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Interacciones sostenidas del surrealismo y el diseño en CaixaForum Madrid


Tras su presentación en CaixaForum Barcelona ahora llega a CaixaForum Madrid una singular exposición Objetos de deseo. Surrealismo y diseño, 1924-2020, organizada por la Fundación ”la Caixa” y Vitra Design Museum, con el patrocinio de Boss y el apoyo de Art Mentor Foundation. Comisariada por el director del Museo Vitra de Diseño, Mateo Kries, incluye 279 piezas, entre disciplinas como la pintura, la escultura, el dibujo, la arquitectura, la fotografía, la escritura, el cine y otros objetos (mobiliario), en un constante diálogo e influencia mutua entre el movimiento surrealista y el diseño a lo largo del último siglo, desde que naciera este movimiento artístico.  La muestra, tras su clausura en Madrid el próximo 21 de marzo, viajará en versión reducida a CaixaForum Girona y más tarde irá al Museo de San Diego y quizá a otros museos internacionales pero todavía no está cerrada la itinerancia.


En la presentación que tuvo lugar ayer, junto a Isabel Fuentes, directora de CaixaForum Madrid, estuvo Isabel Salgado, directora del Área de Exposiciones de la Fundación “la Caixa”, que dijo que se ha hecho un montaje seguro para que el público que visite la muestra pueda disfrutar de una experiencia a través de la elección de una luz matizada y de colores y estructurada en cuatro ámbitos, que ponen de relieve cómo el surrealismo fue mucho más allá de un periodo y de un manifiesto y que ha tenido una gran influencia en el campo del diseño en una clara conversación creativa.

Por su parte, el comisario Mateo Kries por streaming ahondó en las palabras de Isabel Salgado al afirmar que la narrativa del diseño moderno es una narrativa del formalismo y siempre ha existido el deseo de huir de la jaula del formalismo. Y añadió que esa huida ha permitido que observemos el objeto con muchas capas de significado porque muchas veces ayudan a preguntar y preguntarnos. Y concluyó diciendo que gracias a los objetos seleccionados se ve la estrecha conexión entre la imaginería del mundo surrealista y el diseño porque los creadores valoraron la posibilidad de provocación de los objetos y ese juego ayudó a generar mejores perspectivas para el diseño contemporáneo.

Los artistas surrealistas utilizaron el subconsciente, los sueños, las obsesiones, el azar y lo irracional para sus creaciones. El surrealismo demostró un especial interés por los objetos cotidianos y los alteró para hacerlos más fantasiosos, oníricos, irónicos, terroríficos o emocionales. A lo largo del recorrido encontramos artistas y diseñadores de gran impacto en el siglo XX y comienzos del siglo XXI: Marcel Duchamp, René Magritte, Dalí, Man Ray, Giorgio de Chirico, Joan Miró, Le Corbusier, Roberto Matta, Meret Oppenheim, Isamu Noguchi, Shiro Kuramata, Ray Eames, Carlo Mollino, Gae Aulenti, Claude Cahun y Achille Castiglioni, entre otros.

La influencia del surrealismo se extendió por todos los ámbitos del diseño del último siglo: desde el mobiliario y el interiorismo hasta el diseño gráfico, la moda, el cine y la fotografía. En la actualidad, el influjo del surrealismo está muy presente en el diseño. El enfoque subversivo, las imágenes fantásticas y el interés del surrealismo por la psique humana siguen siendo inspiradores para los diseñadores contemporáneos.

Uno de los ámbitos en los que se articula la exposición está dedicado a Sueños de modernidad, que abarca desde la década de los 20 hasta los años 50. André Breton comenzó aplicando los principios surrealistas a la pintura pero, poco a poco, se amplió a otros formatos como los interiores, la moda y el cine e incluso al mobiliario. Muchos diseñadores encontraron en el surrealismo la inspiración para incorporar las emociones humanas, las formas orgánicas y el mundo irracional a los objetos de uso cotidiano.

Un ejemplo central fueron los ready-mades de Marcel Duchamp que sirvieron de estímulo para Meret Oppenheim o Salvador Dalí, que establecieron un tipo de escultura totalmente nuevo creando objetos absurdos a partir de materiales y objetos encontrados.

No podemos dejar de mencionar casos anteriores como el mobiliario que diseñó el arquitecto Antoni Gaudí o el posterior de la estructura del apartamento del coleccionista Carlos de Beistegui que hizo Le Corbusier o nuevamente Dalí en sus diseños de interiores en su casa de Port Lligat o  con objetos atrevidos como el sofá con la forma de los labios de Mae West o el teléfono langosta.

