El nuevo Atrio Arriaga del Museo de Bilbao se abre al público

El nuevo Atrio Arriaga del Museo de Bilbao se abre al público

Mañana 24 de junio, durante una jornada especial, se abre al público el nuevo Atrio Arriaga, uno de los grandes hitos de la transformación arquitectónica del Museo de Bellas Artes de Bilbao en su ampliación, cuya inauguración está prevista para el 5 de octubre. La tarde del día de San Juan se celebrará el estreno musical de Lau Agravitas, un concierto que se une al bicentenario del fallecimiento del músico Juan Crisóstomo de Arriaga.

La ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, a cargo de Norman Foster y Luis María Uriarte, muestra desde mañana uno de los grandes hitos de la transformación arquitectónica: el nuevo Atrio Arriaga.

Como preludio a la reinauguración el próximo el 5 de octubre, y gracias a la colaboración de la Fundación Bancaria BBK, se ha organizado una apertura extraordinaria del nuevo espacio el 24 de junio (de 10 a 20 horas), presidido por el Monumento a Juan Crisóstomo Arriaga, obra de Francisco Durrio, y donde también se exhiben otras dos esculturas: Bilbao (1983) de Richard Serra, y Lugar de Encuentro IV (1973)

El público que asista podrá contemplar este singular espacio desde la galería acristalada del edificio de 1970, donde, además de una vista elevada, conocerá mediante un audiovisual su proceso de construcción y el montaje de las tres esculturas, entre otras la de Durrio cuyo homenaje a Arriaga da nombre al nuevo atrio.

De izquierda a derecha en el Atrio Arriaga: 'Monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga' (1906-1933). de Francisco Durrio; 'Bilbao' (1983). de Richard Serra; y 'Lugar de encuentros IV' (1973). de Eduardo Chillida.
De izquierda a derecha: Taba Rasti, Senior Partner y codirectora oficina de Foster + Partners (Madrid); Luis María Uriarte, arquitecto responsable del proyecto 'Agravitas'; Elixabete Etxanobe, diputada general de la Diputación Foral de Bizkaia; Ibone Bengoetxea, vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Politica Lingüística, y presidenta del Museo de Bellas Artes de Bilbao; Gorka Martínez, director general de la Fundación Bancaria BBK, Patrono de Honor; Pablo Urango, Senior Partner y codirector oficina de Foster + Partners (Madrid); y Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao

Por la tarde, y en exclusiva para la Comunidad de Amigos del Museo, la Sociedad Filarmónica de Bilbao acogerá el estreno de Lau Agravitas, un concierto compuesto por Gabriel Erkoreka, Zuriñe F. Gerenabarrena, Isabel Urrutia y Javier Quislant. Encargado por el museo y BBK a Íñigo Alberdi, celebrará esta jornada en el marco del bicentenario del fallecimiento del músico bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga.

Con este penúltimo capítulo de la ampliación del museo, el nuevo atrio -llamado a convertirse, según palabras de Norman Foster, en “el corazón del museo”- se muestra ya cubierto por el vuelo del nuevo edificio Agravitas, que conecta los dos existentes: el histórico de 1945 y el moderno de 1970. Es un reconocimiento a la singularidad de cada una de las arquitecturas y el centro de acogida del museo: punto de encuentro y acceso libre, que se sitúa en el eje que une la plaza del Museo, al norte, con la plaza Eduardo Chillida, al sur, y reconecta el museo con la ciudad.

Así, el edificio de 1970 recupera la idea de porche abierto concebida por los arquitectos Álvaro Libano y Ricardo Beascoa, prolongando la plaza Eduardo Chillida hasta el Atrio Arriaga. Por su parte, el edificio clásico de 1945, obra de los arquitectos Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdenas, se relaciona con el nuevo ámbito a través de un sutil paso bajo la escalera monumental del vestíbulo. Asimismo, la columnata de piedra que recorre la fachada oriental recobra su forma original tras la eliminación del añadido acristalado.

El nuevo cuerpo Agravitas diseñado por Foster y Uriarte cubre este espacio, respetando la singularidad formal y funcional de las construcciones históricas y sumando una nueva arquitectura a la experiencia del museo. La ampliación se descubre ya en el Atrio Arriaga a través de una de las dos grandes estructuras de pilares en V que sostienen el nuevo volumen superior, visible tanto desde el interior como desde el exterior gracias al gran muro cortina acristalado que dialoga con los árboles centenarios que rodean el museo.

En el interior, a 11 metros de altura, una amplia cubierta formada por lamas blancas se proyecta hacia la segunda estructura de pilares, situada en el parque de Doña Casilda Iturrizar. Esta gran superficie volada, de más de 2.500 metros cuadrados, incluye un óculo de 6 metros de diámetro que señala la presencia central de la obra que da nombre al atrio: el Monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga, de Francisco Durrio. Tras una restauración integral, la figura de Euterpe proyecta su melancólico duelo por la muerte del músico bilbaíno hacia el nuevo espacio, desde el que se descubre la profundidad de las dos plantas de Agravitas.

En los últimos meses, y junto a la restitución de este memorial, se han instalado otras dos obras monumentales: Lugar de encuentros IV (1973) de Eduardo Chillida, una escultura en hormigón de más de 13,5 toneladas sustentada y suspendida por tres tirantes de acero anclados a la estructura principal del nuevo edificio del museo;  y Bilbao (1983) de Richard Serra, que fue la primera obra en hierro que hizo el escultor norteamericano en Bilbao. La obra fue adquirida por el coleccionista Plácido Arango, quien años después facilitó su regreso al museo mediante la donación de la pieza. Junto con otras obras de la colección Arango, la escultura de Serra formará parte del proyecto expositivo La búsqueda del comienzo, que será un homenaje al coleccionismo privado y que se presentará en la reapertura del museo el 5 de octubre.

De izquierda a derecha en el Atrio Arriaga: 'Monumento a Juan Crisóstomo de Arriaga' (1906-1933). de Francisco Durrio; 'Bilbao' (1983). de Richard Serra; y 'Lugar de encuentros IV' (1973). de Eduardo Chillida.