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Fallece Francisco Farreras, un pintor informalista ajeno a etiquetas

El autor catalán ha muerto este jueves por la mañana, a los 93 años de edad. Su amigo Nano Cañas recuerda su trayectoria artística, marcada por el pincel, la madera y el collage.


Francisco Farreras nos ha dejado. Paco, como le gustaba que le llamasen, se ha marchado en silencio, sin estridencias; con esa bonhomía y discreción de las que siempre hizo gala. En la revista ARS Magazine le entrevistaron hace unos meses, tratando de alguna manera de corregir ese silencio al que el mundo del Arte le había sumido desde hacía varios años. Paco era un pintor parco en la palabra, pero prolífico en su entrega diaria a la creación. Un auténtico trabajador de los pinceles. Tan comprometido con su obra, que cuando en 2010 anunció su retiro voluntario –hastiado por el rumbo mercantilista que el arte había tomado– su salud se comenzó a deteriorar.

Nació en Barcelona en 1927 y se formó con los pintores Antonio Gómez Cano y Mariano de Cossío. Más tarde se diplomó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, pasó un tiempo en París –ciudad de vanguardia– para ampliar sus estudios y, en 1954, fue invitado a la XXVI Bienal de Venecia. Dos años después llegó su momento, al ganar el concurso para realizar los murales de la capilla del Castillo de Las Navas del Marqués (Ávila), el primero de varios encargos para edificios públicos y privados.

En 1958 fue becado por la Fundación Juan March y ese mismo año volvió a ser convocado para la Bienal de Venecia, así como en la de Arte Sacro de Salzburgo. A partir del año siguiente descubriría en el collage su medio de expresión, por eso lo trabajó con entusiasmo y fruición.

Tuvo varias exposiciones en el Museo de Arte Moderno (MoMA) y el Guggenheim de Nueva York, la Tate de Londres y el Spanish Trade Center. Su proyección internacional llevó consigo viajes por Escandinavia, México y Estados Unidos, donde estableció su residencia en 1963.

Tres años después regresó a España, ya como autor de éxito. Fue representado por Juana Mordó en su nueva galería (1972) y en 1982 realizó la que quizá sería su trabajo más conocido: el gran mural del Aeropuerto de Madrid. Para entonces los trabajos de tipo volumétrico –«coudrage», como él los llamaba– dejaron paso a una fusión entre pintura-escultura mediante relieves de madera y otras materias. Entre sus obras más emblemáticas destacan el gran mural-relieve para la Isla de La Cartuja (Sevilla, 1990 ) y la pieza para ARCO presentada en 1995 con la que ganó el segundo premio internacional de la Asociación de Críticos de Arte. En el año 2000, el Ayuntamiento de Madrid reunió la mayor parte de su producción en una gran Exposición Antológica.

Siendo ya octogenario, en 2010, anunció su retirada, a pesar de encontrarse en plenas facultades. «Me retiré por el cansancio que me produjo ver el cambio radical en el mundo del arte». Esa desilusión y la aparición de un herpes zóster le han tenido encerrado prácticamente en su casa durante los últimos años. Ha fallecido Francisco Farreras, pero nos queda su producción, inmensa y poderosa, sensible y luminosa. Paco se lleva el amor de su mujer, Marilyn, de sus hijas y el de todos sus amigos. Nano Cañas

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