Cultura rebaja su inversión en compras a 13,2 millones de euros
El Ministerio gastó el año pasado 1,4 millones menos que en 2024, un presupuesto que le ha permitido adquirir los enconchados de la familia Solís por 2,2 millones de euros, medio millón en imágenes para el nuevo Centro Nacional de Fotografía y un buen número de autoras femeninas, entre las que destacan Maruja Mallo (casi un millón de euros por dos obras destinadas al Reina) y La Roldana (que por primera vez entra en el Prado).
Tres nombres propios destacaron con fuerza entre las adquisiciones de 2025: Maruja Mallo, que tras su gran exposición ha entrado de lleno en el mercado nacional con una revalorización increíble –basta ver el precio pagado por su dibujo de Perfil de joven negra y la grandiosa Verbena de Pascua, sumando un total de 860.000 euros–; La Roldana, cuya pareja de terracotas se quedó el Estado por algo más de medio millón de euros; y François Boucher, que se multiplica en el Prado gracias a la incorporación de dos pinturas mitológicas sufragadas con dinero del legado Luna (y por tanto ajenas a las adquisiciones del Ministerio, que sí compró para este museo La Visitación de Maíno por 375.000 euros).
Pero estas no son más que la punta del iceberg de un conjunto de 1.900 bienes incorporados a una treintena de instituciones públicas a cuenta de los presupuestos de Cultura, que suman una inversión total de 13,23 millones de euros (incluidos 518.890 euros destinados a museos cuya gestión está transferida a las Comunidades Autónomas).
Compras que, por cierto, nos han hecho vivir uno de los meses de diciembre más fructíferos de los últimos tiempos, tras un tímido y yermo primer semestre de 2025 (aunque las adquisiciones casi nunca se anuncian a tiempo real).
Y aunque esta vez no tenemos una mega adquisición de la talla de Casa Gomis, sí que debemos celebrar la llegada de numerosas piezas a los centros estatales, que vienen a cubrir lagunas y contribuir al conocimiento de la historia del arte.
En 2025 la ganadora del ranking ha sido la colección de enconchados que los herederos de los marqueses de la Motilla vendieron al Estado, ocho piezas pertenecientes a una serie sobre la vida de la Virgen más una Guadalupana, todas ellas realizadas en el virreinato de Nueva España hacia finales del siglo XVII. La institución afortunada en recibir tan importante depósito ha sido el Museo de América, aunque algunos soñaban con que estos tesoros se quedasen en Sevilla, de donde procedía la colección privada.
Algo parecido ocurrió con las dos terracotas de La Roldana –El Descanso en la huida a Egipto y la Virgen aprendiendo a leer– que compró el Gobierno en Abalarte por 550.000 euros el pasado mes de diciembre. Algunos pidieron que se depositaran en el Bellas Artes de Sevilla porque la escultora barroca nació allí, pero el hecho de que una de estas piezas fuera la primera creación conocida de su periodo madrileño quizá pesó más, pues finalmente se repartieron entre Valladolid y el Prado (por cierto, Luisa Roldán se estrena en los fondos del museo dirigido por Miguel Falomir).
De modo que al Bellas Artes de Sevilla solo le quedó un premio de consolación: el paisaje inédito de Ignacio Iriarte del que ya hablamos en fin de año. Un descubrimiento recientemente incorporado al corpus del pintor gracias a la galería Magalhães & Santos que fue una de las compras ministeriales más tardías.
Si hablamos de nombres femeninos, tenemos que detenernos –además de en las mencionadas Mallo y La Roldana– en María Blanchard y su Fillete à la soupe que ahora se exhibirá en el Bellas Artes de Valencia. Ha costado 120.000 euros y se suma al resto de compras hechas por el museo dirigido por Pablo González Tornel con cargo a los presupuestos de la Generalitat Valenciana.
Más compras de mujeres: De la laguna de la pasión de Carmen Calvo para el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias ‘Gonzalo Martí’ de Valencia, siete fotografías de Isabel Muñoz para el ARQVA de Cartagena, y cinco piezas de Aurèlia Muñoz y Teresa Lanceta con destino al Museo de Artes Decorativas. Estas últimas demuestran que, por mucho que el textil esté de moda, este tipo de trabajos seguirán sin entrar en el Centro de Arte Contemporáneo por excelencia de nuestro país.
¿Y cuáles son las incorporaciones de Patrimonio Nacional? Ellos han invertido un total de 920.000 euros en 35 compras, sufragadas tanto con dinero del Ministerio como de sus propios fondos.
Además del retrato de Felipe V rey de España de Jean Ranc adquirido por Cultura para La Galería por 250.000 euros, destaca otro retrato de Vicente López comprado en Patrimonio en Nueva York por 51.000 euros. También un templete de Valadier por 100.000 euros y una figura de medio cuerpo de la infanta Catalina Micaela pintada por Sánchez Coello que ha costado 150.000 euros.
Por lo que respecta a los archivos, el más importante y costoso de este año ha sido el de las Casas nobiliarias de las familias Pérez del Pulgar y Fernández de Córdoba, por el que se han pagado 750.000 euros (quizá porque incluía también un retrato familiar hecho por Manuel Rodríguez Guzmán hacia 1854). Ya se ha depositado en el Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo.
Y esta vez la fotografía ocupa un lugar privilegiado, quizá porque el nuevo Centro Nacional de Fotografía creado el año pasado necesita nutrirse de fondos propios. Para él han comprado decenas de imágenes de hasta 11 Premios Nacionales por un valor total de 461.560 euros. Sol G Moreno




