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El imaginario existencial de Alfonso Albacete en la Marlborough

 

En su sede madrileña de la calle Orfila, la galería de arte contemporáneo dedica una exposición monográfica al artista de origen malagueño, Alfonso Albacete (Antequera, 1950). En ella se refleja –en palabras del autor– su «imaginario existencial» a través de 25 obras en acrílico. Ars Magazine ha hablado con él para conocer su experiencia vital en estos tiempos de pandemia.


Desde ayer jueves y hasta el próximo 9 de enero de 2021, la Galería Marlborough de Madrid acoge la muestra Alfonso Albacete. Pinturas analógicas. En ella pueden verse un total de 25 lienzos realizados en acrílico y en diversos formatos. «Comencé a trabajar en ellos en 2019» nos cuenta el artista, «aunque en realidad se trata de un argumento vital sobre los distintos estudios en los que he ido trabajando desde los años 70 hasta ahora», puntualiza. Junto a las pinturas, se ha preparado también una pequeña instalación donde aparecen objetos, dibujos o acuarelas que muestran el proceso creativo del conjunto.

Sus pinturas muestran sucesiones de espacios y referencias a personas vivas o desaparecidas sin un orden geográfico o cronológico preestablecido. Entre ellas, cabe destacar la que muestra el interior del estudio del artista en Madrid (En el estudio), donde deja entrever por una puerta la estancia de una casa en Mojácar, a su vez iluminada por una ventana al exterior en la que se puede contemplar el paisaje sacado de una acuarela que decoraba la casa de los padres del pintor años atrás.

En su mayoría se trata de espacios interiores, con títulos como Patio interior, Patio de luces o Patio de Vecinos. Junto a ellos, el pintor se asoma también a la calle, al exterior, para plasmarlo en obras como Rambla. Nos cuenta Albacete que, en suma, responden a «prolongaciones de temas anteriores, casi autobiográficos; existenciales diría yo».

El confinamiento de principios de año le sorprendió trabajando en sus Pinturas analógicas. «Como no pude desplazarme a mi estudio los dos primeros meses, tuve que trabajar en casa con pequeñas acuarelas», nos cuenta. «Cuando por fin salí de casa y continué pintando, me di cuenta de que mis primeros cuadros poseían un fondo de melancolía», refiriéndose a  Día de mayo.

Cada cuadro es una especie de autobiografía fragmentada y filtrada por la memoria, concepto que en esta ocasión se convierte, como se deduce de lo que venimos señalando, en el eje vertebrador de la producción que ahora se expone. A través de ella se aúnan la trayectoria vital del artista y lo que va quedando “en la retina” a medida que pasa el tiempo. Así, pueden observarse escenas estáticas que nunca sucedieron pero que coexisten con naturalidad en la mente del pintor como fragmentos de vida. Entre ellas cobra una importancia el estudio –a ello nos hemos referido antes– como espacio de creación y trascendencia.

Arquitecto de formación, pintor y grabador, El estilo de Albacete (Antequera, 1950) varió desde el conceptualismo inicial hasta una pintura influida por la abstracción americana y por Cézanne.  Su vinculación con la Galería Marlborough se remonta a 1982, cuando expuso por primera vez en ella. Desde entonces han sido muchas las ocasiones en las que su obra, como artista representado por ella, se ha mostrado en sus salas. Es, además, un habitual en la celebración de las ediciones de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid. Asimismo, ha participado en exposiciones colectivas y monográficas en instituciones nacionales e internacionales del más alto nivel, como el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid, la Fundación Juan March, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Mie Prefectural Art Museum (Japón) o el Museo Wurth de (Alemania), entre otras.

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