Muchos artistas surrealistas se vieron obligados a emigrar a los Estados Unidos en la década de los años 30 y 40 debido al ascenso del nazismo y la Segunda Guerra Mundial y ese exilio hizo que fueran inspiradores de diseñadores del otro lado del Atlántico como Ray Eames, Isamu Noguchi o Frederick Kiesler, que diseñó la galería Art of this Century, de la mecenas Peggy Guggenheim. Nuevamente Dalí protagonizó esos años en la Gran Manzana cuando diseñó los escaparates de los almacenes Bonwit Teller de Nueva York y creó tejidos, anuncios e incluso escenografías para la película Recuerda, de Alfred Hitchcock, que llegaron a instalarse en el imaginario de millones de espectadores.

La segunda parte, titulada Imagen y arquetipo, es una sutil reflexión sobre la realidad y la apariencia y en ella a través de los objetos se pueden rastrear la relevancia de los arquetipos en los objetos cotidianos al situarnos ante los conceptos del absurdo, la confusión y el azar. Otro ejemplo como el de René Magritte cuando encerró en una quesera de vidrio un pequeño óleo con la representación de un trozo de queso; diseñadores como Achille Castiglione al desarrollar proyectos en la idea del arte encontrado parecidos a los ready-mades de Duchamp: un taburete con sillín de bicicleta o un sombrero que recuerda un molde para tartas; o bien cuando la arquitecta Gae Aulenti hizo  referencia a la famosa Rueda de bicicleta de 1913 de Duchamp al producir una mesa que se puede desplazar porque está montada sobre ruedas de bicicleta.

Los diferentes tipos de plástico, a partir de los años 60, hizo posible que se pudieran hacer muebles con cualquier forma imaginable, incluso con proporciones absurdas y fantasiosas como los del diseño radical italiano tomando como referencia a los surrealistas. El caso del pintor Roberto Matta es singular cuando diseñó la silla MAgriTTA (1970), un homenaje a Magritte, o Man Ray con El testimonio (1971), presidido por un gran ojo que hace referencia al papel del mueble como observador mudo de la vida doméstica.

El surrealismo estuvo muy ligado al amor, el erotismo y la sexualidad por lo que los artistas del movimiento dotaron de un fuerte sesgo erótico a sus creaciones y a los diseños de interiores y mobiliario. Por ejemplo el collage de Dalí: La cara de Mae West (1934-1935), fue una obra que sembró numerosas interpretaciones y eso se observa en algunos diseños del arquitecto y fotógrafo italiano Carlo Mollino, ya sea un sofá en forma de labios, como el del genio ampurdanés, o cuando diseñó una mesa inspirada en el cuadro de Dalí Mujer con cabeza de rosas (1935).

Los surrealistas criticaron los estereotipos de género y la opresión que tenían las mujeres en los años centrales del siglo XX y lo hicieron a través de las fotos subversivas de Lee Miller y de Dora Maar, y los autorretratos andróginos de Claude Cahun. La moda también fue influida por el surrealismo, algunos de ellos también fueron fotógrafos de moda y además Dalí y Elsa Schiaparelli colaboraron en el Vestido esqueleto (1938), el Vestido langosta (1937), y en su conocido Sombrero zapato (1937-1938).

La pulsión de la muerte y la violencia fue otro foco de interés para los surrealistas, por ejemplo la representación de cuerpos alterados o fragmentados de Hans Bellmer, tan presente en el diseño. Gaetano Pesce crea el sofá con forma de mujer voluptuosa, La Mamma (1969), que invita a sentarse en su regazo, pero juega con la contradicción entre sensualidad y encadenamiento.

La cuarta y última parte se dedica al pensamiento salvaje, el interés por lo arcaico y lo irracional. Los surrealistas se inspiraron a menudo en los objetos etnográficos del arte de África, Oceanía y de los nativos americanos, e incorporaron técnicas que pretendían abrir las puertas del inconsciente y del azar, como hizo Max Ernst con sus frottages o en las prácticas de escritura automática y de asociaciones libres. Man Ray fotografió la cabeza de una modelo junto a una máscara africana en una de sus imágenes más emblemáticas, Blanco y negro (1926). En este apartado se ha incluido la pintura El león (1925), de Joan Miró, que pertenece a la Colección ”la Caixa”.

Los hermanos brasileños Fernando y Humberto Campana crearon objetos escultóricos a partir de materiales encontrados al azar y otros dos hermanos, los franceses Ronan y Erwan Bouroullec, adoptaron en sus dibujos la técnica del flujo libre de la conciencia, que conducía a una nueva imaginería de los objetos. Como se confirma al terminar el recorrido el surrealismo sigue muy presente en la creación contemporánea. Y así la obra Diseños para un planeta superpoblado: los recolectores (2009), de Dunne & Raby, reúne una serie de objetos inteligentes del siglo XXI para un futuro distópico que incluyen algún elemento irracional, dejando la estela de cómo se ha introducido en la conciencia colectiva de millones de personas el poderoso lenguaje visual del surrealismo.

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