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Los retos de los museos en el siglo XXI, según sus responsables

La emergencia sanitaria ha puesto en jaque a los museos y su habitual funcionamiento. El confinamiento ha supuesto el cierre de sus salas, pero no de sus colecciones, que se siguen disfrutando a través de tours virtuales, conferencias, concursos, programas de radio, etc. Ahora que la situación obliga a buscar nuevas formas de contemplar y experimentar el arte, parece el momento justo para pensar en el futuro de los museos españoles; centros de exhibición pero también templos de conocimiento. ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan a medio y largo plazo? Miguel Falomir, Manuel Borja-Villel, Evelio Acevedo, José Lebrero, Miguel Zugaza y Fátima Sánchez despejan algunas dudas.    


Pasarán todavía unos meses antes de que volvamos a ver las colas en el Prado, los grupos de niños frente al Guernica del Reina Sofía o la celebración de conferencias en el salón de actos del Thyssen-Bornemisza. Por eso, los centros españoles siguen desarrollando estrategias para ofrecer experiencias que sirvan como alternativa a ese placer de disfrutar de la obra de arte en vivo y en directo.

La solución más inmediata ha sido incrementar las actividades online en las redes sociales y demás canales digitales. Un esfuerzo que el público está agradeciendo, como demuestra el aumento de interacciones en los perfiles institucionales. Si como decía Einstein “sin crisis no hay méritos, porque sin crisis todo viento es caricia”, los departamentos de Educación, Comunicación y Conservación bien merecen un aplauso por capear este temporal que todos sentimos como una bofetada.

En El Museo del Prado, por ejemplo, todas las actividades que se están desarrollando estos días se agrupan bajo el epígrafe de #PradoContigo. Cada mañana a las 10.00 horas comparten desde sus Redes un vídeo sobre una determinada obra que comenta alguno de sus conservadores (el Jardín de las delicias tuvo cerca de 130.000 reproducciones en Instagram y 190.000 en Facebook el pasado domingo). Materiales didácticos para los niños, visitas virtuales y programas de radio como #PíntameUnMito o el de Ramón Gener completan la oferta del museo, que entre los días 12 y 15 de marzo aumentó en un 10% sus seguidores de Instagram.

El Museo Reina Sofía también ha incrementado notablemente sus contenidos digitales y el material audiovisual en su web. Alimenta constantemente sus redes sociales con decenas de propuestas, entre ellas los catálogos de muchas de sus exposiciones, que ahora se pueden descargar de forma gratuita. Conferencias como la de Emilio Burucua, MOOCs (cursos gratuitos) sobre Cubismo, películas de la cineasta Sarah Maldoror, la Radio del Museo e incluso inauguraciones –sí, la semana pasada presentó la muestra Ante el umbral de Clement Bernad son algunas de las múltiples actividades que este Centro de Arte ofrece al público.

Por su parte, el Museo Picasso de Málaga mantiene la labor de difusión de nuestro pintor contemporáneo más universal. Para ello, desarrolla el programa #PicassoEnCasa, una serie de actividades dirigidas a adultos y niños donde el espectador puede elegir entre conferencias y entrevistas a expertos, biografías de las mujeres artistas surrealistas que integraron una de sus exposiciones temporales, recitales de poesía y conciertos que han formado parte de la vida reciente del museo.

La solución más inmediata del cierre de los museos ha sido incrementar las actividades online en las Redes y demás canales digitales.

Se vieron obligados a cerrar Genealogías del arte o la historia del arte como arte visual días antes de su inauguración, con el montaje ya hecho; por eso la selección de obras incluidas en la audioguía disponible en su web ha despertado gran interés. En su caso, las ‘visitas’ al museo se han incrementado por medio de las suscripciones a su newsletter (dos a la semana).

El hashtag #MuseoBilbaoEnCasa aglutina prácticamente todas las actividades propuestas por el Museo Bellas Artes de Bilbao. Exposiciones virtuales, conferencias, obras comentadas, juegos de entretenimiento para familias y lecturas recomendadas –de sus publicaciones digitales– sirven para profundizar en sus colecciones, que por primera vez pueden descubrirse también desde la App Second Canvas.

Y para fomentar el vínculo con los Amigos del Museo, se está llamando por teléfono a algunos, ofreciéndoles una conversación sobre arte durante el confinamiento, según explica Miguel Zugaza, responsable de la institución.

