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El Prado recibe un Goya donado por la Fundación de Amigos del museo

Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes de Goya es la pieza más temprana documentada dentro de su producción, y la última incorporación a la colección permanente de la pinacoteca. Ha sido la Fundación de Amigos del museo la que ha adquirido por 3,3 millones de euros esta pieza para conmemorar su 40 aniversario y honrar a Francisco Calvo Serraller, uno de sus miembros fundadores.


Llevaba desde 2011 colgada de sus paredes como préstamo, pero a partir de ahora Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes de Goya formará parte de la extensa colección de obras del pintor que custodia el Prado.

Esta nueva incorporación se debe a la donación que ha llevado a cabo la Fundación de Amigos del Museo del Prado que, gracias a sus 40.000 miembros, ha podido reunir 3,3 millones de euros para su adquisición. La noticia llega en un momento de celebración para la fundación, que este 2021 celebra su 40 aniversario.

Ha sido en un directo en Instagram donde Miguel Falomir, director del museo y Nuria De Miguel, directora de la Fundación de Amigos, han anunciado la noticia. «Hoy es un día extraordinariamente feliz […] porque este cuadro […] se incorpora a la colección permanente y lo hace, una vez más, gracias a la generosidad de la Fundación de Amigos del Museo del Prado» ha declarado Falomir. Por su parte De Miguel ha dicho que «es una magnífica noticia también para la fundación y sus 40.000 amigos. Esa generosidad no es de la institución, sino de cada uno de los amigos. Gracias a sus donaciones, cada cierto tiempo, podemos hacer este tipo de compras».

Esta, en concreto, tiene una especial relevancia ya que, como hemos comentado, este año hace cuatro décadas de la fundación de los Amigos del Prado. Acerca de la presentación del goya De Miguel ha apuntado: «Queremos que este sea el primer acto de una serie que se va a desarrollar este 2021. El segundo será la presentación de un libro, un compendio de una tesis doctoral sobre la fundación, que nos permitirá celebrar su historia. Terminaremos en el mes de septiembre con una exposición que reunirá todas las donaciones que hemos hecho al Prado en estos 40 años».

Y no son pocas, desde un Oratorio de san Jerónimo penitente de Joan de Joanes y Damian Forment en 2019, a parte de la Virgen de la granada de Fra Angelico en 2016, o el Autorretrato en el estudio de Luis Paret y Alcázar en 1996; además de otras tantas piezas también de Goya como Cabeza de agonizante, dibujo preparatorio para La última comunión de san José de Calasanz o una carta del pintor a su amigo Martín Zapater.

Además del aniversario, la adquisición conmemora la figura de Francisco Calvo Serraller, director del museo de 1993 a 1994 y miembro fundador de la Fundación de Amigos. «Esto comenzó con la triste noticia de su fallecimiento en 2018» explica De Miguel, «En el patronato se decidió que queríamos comprar y donar una obra significativa y que esperaríamos lo que fuese necesario para honrarle». La oportunidad perfecta surgió cuando la Fundación Selgas-Fagalde accedió a la venta, ya que la pintura está relacionada con el paso por el Prado del profesor Calvo Serraller. «Era director cuando este cuadro fue identificado por Jesús Urrea, que era Adjunto al Director por aquel entonces» ha añadido Falomir en su intervención.

El profesor Urrea al ser preguntado por la adquisición ha declarado que siente una «gran satisfacción porque un cuadro que descubrí yo esté definitivamente en el Prado». También nos ha relatado los detalles de su descubrimiento en 1993, que fue posible gracias a Antonio Bonet Correa, quien pidió su ayuda a la hora de examinar el conjunto custodiado en La Quinta de Selgás. «Yo tenía mucho interés en la colección desde los años 70 pero nunca me habían dejado entrar, era impenetrable». La nueva fundación, que a partir de 1991 custodió el legado, cambió la situación. Abrió las puertas al investigador, que tenía además un interés especial en una obra en concreto, un lienzo de tema histórico que estaba atribuido a Corrado Giaquinto.

Durante su visita a la quinta, echó en falta el cuadro, y tras haberla recorrido  llamó la atención de su guía sobre una puerta por la que no habían pasado. «Me dijo que era una habitación ‘sin importancia’ y que no había más que un armario. Yo insistí en entrar y allí, encima del armario, estaba el cuadro. Se parecía a Giaquinto, pero yo tenía la clave para descubrir si era Goya en mi despacho».

La «clave» era el boceto que ahora conserva el Museo de Zaragoza y que había sido atribuido por José Manuel Arnaiz y Rogelio Buendía en 1984. «Entonces Llamé a Manuela Mena, la subdirectora del Prado en ese momento, a la que conté que había visto algo interesante relacionado con lo que había en mi despacho. No quería confirmarlo antes de volver a Madrid. No pude hacer fotos, pero me quedé con la composición en mi memoria. Ya con la convicción de que era un goya de su etapa juvenil en Italia me di cuenta de que había que conseguir que fuese a Madrid».

La atribución también se vio confirmada por el descubrimiento del Cuaderno italiano del pintor zaragozano. Entre sus páginas se encuentran varios dibujos preparatorios para Aníbal vencedor, entre otras composiciones. Este compendio de obra gráfica contiene 83 hojas y fue comenzado en 1771 cuando su autor residía en Italia. De hecho, la pintura está datada en ese mismo año y fue creada a propósito de un concurso en la Reale Accademia di Belle Arti de Parma. Su estilo es reflejo de la influencia que el academicismo italiano tuvo en él y es uno de los primeros testimonios que conservamos de una compleja composición histórica realizada por Goya.

Aparte de la obra final que ahora custodia el Museo del Prado y el boceto del Museo de Zaragoza, existe una tercera versión, otro boceto que fue vendido en Sotheby’s a comienzos del año pasado por 1,6 millones de euros, tal y como contamos en ARS46.

Se trata, sin duda, de una gran adición a los fondos del museo, tal y como concluía esta mañana Miguel Falomir: “Goya es uno de los pilares básicos del museo y, lógicamente, es un pintor que cuidamos especialmente. A pesar de lo formidable de la colección, siempre intentamos mejorarla. En ese sentido, esta adquisición es un jalón definitivo”. Héctor San José.

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