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‘Destellos’ de Jean Prouvé en CaixaForum Madrid


Fruto de la colaboración entre la Fundación ”la Caixa” y el Centro Pompidou de París, Caixaforum Madrid acoge desde el 4 de marzo y hasta el 13 de junio la exposición El universo de Jean Prouvé. Arquitectura / Industria / Mobiliario, que reúne 235 piezas de uno de los creadores más innovadores del siglo XX, que brilló como constructor y productor de muebles en serie demostrando sus virtudes como autor polifacético. Colaboró con grandes arquitectos de su época como Robert Mallet-Stevens y Le Corbusier para poner en marcha edificios prefabricados, con estructuras sencillas y funcionales.


En la presentación Isabel Salgado, directora del Área de exposiciones de la Fundación ‘la Caixa” mencionó que es el segundo proyecto que desarrollan con el Centro Pompidou después de presentar en 2019 y 2020 Cámara y ciudad.La vida urbana en la fotografía y el cine (artículo publicado en la web de ARS). Además destacó la belleza y versatilidad que manifestó Jean Prouvé (París, 1901-Nancy, 1984) durante toda su trayectoria, en todos los elementos y estructuras que imaginó y creó porque este francés universal  “creía firmemente que la arquitectura y el diseño eran fundamentales para transformar la vida en comunidad”.

Los dos comisarios, Oliver Cinqualbre y Marjorie Occelli, jefe de la colección de arquitectura e investigadora del Mnam-CCI/Centro Pompidou, respectivamente, fueron explicando las diferentes etapas creativas de Prouvé y su vinculación con el Pompidou porque este centro posee la mayor colección de piezas y es por ello el eje de referencia de su obra. Asimismo mencionaron que en Prouvé late el sentido de lo colectivo y la transmisión del saber con una visión social; su facilidad para trabajar en espacios multidisciplinares; su larga trayectoria marcó, en cierto modo, el paisaje estético de Francia, caracterizado por su forma sencilla y ligera de diseñar edificios, mobiliario y objetos que fueran funcionales y perduraran en el tiempo, así como el uso de nuevos materiales como el aluminio, entre otros.

Para acercarnos al universo de Jean Prouvé, los comisarios han elegido 235 piezas, casi 150 originales, entre maquetas, planos, fotografías, dibujos, mobiliario, documentos y facsímiles, y lo han hecho con un criterio cronológico porque comenzó siendo herrero y sin haber estudiado arquitectura llegó a posibilitar la construcción de edificios tan conocidos como la Casa Métropole, la Casa Coque o la Casa Les Jours Meilleurs, sin dejar de mencionar el Aeroclub de Roland Garros, el diseño de una mesa de parvulario o diferentes modelos de silla, que siendo originales y funcionales también eran cómodas para los usuarios.

Como explicaba antes el Centro Pompidou posee la mejor colección de piezas de Jean Prouvé, gracias a la generosidad de su familia que donó mucha de las piezas que hoy atesora este centro parisino, pero es que en 1971 el propio diseñador presidió el jurado del concurso internacional para construir este espacio único en el corazón de París y tuvo mucho que ver en la adjudicación del proyecto a dos jóvenes arquitectos:  Richard Rogers y Renzo Piano. Este último en 1990 participó en la escenografía de la exposición que el Pompidou organizó al diseñador francés en 1990, seis años después de su muerte.

Para Prouvé, hijo de pintor, grabador y escultor, el taller era el lugar donde sucedían las cosas. Muy joven aprendió el oficio de herrero, dibujaba y cuando tenía 23 años abrió su herrería artística en Nancy, ciudad que hoy cuenta con el Museo Prouvé. De su quehacer como artesano pasó a convertirse progresivamente en un industrial y constructor, siempre con la innovación como motor de su obra. Junto al arquitecto Mallet-Stevens diseñó balaustradas, cabinas de ascensor y barandillas de escaleras, con un enfoque moderno como demostró en su participación en el pabellón de la Unión de Artistas Modernos en la Exposición Internacional de las Artes y Técnicas Aplicadas a la Vida Moderna, celebrada en París en 1937, donde ideó una espectacular escalera con una zanca central y presentó  unos muebles diseñados con Jacques André, así como una caseta de baños en colaboración con Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand.

En la década de los años 30 dirigió su Ateliers Jean Prouvé hacia la industrialización en serie, y en el bienio 1934-1935 amplió su intervención en edificios y proyectó la estructura entera de dichas construcciones. Su primer proyecto con estructuras totalmente metálicas y de vidrio fue el Aeroclub Roland Garros (Buc, 1935-1936); luego la Casa del Pueblo y mercado cubierto (Clichy, 1936-1939), en cuyo primer piso diseñó una sala polivalente con elementos móviles: el techo se abría, los tabiques se plegaban, las sillas se retraían y los suelos se movían.

Entre los muebles que pensó cabría subrayar la resistencia de los mismos, algunos eran plegables e inclinables. Entre ellos pueden destacarse la silla Standard, de 1934, que iría perfeccionando con el tiempo y combinando madera y metal hasta concebir la silla Cafétéria. Otros modelos que están en el recorrido de la muestra son la Silla Dactylo núm. 304 (1950), la Mesa Centrale (1951), la Silla de parvulario y pupitre biplaza (1951), la Mesa Compás (1953) y la Silla de reposo Anthony (1955)

Una idea que solía guiar a Jean Prouvé fue crear productos para el mayor número de personas posible, con el objetivo de fomentar el progreso de la sociedad. Por ello, tras la Segunda Guerra Mundial, proyectó alojamientos de calidad y muebles concebidos para equipamientos colectivos, sin perder su carácter de vanguardia. Las piezas que se producían en la fábrica de Maxeville permitieron impulsar casas prefabricadas para instalarse posteriormente en los espacios dispuestos y con ese método se construyó la Casa Tropique (1949), la Casa Métropole (1950) y la Casa Coque  (1951). Ya en la década de los años 50 hizo dos singulares edificios: su casa familiar en Nancy (1954), en un terreno accidentado y muy difícil, con elementos prefabricados; y el Pabellón del Centenario del Aluminio (1954), instalado en el Quai d’Orsay de París, totalmente desmontable, y que algunos consideran su obra maestra.

En los últimos años de su larga trayectoria de su estudio en la calle Les Blancs-Manteaux, fundado en 1968, siguíó trabajando y con un grupo de ingenieros diseñó estaciones de servicio y gasolineras para Total, que se instalaron en la red de autopistas de Francia con una original forma circular. Además diseñó los muros de cortinas de las fachadas de la sede del Comité Central del PCF, proyectado por Niemeyer, así como una torre de radar de Ouessant, que no tenía pretensiones arquitectónicas.

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