El Reina Sofía reabre su nueva colección permanente con un discurso diferente
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la presidenta del Real Patronato del museo, Ángeles González-Sinde, el director, Manuel Segade, y la subdirectora artística, Amanda de la Garza, presentaron ayer la nueva instalación de las colecciones del Reina. TEXTO: Fernando Rayón.
La exposición, que se puede visitar a partir de mañana, ocupa toda la cuarta planta del Edificio Sabatini –más de 3.000 metros cuadrados– en un recorrido lineal y no siempre cronológico. Este se extiende a lo largo de 21 capítulos, con obras de las colecciones del museo y artistas como Picasso, Miró, Dalí, Juan Genovés, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Susana Solano, Juan Navarro Baldeweg, Esther Ferrer, Cristina García Rodero, Richard Serra o Andy Warhol.
También nombres unidos a la Transición y la Movida como Guillermo Pérez Villalta, Ocaña, Ouka Leele, Ceesepe, Nazario, Iván Zulueta o Alberto García-Alix; además de artistas vinculados con las sensibilidades de género como Judy Chicago, Barbara Hammer, Eulàlia Grau, David Wojnarowicz, Pilar Albarracín o Cabello/Carceller y figuras clave en la representación cultural, política y social del sida como Pepe Espaliú y Pepe Miralles.
Son 403 obras en total de 224 artistas, de los que 137 son de nacionalidad española y, del restante de los extranjeros, el 31% son de origen latinoamericano. La presentación incluye también adquisiciones recientes y trabajos actuales de jóvenes artistas, muchas de ellas mujeres, como Laia Abril, Mònica Planes, June Crespo, Teresa Solar, Elena Alonso, Sahatsa Jauregi o Nora Aurrekoetxea. 258 obras –un 64% del total– no se habían expuesto hasta ahora.

La nueva ordenación discurre en tres itinerarios que no avanzan en el tiempo, sino que están enroscados en los años setenta. El primero, Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, quiere plantear el poder generador de los afectos en la creación, y su papel no solo como experiencias privadas, sino “como fuerzas políticas y sociales”, en palabras de Segade, “que dan forma al arte y sirven para reconstruir los lazos en tiempos de crisis”.
El segundo, Los poderes de la ficción: escultura, nuevos materialismos y estéticas relacionales, es una galería escultórica. El tercer itinerario, La institución, el mercado y el arte que los excede a ambos, recoge los orígenes del Museo, el impulso de las primeras culturas videográficas, la nueva figuración en la pintura española y el papel de arte y realidad en las fotografías de los ochenta.
Tres formas que pretender contar la historia del arte de los últimos 50 años, y que abundan en los feminismos y ecofeminismos, el género, los procesos de descolonización, los flujos demográficos, la identidad afro o las pandemias.
Sin embargo, se olvidan otras cuestiones sociales como la pobreza infantil, la alfabetización, el mundo rural o las dificultades de la democracia para abrirse camino. Y aunque la intención del Reina es “socializar estos relatos de forma que las colecciones sean permanentemente revisables”, mucho nos tememos que el relato no cambiara mucho, al menos en el futuro más cercano.
La presentación pretendía cambiar la forma de mostrar los fondos del Museo. Recorridos más accesibles, dinámicos y didácticos. Pero el montaje de Xabier Salaberría y Patxi Eguiluz tropieza con las mismas dificultades del edificio: problemas de movilidad, espacios que se encojen en los lugares de paso, y unos panelados de madera que en absoluto resaltan la fuerza de algunas obras.

La propuesta de que éstas abandonen las paredes para irrumpir en el centro de la sala añade una dificultad añadida en algunas salas. Excelente es, en cambio, la nueva iluminación LED en toda la planta. Esperemos que muy pronto llegue a todo el museo.
Segade anunció también una segunda presentación para 2027, en la planta tercera, con obras del período entre los años cincuenta y setenta; y la reforma culminará en 2028 con la presentación de la segunda planta dedicada a las vanguardias. Así las cosas, dentro de tres años concluiría la reorganización completa del museo ocupando las colecciones las tres plantas superiores de Sabatini, y dejando el fallido edificio Nouvel para exposiciones temporales. Queda tiempo para reflexionar.



