secciones de la muestra.

La presencia de gran parte de los paneles del políptico, que copió Michel Coxcie por encargo de Felipe II para la capilla del alcázar madrileño, no solo habla de la temprana valoración que tuvo el conjunto desde muy pronto, sino también de la calidad del copista, hoy muy valorado por sus creaciones para el monarca español. A la vista de ellas, no es posible atribuir al ‘Rafael flamenco’ las tablas de Adán Eva prestadas por la Real Sociedad Económica Aragonesa. Copian las de Van Eyck, pero no parecen ser de su mano, como el propio catálogo de la muestra reconoce.

Especial interés tiene la contextualización de su arte con otros maestros del siglo XV, fundamentalmente italianos: Fra Angelico, Paolo Ucello, Pisanello, Masaccio o Benozzo Gozzoli. Asimismo, destaca la presencia de piezas de artes decorativas procedentes de los cuadros del maestro; desde aguamaniles y objetos suntuarios hasta azulejos procedentes del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias “González Martí” de Valencia.

Una vez que ya se ha documentado la presencia en España y Portugal del maestro, no deja de ser curioso constatar la fascinación del pintor por esas piezas de cerámica que incluye en los suelos de sus vírgenes y composiciones, como en la Virgen de Lucca. Otra de las joyas de la muestra es la Anunciación de la National Gallery de Washington, y las dos versiones de la Virgen de la fuente–una de ellas en colección particular– que por primera vez se pueden comparar.

Otras comparaciones que permite la muestra son las dos versiones de la Estigmatización de san Francisco –Philadelphia Museum of Art y Galeria Sabauda de Turín– ambas asignadas al taller, como también los Calvarios de Berlín y Venecia o los rostros de Cristo del Metropolitan de Nueva York y del Groeningemuseum.

La sala dedicada a los retratos resulta espectacular. Cinco de ellos han viajado hasta Gante: el de Margarita Van Eyck –Groeningemuseum de Brujas–; Balduino de Lannoy –Berlín–, el caballero del turbante azul –Museo Nacional Brukenthal–, el llamado Timoteo –National Gallery de Londres–, y el de Jan de Leew del Kunsthistorisches de Viena.

Entre los dibujos, bocetos y miniaturas, todos palidecen frente a la Santa Bárbara del Koninklijk de Amberes, obra inacabada de Jan. Y entre las numerosas esculturas de la muestra, está el único y sorprendente préstamo del Prado: los Ángeles con instrumentos de la pasión de Tydemans Maes, que habitualmente pasan inadvertidos en las salas de nuestro museo y que han sido recientemente restaurados por el museo.

Sin duda, es una muestra irrepetible. Muy pronto, el Retrato de Margarita Van Eyck volverá a Brujas para unirse a la Virgen del canónigo Van del Paele en otra muestra dedicada al pintor, verdadera estrella de los Países Bajos durante el año. Pero Gante no solo seguirá siendo la gran exposición, sino que seguirá restaurando su políptico que vuelve a ser la obra maestra que fue, a pesar de los robos y codicia de los que ha sido objeto. Fernando Rayón.

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