El Prado prestará dos van Dyck al Palacio Ducal Génova

El Prado prestará dos Van Dyck al Palacio Ducal de Génova

El museo madrileño será una de las instituciones internacionales que cederá obras a la exposición Van Dyck el europeo. El viaje de un genio de Amberes a Génova y Londres, que se exhibirá en Génova del 20 de marzo al 19 de julio. TEXTO: Fernando Rayón

La muestra reúne 58 obras maestras del pintor flamenco que desvelan el perfil de su genio y se detienen especialmente en la etapa genovesa. Durante los seis años en los que vivió en la ciudad italiana, Anton Van Dyck quedó fascinado por su luz y su opulencia, revolucionando el retrato al incorporar a sus representados la elegancia de la nobleza local.

Entre las obras que estarán presentes, cabe destacar los dos préstamos del Prado: Los desposorios místicos de santa Catalina, pintada entre 1618 y 1620; y el Retrato de Mary Ruthven, esposa del autor, pintada hacia 1640.

La primera de ellas es una tela singular sobre la que se han descubierto cambios en la composición, gracias a una radiografía reciente. En un primer momento, sobre la superficie del lienzo Van Dyck dibujó y comenzó a pintar un personaje masculino entre el ángel y la santa, incluido en varios de sus bocetos sobre papel. Sin embargo, esa figura quedó inconclusa y fue finalmente cubierta por la manga del manto del ángel.

Anton van Dyck. Los desposorios místicos de santa Catalina. 1618-1620. Óleo sobre lienzo. 122,5 x 173,7 cm. Museo Nacional de Prado, Madrid.
Anton van Dyck. Mary Ruthven (esposa del artista). Hacia 1640. Óleo sobre lienzo. 104 x 81 cm. Museo Nacional de Prado, Madrid.

La pintura fue propiedad del marqués de Leganés en el siglo XVII y en 1745 pasó a la colección de la reina Isabel de Farnesio.

El Retrato de Mary Ruthven, tampoco expuesto actualmente, representa de manera elegante, muy a la genovesa, a la esposa del artista. Perteneciente a la aristocracia escocesa, Mary había nacido en 1622 y se casó con Van Dyck a principios de 1640. El cuadro debió de ser pintado en ese momento, poco más de dos años antes de la muerte del pintor.

El cabello recogido en un tocado de hojas de roble probablemente hace alusión a la fortaleza y constancia que se asociaban simbólicamente con ese árbol. El vestido de seda, las joyas y la mirada cargada de intención completan esa visión aristocrática de su mujer.

Con esta obra, Van Dyck se alejaba de los retratos cortesanos que estaba pintando en Inglaterra por esos años, para hacer una pintura más cercana, de índole doméstica y privada.

Génova ha aprovechado la muestra para ofrecerse como un destino turístico de vanguardia. Arte, historia, gastronómica y medio ambiente conforman una oferta que pretende atraer no solo al público español y flamenco sino a todos sus vecinos centroeuropeos.