Desde el Centro Botín lanzan el lema “seguimos conectados” como un mensaje de esperanza, porque por mucho que estemos encerremos en casa, nos seguimos relacionando. Desde el 3 de abril pusieron en marcha una nueva área multimedia en su página web, que ya ha acaparado más del 20% del total de visitas a la página del centro. En esta nueva área presentan paseos virtuales, vídeos como por ejemplo Cristina Iglesias hablando sobre su obra y diverso material didáctico para los niños, además de compartir las conferencias desarrolladas el pasado mes de octubre en el Encuentro Internacional Artes, Emociones y Creatividad.

Esta ingente labor desarrollada por los diferentes museos demuestra que nos encontramos en la era 2.0 de la cultura y el arte. Hoy más que nunca. Aunque lo cierto es que la transformación digital y el avance de las tecnologías ya había planteado interrogantes a los responsables de museos; desde cuestiones menores como los selfies o la proyección in streaming de sus conferencias, hasta la digitalización de fondos, catalogación virtual de archivos que de otro modo resultarían inaccesibles o imágenes de altísima calidad para mostrar aquello que el ojo no percibe.

No cabe duda de que en estos momentos de encierro obligado las tecnologías se han convertido en una herramienta fundamental para mantener ese contacto con el público y permitir difundir las colecciones al espectador. Sin embargo, esta no puede ser la única transformación de los museos en el tercer milenio; es precisa una reflexión más pausada, ideológica quizá, como la que propone Umberto Eco. Entonces, desde un punto de vista práctico, ¿cómo retomar el funcionamiento de las instituciones culturales, una vez se levanten las restricciones? Y si miramos a medio/largo plazo, ¿cuál debería ser el papel de los museos? Preguntamos a varios responsables para que nos lo cuenten.

MIGUEL FALOMIR, director del Museo del Prado. “Nuestro objetivo es seguir estando presente en la mente de los ciudadanos como referencia artística y cultural. Nuestras puertas físicas están cerradas, pero la tecnología y sobre todo la voluntad de seguir construyendo en torno a la cultura siguen intactas. A medio plazo, hay que ver cómo se va a reorganizar todo el entramado de museos del mundo, con los préstamos, los proyectos conjuntos y el calendario de exposiciones”, explica Falomir, mientras desde prensa añaden que la reapertura de la pinacoteca “vendrá en primer lugar marcada por las disposiciones generales del Ministerio de Sanidad y que la línea general será de mayor control de los visitantes. No sería riguroso descartar que en los accesos se estableciera algún tipo de control de temperatura, al menos en los primeros momentos de la vuelta a la normalidad”.

Sobre el futuro de los museos a largo plazo, Falomir no alberga dudas. “El arte nunca ha sido una isla, sino un refugio, y estamos sometidos a la incertidumbre. Al final, este siempre ha prevalecido porque es valioso en sí mismo y esa es la percepción que seguramente esta crisis fortalecerá. En el siglo XXI el arte seguirá siendo el espejo en el que las sociedades buscarán su reflejo y su identidad; seguramente debamos reforzar la idea de valores compartidos que superan las fronteras entre países”.

MANUEL BORJA-VILLEL, director del Museo Reina Sofía. “Uno de nuestros principales retos en estos momentos es, por un lado, planificar cuándo y cómo se reanudará la programación, y de qué manera se va a producir esa vuelta a la normalidad que, intuimos, será de forma progresiva. El confinamiento va a suponer un revulsivo en las prácticas museísticas. Tendremos que recapacitar sobre las repercusiones que esta gran crisis está teniendo y va a tener en el sector. Quizá habrá que plantear las exposiciones de otra manera, centrarnos más en otros aspectos en los que no habíamos reparado hasta ahora y entender la visita del público y su experiencia estética de forma muy distinta.

Probablemente, deberemos afrontar otros modelos museísticos buscando nuevas sinergias y nuevos canales de colaboración entre las diferentes instituciones. El trabajo a largo plazo, la importancia de los procesos, la solidaridad y el cuidado van a ser muy importantes”.

