La compra pública del año: 2,2 millones por nueve enconchados
El Ministerio de Cultura ha adquirido el conjunto procedente de la colección de los marqueses de la Motilla, que publicamos en ARS Magazine. Hasta hace poco ocupaban la capilla del palacio de los Solís en Sevilla.
Se trata de, con mucho, de la transacción de mayor importe de este 2025. Frente a los 7,2 millones de euros que desembolsó el Estado el año pasado por la Casa Gomis, esta vez se ha decantado por una serie de nueve enconchados que irán a parar al Museo de América.
El conjunto procede del virreinato de Nueva España –actual México– y fue creado a finales del siglo XVII. El término “enconchado” se corresponde con una serie de obras creadas durante poco más de un siglo y que catalizaron las tendencias procedentes de las rutas comerciales establecidas entre Asia, América y Europa.
Técnicamente, son pinturas al óleo con incrustaciones de nácar. Las propiedades iridiscentes de este material se utilizaron para dar profundidad a elementos decorativos como flores, nubes o ropajes.
Debido a su restringida cronología –solo se produjeron entre mediados del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII–, los enconchados son muy escasos. De hecho, se calcula que el Museo de América alberga alrededor de un tercio de todos los producidos (que se calculan en torno a 300 piezas).
De las nueve obras adquiridas ahora por Cultura, ocho pertenecen a una serie de la vida de la Virgen: La Natividad de la Virgen, La Presentación de la Virgen Niña en el Templo, La Educación de la Virgen, La Anunciación, La Visitación de la Virgen a santa Isabel, El Bautismo de la Virgen y san José, La Dormición y el Entierro de la Virgen y La Asunción y la Coronación de la Virgen.
La novena es una Guadalupana que se supone parte del mismo conjunto. Todas conservan los marcos originales que también tienen incrustaciones de nácar combinados con una técnica de lacado japonés: urushi.
Hasta hace poco, los nueves enconchados se encontraban en la capilla del palacio de los Solís en Sevilla, diseñado por los hermanos Coppedè (más conocidos por ser los autores del onírico barrio que lleva su nombre en Roma).
La rica colección de los marqueses de la Motilla albergaba al menos otro enconchado de similares características, un San Miguel que colgaba de las paredes de otra estancia y que no ha sido adquirido.




