En Mercado

Las buenas ventas de Segre, en contemporáneo

Arroyo, Chirino y Evaristo Valle fueron sus mejores valores, a pesar de no conseguir comprador para la excepcional tabla de Pedro Delgado


 

Una cita más para la venta de pintura y escultura, y los números siguen saliendo muy bien en Segre. A pesar de los pesares, más o menos esperados o al menos previstos, como escribimos en nuestro artículo de previos (ver), y que intuimos ya al inicio de la subasta cuando comprobamos que el Estado no había hecho acto de presencia.

Pero como suele ocurrir, el soporte fue la pintura del siglo XX en general, y de la segunda mitad del siglo en particular. Ni se esperaban ni hubo grandes sorpresas, todo hay que decirlo, pero ya el sólo hecho de vender, aunque sea en los precios de salida, puede dar idea de los números.

La venta más destacada de la tarde fue el lienzo de Eduardo Arroyo: Armario, 2002 (O/L, 195 x 130 cm), una doble composición típica de su mano que se ofrecía por 26.000 euros, y cuyo precio aseguró un coleccionista al teléfono. Y me alegro especialmente esta vez por dos motivos: porque se ve que sigue habiendo coleccionistas que compran obra de importantes tamaños, pero con precios no excesivamente fuertes, del madrileño, y porque se amplía su mercado, que parecía coto exclusivo de Ansorena.

La otra venta importante de esta segunda mitad del siglo XX fue la del papel de Martín Chirino: Aeróvolo, 1991 (cemento y ceras de color, 101 x 210 cm). Original para el carborundum de ese mismo año, adquirido directamente al artista que lo dedicó al propietario, 15.000 euros se pedían, y en ese precio se adjudicó a un coleccionista que pujó en la sala. No siendo una escultura, la verdadera especialidad del canario, se asemeja especialmente no sólo por la marcada horizontalidad de la pieza sino también por el volumen conseguido. Eso sí, espero que cubra la obra con un cristal museo, que permitirá ver todos los sutiles detalles perfectamente… Y por 13.000 euros se vendió también la escultura de bronce patinado sobre base de mármol negro de Salvador Dalí: El Alma de Don Quijote, 1969 (91/250, 27 x 23 x 30 cm; 264).

En la escala por debajo de los 10.000 euros hay un amplio elenco de piezas. La más destacada quizá sea el grabado, giclée print sobre aluminio, de Francis Bacon: Figures in a landscape (1956), 2015 (464/500, 147,3 x 132,1 cm; 348), en una edición del Estate of Francis Bacon y Heni Productions de Londres; debo reconocer que me sorprendió su venta por los 6.500 euros pedidos. Más interesante me parece la compra, por otro coleccionista en sala, del Emgurruñados, 1984 (O/L, 97 x 146 cm; 206) del gallego Antón Patiño, por los 6.000 euros de inicio; hacía tiempo que no veíamos una venta en ese rango de precio de una obra suya. Me sorprendió también muy gratamente la venta por 4.500 euros, la salida, del como casi siempre muy buen dibujo a base de lápices de colores de Eduardo Naranjo: Hombre tumbado, 1979 (35 x 29,5 cm; 194), adquirido directamente al propietario.

De la primera mitad del siglo XX sobresalió, como era de esperar, el lienzo del gijonés Evaristo Valle: su Carnavalada. Mascarada del herradero de caballos, c. 1945 (O/L, 50 x 66 cm), con su habitual aunque siempre difícil juego de múltiples tonos verdosos, consigue el ambiente cantábrico –en este caso típico de carnaval- que sigue gustando a los coleccionistas, uno de los cuales ofreció desde un teléfono los 25.000 euros que se pedían.

Retrocedemos ya al siglo XIX y a la pintura antigua. Una vez más, presenciamos la lucha por hacerse con dos tablas mediocres filipinas: Campesinos de Filipinas (O/T, 50 x 22 cm c/u; 142); y ante nuestro asombro vimos cómo se disparaban de los razonables por su calidad mil euros iniciales hasta unos sorprendentes y mercantilistas 10.000 euros finales.

Sin embargo, lo más llamativo de la cita llegó con la pintura antigua. En este caso, el fiasco al no conseguir comprador para la tabla del toledano Pedro Delgado. Aunque hablamos largo y tendido de ella en el artículo, me gustaría que quedara escrito un dato: la salida por 295.000 euros era una rebaja importante de los 600.000 euros en que se fijó su precio cuando se pidió el denegado permiso de exportación, rebaja del precio apalabrado por los intermediarios con un museo americano que estaba dispuesta a comprarla… Sumen ustedes. Nuestro mercado español, una vez más lo acabamos de comprobar, es exiguo.

Dicho lo cual, subieron especialmente el Perro de caza (O/L, 148,5 x 109 cm), de Escuela flamenca del siglo XVII, que pasó de 2.500 a 9.500 euros, gracias a las pujas de teléfonos y online; y el Retrato de caballero (O/L, 51,5 x 36,5 cm), de Escuela española del siglo XVII, con subida también de 2.500 a 8.000 euros, ofrecidos finalmente por un teléfono contras las pujas desde la sala. Por 7.000 euros se adjudicó la tabla con la Lamentación ante Cristo muerto (O/T, 50,5 x 184 cm; 68), de Vicente Requena, el Viejo. Y hasta 5.500 euros subieron la Santa Teresa de Jesús inspirada por el Espíritu Santo (O/L, 101,5 x 79 cm; 75) de Sebastián Muñoz, y San Francisco de Paula (O/L, 78 x 62 cm; 87) del Taller de José de Ribera, que partió desde los 2.000 euros. Daniel Díaz @Invertirenarte

Eduardo Arroyo. Armario, 2002. Salida y remate: 26.000 euros
Eduardo Arroyo. Armario, 2002. Salida y remate: 26.000 euros
Escuela flamenca, siglo XVII. Perro de caza. Salida: 2.500 euros. Remate: 9.500 euros
Escuela flamenca, siglo XVII. Perro de caza. Salida: 2.500 euros. Remate: 9.500 euros
Martín Chirino. Aeróvolo, 1991. Salida y remate: 15.000 euros
Martín Chirino. Aeróvolo, 1991. Salida y remate: 15.000 euros
Escuela española, siglo XVII. Retrato de caballero. Salida: 2.500 euros. Remate: 8.000 euros
Escuela española, siglo XVII. Retrato de caballero. Salida: 2.500 euros. Remate: 8.000 euros
Evaristo Valle. Carnavalada. Mascarada del herradero de caballos, c. 1945. Salida y remate: 25.000 euros
Evaristo Valle. Carnavalada. Mascarada del herradero de caballos, c. 1945. Salida y remate: 25.000 euros
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