EVELIO ACEVEDO, director gerente Museo Thyssen-Bornemisza. Estoy convencido de que la visita presencial al museo no perderá ni un ápice de su actual importancia, porque es una experiencia icónica del conocimiento. Ya veremos si organizar exposiciones temporales será más complejo y más caro. Pudiera suceder. En tal caso, los formatos se ajustarán a las nuevas circunstancias pero no desaparecerán, al menos en el futuro que llegaremos a vivir.

Los museos del siglo XXI somos instituciones con una enorme responsabilidad en el desarrollo social y económico de nuestro entorno. Somos referencia y testimonio del patrimonio cultural que albergamos; en nuestro caso, la colección Thyssen-Bornemisza que es una completísima lección de historia enciclopédica cuyo conocimiento debemos transmitir y perpetuar en los individuos. Esto no siempre se consigue mediante la enseñanza reglada, por eso es más necesaria que nunca la contribución de las instituciones culturales en ese aspecto. El museo debe ser también un lugar de disfrute, de encuentro y de reflexión sobre aquellos asuntos que sean del interés de la sociedad. Toda esta utilidad de la cultura, como esencia de las personas y al servicio de ellas,  es la que garantiza la sostenibilidad del museo en el tiempo”.

MIGUEL ZUGAZA, director del Museo Bellas Artes de Bilbao. “Creo que la nueva experiencia en los museos irá por fases, al principio será difícil. Tenemos que ir recuperando poco a poco la confianza de la sociedad, visitante a visitante, mostrándonos más abiertos de lo que lo habíamos hecho hasta ahora. Nos vamos a tener que acostumbrar a esta doble condición de la realidad –la real y la digital– y, dentro de ella, de la experiencia del arte. No dudo tampoco que tras este exceso de virtualidad la gente esté deseando recuperar la relación física y afectiva con el arte. Esa es nuestra misión”.

Con respecto al regreso físico del público a las salas, “serán las autoridades sanitarias quienes prescriban las normas y limitaciones que se puedan establecer en la reapertura de los museos y espacios expositivos. Los servicios de atención al visitante tendrán que adaptarse a estas normas; las exposiciones seguirán siendo un instrumento principal de acción de los museos. Seguramente tendremos que organizarlas con menos medios, pero al mismo tiempo con mayor originalidad. Cada museo va a tener que saber interpretar su singularidad y esto seguro aportará un panorama más rico”.

JOSÉ LEBRERO, director del Museo Picasso de Málaga. “Aprendimos  en el siglo XX que las verdades, como las definiciones, son circunstanciales y ahora estamos convencidos de que sostenibilidad tiene mucho que ver con la capacidad de adaptación a  escenarios inesperados. Para la gran mayoría de instituciones españolas, durante un tiempo impreciso de concretar pero temo que lamentablemente largo,  desaparecerán las colas en la taquilla; si las había, no será posible desarrollar exposiciones de gran formato; serán imperativos los ajustes presupuestarios y estarán en peligro los puestos de trabajo. Un futuro a corto plazo nada prometedor aunque un reto apasionante para intentar adaptar una institución  que fue concebida hace más de dos siglos como foro público y presencial a las limitaciones de todo tipo que nos plantea el presente. Los museos tendrán que reinventarse para legitimarse en un mundo caracterizado por la supremacía de la imagen efímera y el neoliberalismo económico”.

FÁTIMA SÁNCHEZ, directora ejecutiva del Centro Botín. “Trabajamos en dos direcciones: por una parte, organizar y agrupar todo el material audiovisual sobre las exposiciones y actividades del Centro Botín para darles la mejor forma y hacerlos accesibles al mundo online, generar nuevos contenidos con artistas, profesionales, colaboradores y nuestro propio equipo, y hacer propuestas participativas que permitan el contacto e interacción con nuestros seguidores. Por otra parte, no podemos dejar de trabajar para adaptar la programación que teníamos prevista a esta nueva situación; pensando, anticipando y siendo creativos con nuestra actividad para cuando podamos abrir de nuevo las puertas.

La Fundación Botín creó el Centro Botín hace ya casi tres años como centro de arte internacional que quiere aportar una mirada diferente al mundo del arte y con una misión social que, hoy en día, si cabe, tiene aún más sentido: aprovechar el potencial que tienen las artes para desarrollar la creatividad de todos los públicos, generando riqueza y desarrollo”. Sol G. Moreno

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