La obra de Cristina Iglesias echa raíces en la arquitectura de Gaudí
Hasta el 25 de enero de 2026, La Pedrera acoge Pasajes, la primera exposición monográfica en Barcelona dedicada a una de las artistas más relevantes de la escultura contemporánea. Aquí Iglesias crea un entorno inmersivo, orgánico y poético que fluye a la par que los espacios arquitectónicos.
Antonio Gaudí siempre tuvo la mirada puesta en el cielo, mientras que la escultora vasca ha preferido indagar en lo subterráneo. Al final ha sido el pasaje terrenal el que los ha unido hasta en dos ocasiones en el mismo año.
La primera está relacionada con la preselección de Cristina Iglesias –junto a Miquel Barceló y Javier Marín– para intervenir la fachada de la Gloria de la Sagrada Familia.
La segunda tiene que ver con la exposición monográfica que inauguró el pasado octubre en La Casa Milà, uno de los edificios más emblemáticos del arquitecto catalán.
Pasajes, como su propio nombre indica, es un lugar de paso. La propuesta comisariada por James Lingwood propone un recorrido laberíntico no cronológico por pozos, umbrales, muros y pasillos que nos conducen hasta el mismísimo ojo de la tormenta.
Nos referimos a la escultura de bronce con forma de vórtice titulada Turbulencia (2023), que evoca tanto movimiento como quietud, como si se tratase de una imperceptible agitación de las fuerzas.
El centro de la obra se sitúa a la altura de los ojos del visitante, por lo que este se verá absorbido por un “movimiento violento o inestable”, así como un “estado de conflicto y confusión”, que sugiere la vida interior de nuestra mente, según describe la propia Iglesias.
Esta es una de las cerca de 40 piezas, creadas entre 2002 y la actualidad, que se despliegan en La Pedrera y que trascienden el concepto de la tradicional escultura en pedestal, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados la autora.
El repertorio incluye desde pabellones suspendidos y celosías hasta pasillos, laberintos y muros impregnados de textos, ademas de obra gráfica y dibujos realizados en soportes de materiales variados.
A lo largo de su trayectoria, Iglesias ha diseñado instalaciones permanentes en todo el mundo, entre las cuales destacan Tres aguas en Toledo, Forgotten Streams en la sede de Bloomberg de Londres, Inner Landscape en el Museum of Fine Arts de Houston, u Hondalea en el faro de la isla de Santa Clara, en San Sebastián. Esta última es una de sus piezas más emblemáticas y se puede ver en Barcelona mediante su trabajo preparatorio Hondalea Studies (2021).
La propuesta expositiva de Pasajes incluye piezas concebidas específicamente para entrelazarse con la arquitectura de la Casa Milà. Para la planta noble ha creado Bosque mineral (2025), mientras que en el patio de Passeig de Gràcia da la bienvenida a los visitantes una adaptación de Vers la terre (Variación II) (2011).
Por el espacio de Gaudí trepan también Growth I (2018), una obra de aluminio y vidrio sólido cuyas formas se engarzan en la superficie como raíces, y varias piezas de su serie Entwined (2018), que crece por las paredes del edificio.
Igual de impresionantes resultan su Habitación Vegetal III, instalación con un recorrido de unos siete metros de largo que parece abrir un portal a una selva propia del realismo mágico, o Camino Vegetal, una suerte de dédalo cuyos corredores son un conjunto ficticio vegetal con un motivo repetido que muta lentamente de un espacio a otro.
Este laberinto no es el del Fauno. Tampoco encontraremos en su interior al Minotauro. Sin embargo, sí que se propone transformar a aquel que se pierda entre sus pasillos. Nerea Méndez Pérez






