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ARCO 2019 culmina con las mejores ventas de la última década

La última edición dirigida por Carlos Urroz cierra con un balance muy positivo, al registrar un 3% más de visitantes y un incremento de compras generalizado. Entre los compradores, destacan el Museo Reina Sofía –que ha invertido 350.000€, cerca de un 50% más que el año pasado– y la Fundación ARCO (con unos 140.000€). Entre los vendedores, galerías como Espacio Mínimo, que lo ha “vendido todo”. Tampoco se ha librado de la polémica, con el ninot gigantesco de la galería Prometeo que se quedó sin comprador.


Apenas unas horas después del cierre de la trigésima octava edición de ARCOmadrid, el balance que hacía la organización de la feria era tan positivo como las expectativas del director saliente. Más visitantes, mayor número de público profesional –coleccionistas entre ellos– y mejores ventas. Así es como valoran ARCO 2019 sus organizadores en una nota de prensa.

La delegación peruana también se felicita de su presencia como país invitado. “No solo ha habido claras ventas para las galerías peruanas, sino que la obra de nuestros artistas ha podido ser vista por un público amplio y por profesionales del mundo del arte a nivel mundial”, afirma Sharon Lerner, comisaria de la selección de galerías peruanas en la feria.

El buen ambiente y la gran afluencia de público se notó ya durante los primeros días de la feria, cuando se produjo el mayor número de adquisiciones. Ya el pasado miércoles bastaba con pasearse por los pasillos de los pabellones 7 y 9 de Ifema para ver que los puntos rojos daban color –y alegría– a las paredes de los stands. “Esta escultura podría haberse vendido 10 veces ya”, confesaban desde una de las galerías frente a una colorida obra de Annie Morris, que previsiblemente irá a un museo de Oslo.

Lo cierto es que los buenos resultados se han mantenido en varias de las galerías, tanto nacionales –desde Espacio Mínimo reconocen “haberlo vendido todo”– como internacionales; es el caso de Thaddaeus Ropac, que destaca “la buena marcha de las compras, muy especialmente durante el primer día de la feria, superando las ventas del año pasado”. El galerista neoyorquino Leon Tovar, aún va más allá al afirmar que “ha sido una edición épica, la mejor de los últimos 12 años”.

Como viene siendo habitual, el Museo Reina Sofía ha adquirido también cerca de una veintena de obras por valor de unos 350.000 euros (recuperando así cifras de 2017). Durante las jornadas profesionales, pudimos ver al director Manuel Borja-Villel paseando con la coorganizadora de la feria, Maribel López, por los pasillos de Ifema. El recorrido fue fructífero, pues adquirieron obras de autores como Maja Bajevic, Néstor Basterretxea, Andrea Büttner, June Crespo, Alejandro Garrido, Lugán, Rosalind Nashashibi, Marwan Rechmaoui y Azucena Vieites. En total 19 trabajos de estos nueve artistas por un valor de 350.000 euros (un 50 % más que el año pasado).

En su apuesta por los nuevos valores españoles, el museo ha adquirido Juguemos a prisioneras (1993-1996) de la autora vasca Vieites, quien investiga sobre el feminismo queer, así como la instalación de Alejandro Garrido compuesta por 88 fotografías y diversa documentación titulada Corea. A parallel story (2017). Asimismo, incorpora a su colección a la singular escultora June Crespo, gracias a su Helmets (2019).

La institución dirigida por Borja-Villel también ha querido aumentar sus colecciones de autores extranjeros, especialmente de aquellos no occidentales como el libanés Marwan Rechmaoui, de quien ha comprado Blue Building (2015). A él se suman la autora de origen bosnio Maja Bajevic –con cuatro trabajos bordados en algodón–, la alemana Andrea Büttner –un vídeo, dos xilografías y una instalación– y la palestino-británica Rosalind Nashashibi, ganadora del Turner Prize 2017, que se estrena en la colección del Reina Sofía con la película Bachelor Machines Part 1 (2007).

Fiel a los ‘clásicos modernos’, el museo también ha comprado obras de autores de las vanguardias históricas como Néstor Basterretxea y Lugán (Luis García Núñez), uno de los creadores españoles más originales de la década de los 60 y 70 del siglo pasado.

Entre las compras instituciones y corporativas, también cabe destacar la cifra que ha gastado en esta ocasión la Fundación ARCO: 140.000 euros sufragados con los fondos que recaudaron en la Cena Fundación ARCO con motivo de los Premios A al Coleccionismo. Con ese dinero ha adquirido sendas obras de Marion Verboom, Santiago de Paoli, Henrik Olesen y Rodrigo Hernández.

Por su parte el Museo de Arte de Lima –cuyo Comité de Adquisiciones de Arte Contemporáneo fue premiado con el Premio A al Coleccionismo 2019– compró una pieza de Claudia Martínez, mientras que la Fundación Helga de Alvear adquiría obras de Jenny Holzer, Minjung Kim y Sol LeVit, entre otros. Curiosamente, desde su galería también ha conseguido vender a coleccionistas privados diversas obras de otra mujer: Ángela de la Cruz.

Las ventas fueron acordes con el número de visitantes. Y es que, como ya anticipó el propio Urroz durante la presentación de la feria, se cumplió la previsión de superar los 100.000 visitantes, según anuncian sus organizadores. Ellos estiman que ha habido un crecimiento del 3% con respecto al año anterior. Sol G. Moreno

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