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El Reina Sofía adquiere cuatro obras de Dorothea Tanning

Hace unos meses, el museo reivindicaba la figura de la artista surrealista con la mayor retrospectiva organizada en nuestro país, donde se expusieron las dos pinturas, la escultura y la serie de litografías que ahora ha comprado por 400.000 euros a The Destina Foundation, entidad colaboradora de la muestra. Las piezas, actualmente en la Tate de Londres, se podrán ver en sala en 2020-2021, cuando se presente la nueva ordenación de las colecciones.



   

El pasado mes de octubre el Museo Reina Sofía presentó la primera antológica en nuestro país de Dorothea Tanning, una mujer poliédrica que destacó como pintora, grabadora, diseñadora, escultora y poeta. Entonces, el director Manuel Borja-Villel hablaba de recuperar del olvido a esta artista estadounidense “insuficientemente conocida” y reivindicaba su inagotable capacidad creadora.

La Destina Foundation, entidad nacida en 2015 con el objetivo de distribuir el arte y los bienes de la autora con fines filantrópicos, participó en el proyecto e hizo posible que pudiesen verse más de un centenar de obras, actualmente expuestas en la Tate Modern (segunda sede de Detrás de la puerta, invisible, otra puerta). Pues bien, ahora el Museo Reina Sofía ha adquirido a esta misma fundación americana cuatro piezas de Tanning, por un precio que ronda los 400.000 euros y que abarcan parte de su polifacética producción como pintora, escultora y grabadora.

Con ellas se incorpora un nuevo nombre femenino a las colecciones del museo nacional, que durante la última década ha hecho un esfuerzo por recuperar la obra de artistas mujeres. En esa línea fueron también las últimas compras realizadas en ARCO, ya que de los nueve creadores adquiridos, cinco fueron mujeres.

Las obras de Tanning propiedad ya del Reina podrán verse en sala a partir del año que viene, o bien en 2021, coincidiendo con la presentación de la nueva ordenación de las colecciones. Será entonces cuando se muestren al público estas y otras adquisiciones recientes como las de ARCO, además de las piezas de arte latinoamericano donadas por Patricia Phelps.

Las obras recién adquiridas de Tanning podrán verse en sala a partir del año que viene, o bien en 2021, con la reordenación de las colecciones

Entre las nuevas incorporaciones de la autora surrealista que fue mujer de Max Ernst destaca su temprana Même les jeunes filles (1966). Es un claro exponente de su interés por la danza, en concreto el ballet, por el que Tanning sintió verdadera pasión (colaboró varias ocasiones con el coreógrafo George Balanchine). Un gusto por el movimiento armónico y clásico que se aprecia en las siluetas del lienzo, cuyas formas se retuercen y dialogan entre ellas a través de la danza.

La segunda compra es una escultura blanda Étreinte (1969) de dos cuerpos que se entrelazan en un abrazo  infinito y algo perturbador. Está hecha de franela y piel de imitación rellena de lana, unos materiales que la autora comenzó a utilizar en la década de los 60 para dotar de voluptuosidad y capacidad táctil su obra. La pieza revela también su constante interés por el cuerpo y la sensualidad del desnudo, presente en gran parte de la producción de la artista.

Tercera incorporación: Hotel (1988), un collage y acuarela donde lo siniestro parece proyectarse a través de espacios claustrofóbicos como el de esta composición de colores terrosos y oscuros.

La última compra es una serie de grabados titulada Les 7 périls spectraux. Está fechada en 1950 y constituye la primera aventura litográfica de la artista en París, donde realiza este porfolio compuesto por siete estampas, que acompaña del texto “Pourquoi rester muet?” [Por qué permanecer en silencio?] firmado por André Pieyre de Mandiargues. La artista, que había quedado fascinada con el Surrealismo años antes –fue la razón por la que viajó de su Illinois natal a la capital gala–, pretende con esta serie acercarse a los peligros que acechan la vida en cada momento.

Formalmente, las estampas nos adentran en el complejo imaginario desarrollado por Tanning en la década de los 40. Imágenes de la mujer-niña, telas desgarradas y fuerzas sobrenaturales, girasoles, puertas entreabiertas e interiores asfixiantes pueblan estas composiciones surrealistas, a medio camino entre el cuento de hadas y la pesadilla de literatura gótica. Sol G. Moreno

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